miércoles, 12 de febrero de 2020

El cambio climático cada vez más evidente

Echando la vista atrás tan solo un par de años, sorprende la velocidad y la intensidad con la que algunos fenómenos climáticos o muy ligados a la climatología nos han impactado estos últimos dos años. De los incendios en Australia a las DANAs a repetición que han azotado el litoral mediterráneo, no pasa un mes sin que algún fenómeno inédito nos sorprenda. En Suiza, país en el que nací, no se estaba dejando aún notar demasiado el cambio climático y esto es lo que afirmaba a comienzos de 2018 Peter Brang, director del programa de investigación sobre el bosque y el cambio climático acerca del haya (Fagus sylvatica), especie emblemática de los bosques suizos (Face au réchauffement, les hêtres se réfugient en altitude):

«En la ausencia de canículas extremas, el haya no debería conocer problemas mayores de aquí a finales del siglo XXI, pero su nicho ecológico ira poco a poco desplazándose en altitud.»

Una afirmación tranquilizadora que el propio año 2018 iba a encargarse de desmentir por completo...



El río Doubs convertido en camino entre Pontarlier y Morteau (Francia), Agosto de 2018



Tan solo un año más tarde, tras una canícula y una sequía nunca vista en buena parte de Europa, la situación del haya ha cambiado por completo. Os traduzco aquí algunos párrafos clave de otro artículo publicado el año pasado (Les forêts soleuroises et du pied du Jura souffrent de la sécheresse):

«Las consecuencias de la sequía sobre las hayas del norte del cantón de Solothurn y en los abetos al pie del Jura son "graves", dijo el viernes la cancillería cantonal y la asociación cantonal de burgueses y propietarios de bosques.»

«En el cantón de Jura, las hayas se están extinguiendo en masa. Más de 100.000 m3 de esta especie están secos o moribundos en los bosques de Ajoie, dijeron las autoridades a principios de julio.»

«Según Marc Ballmer, colaborador científico de la Oficina de Medio Ambiente del Cantón del Jura, Basilea y Argovia también están afectadas. Los cantones de Berna y Neuchâtel tampoco se salvan.»

¿ Y a nosotros que nos cuentas, me diréis ? ¿ Qué nos importa lo que ocurre en Suiza ? Pues mucho más de lo que parece porque el tipo de discurso tranquilizador que os daba como ejemplo al principio es el que se suele escuchar constantemente aquí en España y nos impide tomar medidas urgentes para intentar evitar que catástrofes como la de la Sierra de Baza vuelvan a ocurrir en los próximos años.



Pinares de la Sierra de Baza afectados por las plagas / Asociación Proyecto Sierra de Baza



Vuelvo una vez más a preguntar lo mismo: ¿Tenemos un plan b para nuestros pinsapos? ¿Qué ocurriría mañana si un mal año provocara la muerte masiva de nuestros pinsapos? ¿Tiene algún sentido, viendo lo que ocurre en otras regiones, apostarlo todo por "conservar" el pinsapo tan solo en su actual área de distribución? A pesar de la aparentemente buena salud de sus poblaciones, nada permite descartar que tarde o temprano un año o una serie de malos años provoquen la casi total desaparición de esas poblaciones.

La imagen que nos hacemos del cambio climático ha cambiado mucho estos últimos años. Durante muchos años hemos creído que el cambio climático era un fenómeno progresivo, lineal, y que eso nos permitiría reaccionar a tiempo pero lo que nos muestra la repetición de catástrofes es todo lo contrario: la naturaleza da saltos de un estado de equilibrio a otro y es probable que la peores sorpresas aún están por llegar. No descarto, personalmente, que las temperaturas puedan aún dar un gran salto casi del día a la mañana, tal como lo hicieron a finales de la última glaciación. Imaginaos que la temperatura media en nuestra país de repente subiera 3 o 4 grados en apenas un año...

Lo que ha ocurrido en Suiza ya ocurrió en España hace tiempo y podría perfectamente volver a ocurrir en el futuro. Buscando información acerca del haya en la Península Ibérica, encontré algunas páginas que se referían a la presencia en el pasado en la región del que es hoy el Parque Nacional de Cabañeros. Por lo visto, el haya alcanzó los Montes de Toledo en el Holoceno y sobrevivió en algunos enclaves frescos y húmedos hasta que una gran sequía acabó con todos en el siglo XIX. No he logrado encontrar la referencia original, pero esa información cuadra bastante con la mayor extensión que tenía el haya en todo el Oeste del Sistema Central en el Holoceno, perfectamente documentada por los estudios palinológicos. El caso es que una repetición de malos años aniquiló por completo esas poblaciones y el futuro de otras muchas poblaciones de hayas en la Península depende mucho de que tales episodios vuelvan a suceder en el futuro. Lo más probable, viendo el ritmo frenéico al que batimos récords de temperatura, es que la cosa vaya empeorando y que la presencia del haya acabe restringiéndose a los más altos macizos del norte de la Península (Cordillera Cantábrica y Pirineos).

¿Seguimos confiando en la mítica "resiliencia" de nuestros bosques autóctonos y esperamos a ver qué pasa? Yo, por si las moscas, ya voy plantando algunos árboles capaces de aguantar el subidón de temperatura calculado por los modelos del IPPC...

2 comentarios:

  1. Je, je,je, el mito de que las hayas invaden todos los bosques parece que va cayendo por su propio peso. Sí, es un árbol que desplaza a la competencia arrojando una densa sombra y con sus raíces superficiales pero claro, si hay sequía eso se vuelve en su contra.

    En el Parque Nacional de Cabañeros, Castilla la Mancha, había hayas, pero desaparecieron en el siglo XIX tras una gran sequía. Ahora las condiciones allí son aún mucho peores para este tipo de árboles y ahora el que corre peligro es el abedul.

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    1. Interesante. Ignoraba yo por completo que hubiese haya en Cabañeros en aquella época. Es probable entonces que también los hubiera en los Montes de Toledo. El caso es que ese ejemplo ilustra bien lo que ha pasado en Suiza. Unos cuantos malos años y adiós.

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