Crónicas de un mundo en mutación


El cambio climático ya es una realidad que promete modificar profundamente nuestros paisajes, nuestra flora y nuestra fauna.
El pasado es una ventana que nos permite intuir cómo será ese futuro que os propongo descubrir.

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Cambio climático

¿Invasoras?

Paleoautóctonas



El crecimiento del eje principal es monopodial y ortótropo. Ese eje normalmente no se ramifica y las inflorescencias aparecen en él lateralmente, sin impedir que el eje siga creciendo. La posición de las inflorescencias en relación con la corona vegetativa varía considerablemente y la caulifloria es común. La filotaxis suele ser espiralada, aunque es distica en Oenocarpus distichus. El crecimiento puede ser más o menos continuo (caso de una mayoría de especies) o marcadamente rítmico en algunas especies. En algunas especies como la papaya, pueden aparecer ramas que son en realidad reiteraciones diferidas que simplemente van a reproducir el modelo inicial monocaule.



Hojas naciendo en el centro de una inflorescencia femenina de Cycas revoluta, Maui, Hawai. / Autor: ImagePerson / CC BY

Este modelo arquitectural es muy antiguo, conociéndose desde el Devónico inferior. Se observa hoy en día en algunos grupos como las palmeras monocaules. También existe una gran variedad taxonómica de árboles dicotiledóneos tropicales que son monocaules y se ajustan a este modelo, aunque no alcanzan la altura y la edad que alcanzan muchas palmeras.



El modelo de Corner se observa con mucha frecuencia en la familia de las Arecaceae ("palmeras"). En esta fotografía podemos ver una palma azul (Brahea armata) con sus espectaculares inflorescencias fotografiada en el Parque de la Ciutadella de Barcelona. / Autor: Adrián Rodríguez / Dominio Público

En la región mediterránea son esencialmente palmeras los árboles que podemos ver desarrollarse siguiendo este modelo. La lista es larga y tan solo mencionaremos aquí las más frecuentes, que son también las que se naturalizan ocasionalmente en la Península: Phoenix canariensis, Washingtonia robusta, Washingtonia filifera.



Pie de papaya (Carica papaya) en el Acantilado de los Gigantes, Tenerife / Autor: H. Zell / Licencia: CC BY-SA

El modelo de Corner es uno de los más antiguos, habiéndose descrito plantas fósiles que tenían esta arquitectura desde el Devónico (Gimnospermas y helechos arborescentes). Sigue siendo hoy en día el modelo arquitectural de varias especies de helechos arborescentes y de muchas Cicadales hembra.

También se observa en muchas plantas herbáceas de las zonas templadas que no llegan a ramificarse, como es el caso de muchas especies de llantenes, por poner un ejemplo fácil de observar en nuestro país. La miniaturización de la planta hace que no sea tan evidente observar la arquitectura de esas plantas, más teniendo en cuenta que el eje principal puede llegar a ser bastante corto y estar en parte soterrado.



En especies como Plantago coronopus y otras especies del mismo género, el eje principal está en gran parte soterrado pero el modelo de crecimiento es efectivamente el de Corner, al haber un único eje central del que nacen tanto las hojas como las inflorescencias, siguiendo una filotaxis espiralada. Madrid, Barrio de Moratalaz. / Licencia: Dominio Público.

Lleva el nombre de E.J.H. Corner, antiguo profesor de Botánica de la Universidad de Cambridge, en reconocimiento a su labor como fuente de inspiración para los estudiantes de los árboles tropicales.


Hallé F. & Keller R. (2019) / Mais d'où viennent les plantes? / Éditions Actes Sud
Hallé F., Oldeman R.A.A. & Tomlinson P.B. (1978) / Tropical trees and forest. An architectural analysis / Springer Verlag, New York.


La característica definitoria del modelo de Bell son sus ejes basales horizontales, que pueden ser subterráneos o desarrollarse sobre la superficie del suelo. Los ejes subterráneos poseen entrenudos largos y portan hojas muy reducidas. Sobre estos ejes horizontales nacen ejes laterales que crecen verticalmente y que son los que portan las hojas que desempeñan la fotosíntesis y las inflorescencias. Estos ejes verticales secundarios pueden desarrollarse siguiendo distintos modelos arquitecturales.



Eje subterráneo (rizoma) de Paris quadrifolia, Polonia. / Fotografía: Kenraiz / Licencia: CC BY-SA

Este modelo es muy antiguo, conociéndose de distintas especies observadas en el chert de Rhynie, del Devónico temprano de Escocia (ver ilustraciones de Juliane Kiely). Esto se debe muy probablemente al hecho de que por aquél entonces las plantas aún no habían desarrollado un sistema radicular eficiente que les permitiese anclarse firmemente en el suelo, siendo mucho más fácil crecer horizontalmente y emitir ramas verticales desde los ejes subterráneos. De hecho, este modelo caracteriza aún hoy a plantas que colonizan suelos removidos o no consolidados como arenales o lodazales. También se observa con cierta frecuencia en especies nemorales que solo emiten tallos aéreos en primavera.



Reconstitución del aspecto que debían tener dos especies del chert de Rhynie, del Devónico temprano de Escocia, ilustradas por Juliane Kiely.

Aunque algunas especies de Calamites (Equisetales) construidas de acorde a este modelo pudiesen alcanzan un tamaño arbóreo en el Carbonífero, en la actualidad este modelo está representando esencialmente por plantas herbáceas tanto de las zonas templadas como tropicales. En ese mismo orden de las Equisetales, este modelo también se observa en las especies del género Equisetum ("cola de caballo"). No se observa, en cambio, en ninguna especie de las Gimnospermas. En las Angiospermas, aparece de forma esporádica en distintas familias. Podemos citar, en nuestra flora, especies como Carex digitata y Carex disticha (Cyperaceae), Paris quadrifolia (Melanthiaceae), Phragmites australis (Poaceae), Hedera helix (Araliaceae), Linnea borealis (Caprifoliaceae), Honckenya peloides (Caryophyllaceae), Lathyrus vernus (Fabaceae), Lysimachia nemorum (Primulaceae), Anemone nemorosa (Ranunculaceae) y Potentilla anserina (Rosaceae).



Los tapices de flores que cubren en primavera el suelo de los bosques de las zonas templadas se forman gracias al crecimiento de los tallos horizontales de muchas especies nemorales como la anémona de los bosques (Anemone nemorosa). Bosque de Sołtysowicki, Wrocław, Polonia. / Fotografía: Agnieszka Kwiecień, Nova / Licencia: CC BY-SA.

Un caso particular de plantas construidas según este modelo lo constituyen algunas lianas en las que los tallos inicialmente horizontales se convierten en trepadores y los ejes laterales son entonces horizontales. Es el caso de la hiedra (Hedera helix), por citar un ejemplo que podemos observar en nuestra flora.



Eje ramificado de una hiedra (Hedera helix). De estos ejes fijados sobre el substrato, nacen más tarde ejes horizontales que portan las inflorescencias. / Fotografía: Hladac / Licencia: CC BY-SA

El nombre de este modelo es un homenaje al botánico inglés Adrian D. Bell, que publicó varios estudios dedicados a los ejes subterráneos de las plantas.


Hallé F. & Keller R. (2019) / Mais d'où viennent les plantes? / Éditions Actes Sud
Hallé F., Oldeman R.A.A. & Tomlinson P.B. (1978) / Tropical trees and forest. An architectural analysis / Springer Verlag, New York.

Escuchando ayer un experto forestal repitiendo incansablemente en todas las cadenas de televisión que el cambio climático no ha sido el causante del incendio de los Gallardos y repetir una y otra vez que el problema era la acumulación de combustible, me he puesto a reflexionar sobre lo que dijo y he llegado a la conclusión de que ese señor fundamentalmente defendía el trabajo de su gremio. Insistía machaconadamente en el hecho de que la misma carga de combustible hace un siglo hubiese ardido de igual manera y que el problema pues era la falta de mantenimieto de nuestros bosques. El cambio climático no tendría absolutamente nada que ver según él. Miel sobre hojuelas para los negacionistas del cambio climático...

¿De verdad no tiene nada que ver el cambio climático en lo que pasó en los Gallardos? Lo primero que hay que tener en cuenta es el tipo de vegetación que ha ardido, que en la zona de este incendio eran fundamentalmente espartales y matorrales. Una vegetación abierta y dispersa que muy probablemente no ha variado mucho en un siglo. Puede incluso que fuese menos densa en la actualidad debido al marcado aumento de la aridez durante las últimas décadas. O sea, que el argumento de la acumulación de combustible realmente no aplica en este caso, pudiéndose a lo sumo pensar que la acumulación de combustible fue consecuencia de una primavera excepcionalmente lluviosa. Pero claro, eso no basta para que un incendio de tales dimensiones ocurra. Aún hace falta que se den condiciones de sequía excepcionales durante un largo periodo de tiempo y esto, se mire como se mire, lo facilita el aumento de las temperaturas y el alargamiento de los periodos de sequía. Vamos, que aún con la misma cantidad de combustible disponible hace un siglo (más que probable en este tipo de vegetación), la probabilidad de que esa vegetación se encontrase tan deshiratada era mucho menor que hoy en día. Vamos, que el aumento de las temperaturas sí que importa y mucho.


Tomo prestada esta infografía del periódico El Pais, que muestra muy bien la correlación existente entre el número de grandes incendios forestales y los días de ola de calor en la España peninsular. Dudo mucho viendo esto que pudiera producirse ningún megaincendio hace un siglo...

No es casualidad que incendios tan virulentos, con velocidades de propagación nunca vistas hasta la fecha, ocurran precisamente ahora. Y no solo en los Gallardos, sino en el mundo entero. No arde el bosque de Fontainebleau porque haya mucho combustible acumulado, sino porque gracias al cambio climático, hoy se dan las condiciones para que ese bosque arda. El carácter inédito de muchos incendios en Europa Central es la clara demostración de que el cambio climático está detrás de esas grandes olas de incendios, que casi siempre coinciden con periodos de olas de calor, cuya intensidad, frecuencia y duración no han dejado de aumentar durante las últimas décadas. ¿Limpiar el bosque evitaría la propagación de estos megaincendios? No, porque se ha visto muy claramente en los grandes incendios de estos últimos años que el fuego es capaz de trasladarse muy rápidamente a distancias considerables y de propagarse por zonas abiertas cubiertas de herbáceas por las que el fuego avanza a una velocidad asombrosa, tal como hizo en los Gallardos. Todo ello gracias a la falta de humedad que es consecuncia, fundamentalmente, de las altas temperaturas durante periodos prolongados.



Bureau of Meteorology, Australian Government

¿Ayudaría en la lucha contra los incendios mantener nuestros bosques limpios? Posiblemente. Pero no hemos de perder de vista que por si solo probablemente no sea suficiente además de suponer un esfuerzo y una inversión considerable. ¿Cuántos pueblos hay en España con extensísimas superficies de monte que hoy ya no se aprovechan debido a que apenas quedan vecinos activos? Cientos, tal vez miles. Es un combate perdido de antemano. Harían falta decenas de miles de personas para acometer un trabajo de limpieza tan faraónico y dudo mucho que nuestros hijos estén dispuestos a paterase nuestros montes durante meses a cambio de un salario que ni tan siquiera les permitiría salir de la precariedad. En tiempos en los que algunos reniegan de la inmigración y niegan la regularización a las personas que podrían aceptar este tipo de trabajo vale la pena preguntarse quien lo haría. Porque dudo mucho que los ancianos que asisten impotentes al declive de sus pueblos puedan acometerlo. Todo ello, como hemos dicho, sin ninguna garantía de que realmente sea efectivo...



El arrui es, en las zonas árias del SE de la Península, nuestro mejor aliado para luchar contra el desarrollo descontrolado de la vegetación. Claro que mientras sigan cayendo bajo las balas de los cazadores y ecologistas (que aunque no disparan son los autores intelectuales de la masacre), difícilmente podrán acometer ese trabajo de desbroce que son capaces de llevar a cabo...

La solución, creo yo, la tiene la propia Naturaleza. ¿Queremos menos combustible en nuestros montes? Pues dejemos de cazar aquellos herbívoros que podrían limitar el crecimiento de la vegetación. Pero claro, eso no es posible porque sería renunciar a una tradición profundamente arraigada. Queremos poder seguir cazando y, además, evitar que se quemen nuestros bosques tan fácilmente. Pues nada, yo tengo la solución: que se pongan a desbrozar nuestros montes los propios cazadores. Sería justo que quienes disfrutan matando los animales que podrían solucionar el problema hagan el trabajo que desempeñaban esos animales. ¿Que quieres abatir un ciervo? Pues desbroza una superficie equivalente al terreno que limpiaría ese ciervo. ¿Os imagináis que en vez de pagar sus cuotas anuales y licencias pidiésemos a los cazadores que se pasen semanas en el monte desbrozando? Acabaríamos con la caza en muy pocos años. Me llama lucho la atención, en todo caso, que en ese mismo SE de España se haya cometido estos útimos años una terrible masacre de la que muchos ecologistas espero que se estén arrepintiendo ahora mismo, porque de haber existido en los Gallardos una población de arruis bien asentada, quien sabe si ese incendio hubiese tenido la misma virulencia...

De todos modos, herbívoros o no herbívoros, la frecuencia de los incendios irá in crescendo en el futuro porque tal como hemos visto, su frecuencia va de la mano del cambio climático. La única verdadera solución para frenar esta tendencia es renunciar a los combustibles fósiles para evitar que sigan subiendo las temperaturas. Mientras eso no ocurra, me temo que "ajo y agua"...

A menudo calificado de árbol milagro por ser uno de los árboles de más rápido crecimiento que se conoce (al menos en las zonas templadas), la paulownia se ha plantado con cierta frecuencia estos últimos años en algunos distritos de Madrid. Y lo de la velocidad de crecimiento, créanme, no es ningún mito, ya que algunas de las que se han plantado hace apenas unos años en mi barrio ya tienen un porte arbóreo. Denles unos añitos más y las calles en las que se han plantado alineaciones de paulownias prometen convertirse en una auténtica atracción en primavera.

Lo que llama inmediatamente la atención en la Paulownia es la ausencia en su copa de un eje central monopodial claramente diferenciado del resto de las ramas. Todas las ramas son ortótropas, con hojas de filotaxis opuesta decusada. Tras crecer cada eje durante más o menos medio año, se desarrolla finalmente en su extremidad una inflorescencia que detiene definitivamente su crecimiento. Nuevas ramas aparecen por pares lateralmente en la extremidad de las ramas del año anterior al mismo tiempo que se produce la floración al comienzo de la primavera. Las ramas producidas son todas más o menos equivalentes en su desarrollo, recordando un tanto lo que pasa en la adelfa, cuyo desarrollo sigue el modelo de Leeuwenbergh. En el caso de la paulownia, aunque con cierta demora, una o varias ramas acaban convirtiéndose en dominantes y desempeñan el papel de eje portador, desarrollándose mucho más que las demás ramas (gracias al crecimiento secundario).



Inflorescencias del año en curso (2026) portadas por las dos ramas que se desarrollaron el año anterior tras florecer la inflorescencia del año anterior, cuyos frutos aún son visibles.



Apenas un mes más tarde, las ramas que nacieron en la base de las inflorescencias ya han sobrepasado por completo la inflorescencia. Distrito de Moratalaz, Madrid.

Esta transformación de las ramas en tronco o en ramas maestras es típica de los modelos arquitecturales modulares, como es el modelo de Koriba, aunque se haga en este caso sin una reorientación tan marcada como la que ocurre en el ailanto por ejemplo.


Tentativa de análisis arquitectural de una jóven Paulownia. Los colores indican en el esquema de la derecha la cronología del desarrollo de las ramas. Las ramas en verde clarito son las del 2025, en verde oscuro las del 2024 y en color caqui las del 2023.

La copa del joven árbol acaba conformándose sin tener que recurrir a las reiteraciones, que aparecerán mucho más tarde, cuando al árbol le toque reponer ramas tras la caída de las que se desarrollaron originalmente.



En estas dos ramas que apenas inician su crecimiento sobre las ramas del año anterior se observa claramente la filotaxis opuesta decusada de las ramas.

Morfología y arquitectura de las hojas

Hojas caducas, opuestas (ocasionalmente en verticilos de 3), simples, enteras, pecioladas. Limbo cordado, ca. 40 cm, de envés densamente a esparcidamente peloso y haz esparcidamente peloso, ápice agudo.

Venación primaria pinnada. Venas secundarias broquidódromas festoneadas, dispuestas irregularmente, excurrentes, insertas en un ángulo más o menos constante a excepción del par de venas basales, mucho más abiertas. Presencia de venas agróficas simples en la base de la hoja. Venas intersecundarias ausentes. Venas terciarias intercostales y epimediales percurrentes mixtas. Margen entero, ligeramente ondulado.




Desde hace ya bastantes años, muchos científicos advierten del peligro que supone la pérdida de biodiversidad que está sufriendo el mundo. En realidad, el término "pérdida de biodiversidad" es un suave eufemismo que utilizan los medios para advertir de un peligro que pensamos que es aún evitable con algo de buena voluntad. Tenemos tendencia a creer que se podría reverter fácilmente con medidas proteccionistas que en realidad son esencialmente un lavado de cara. ¿Acaso no hemos protegido muchas zonas de nuestra geografía erigiéndolas en reservas naturales o en parques nacionales? ¿Acaso no hemos declarado la guerra a las tan temibles especies invasoras, a las que acusamos hoy en día de todos los males? Puro lavado de cara. Porque mientras protegíamos algunas zonas que considerábamos valiosas, la devastación era casi total en el resto del territorio. De poco sirve tanta protección si una vez cruzado el límite de una reserva se puede cazar indiscriminadamente, se pueden verter en los suelos toneladas de abonos sintéticos y de pesticidas o construir infraestructuras que alteran por completo las rutas migratorias de los seres vivos que pueblan esos lugares...

Según el IPBES (Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services), las 5 principales causas de pérdida de biodiversidad clasificadas por orden de importancia son las siguientes:

1) cambios en el uso de la tierra y el mar
2) explotación directa de determinados organismos
3) cambio climático
4) contaminación
5) especies exóticas invasoras

La inclusión de las especies exóticas invasoras como una de las causas principales de pérdida de biodiversidad a mí me chirría bastante porque en la mayoría de los casos se trata de especies que han logrado prosperar gracias a los cambios que el hombre ha realizado previamente en el medio ambiente. Esto es particularmente cierto para las plantas, que solo se asientan en lugares en los que encuentran condiciones favorables a su instalación. Pongo siempre como ejemplo al ailanto, que desde hace unas décadas, gracias al calentamiento global, coloniza solares y taludes en toda nuestra geografía ocupando un nicho ecológico vacío. Otro ejemplo es el camalote, que prospera en las aguas contaminadas por los aportes de la agricultura. Acusar estas especies de ser las responsables de la pérdida de biodiversidad de nuestros ecosistemas es una oportuna cortina de humo tras la que resulta demasiado fácil esconder nuestra propia responsabilidad en lo que ocurre. Las cifras sin embargo pintan otra realidad, mucho más inquietante de lo que creemos y que vamos a repasar a continuación. Si tras leer este artículo seguís creyendo que las cotorras argentinas tienen la culpa de que los gorriones desaparecen, me temo que poco podremos hacer para evitar el total colapso de nuestros ecosistemas.



Proliferación del camalote en el río Guadiana. / Fotografía: EFE/ Jero Morales

Las cifras... Son terribles y no creo que sea necesario dar muchas explicaciones para entender quien es el culpable de que hayamos llegado a la situación actual. La primera y más llamativa de todas es el tamaño promedio de las poblaciones de especies silvestres. Según el Informe Planeta Vivo 2024 de World Wildlife Fund (WWF), ha dismminuido un 73%. Esto no es ninguna "erosión" de la biodiversidad, sino un auténtico desplome. Esta cifra se entiende aún mejor si consideramos que el 99% de la masa total de todos los Mamíferos presentes sobre la superficie de este planeta corresponde al hombre y a su ganado. Las especies de mamíferos salvajes (y eso incluye los elefantes, los rinocerontes y demás mega-animales) representan menos de 1% del peso total. Viendo esto, queda claro que la vida salvaje es algo absolutamente residual sobre la tierra.

La segunda cifra es aún más preocupante. Distintos estudios llevados a cabo en Europa han demostrado que las poblaciones de insectos se han desplomado en Europa durante el último siglo. Se estima alrededor del 75% el declive de sus poblaciones, víctimas de la agricultura y de la expansión urbana. El uso indiscriminado de pesticidas en particular, ha convertido algunas regiones eminentemente agrícolas en auténticos desiertos de insectos. Una observación que casi todas las personas de cierta edad seguramente habrán hecho lo demuestra claramente. Cuando éramos niños y viajábamos en coche, cada cierto tiempo nuestros padres tenían que parar en alguna gasolinera y limpiar el parabrisas, contra el que se habían estampado decenas de insectos, reduciendo peligrosamente la visibilidad. Hoy en día la situación es completamente diferente. He vuelto de la playa hace unos días y tanto en la ida como en la vuelta no hubo necesidad alguna de limpiar el parabrisas. Por una razón sencilla: ya no hay insectos voladores...

Ese desplome de las poblaciones de insectos es mucho más grave de lo que pudiera parecer a primera vista porque estos animales desempeñan funciones esenciales dentro de nuestros ecosistemas. Ellos son los que polinizan la inmensa mayoría de las plantas con flores. Su desaparición sería pues una catástrofe. Esa disminución de los insectos polinizadores ya está afectando de manera sensible nuestros cultivos, viéndose obligados muchos agricultores a recurrir a polinizadores de alquiler o a polinizar las flores manualmente. Los insectos también desempeñan un papel importantísimo en el reciclaje de la materia orgánica. ¿Os imagináis un mundo en el que los cuerpos de los organismos muertos no se descompusieran? Una auténtica pesadilla...

Otra cifra relevante es el porcentaje de bosques primarios que quedan sobre la superficie del planeta. Se estima que hoy en día tan solo un 20% de todos los bosques son bosques primarios y estos se concentran esencialemnte en las regiones equatoriales y en la taiga. Su permanencia es vital, porque albergan la parte más importante de la biodiversidad mundial. Esto significa, obviamente, que el 80% de los bosques primarios ya han sido destruidos o alterados.

Volviendo al tema de las especies invasoras creo evidente, tras repasar estas cifras y sin negar su posible impacto en algunos lugares, que es necesario manipular ese concepto con mucha cautela. El nivel de destrucción era ya tal antes de que llegasen esas especies, que me resulta un tanto exagerado calificar de "invasoras" especies que han sido capaces de aprovechar las oportunidades que el hombre creó. Más que invasoras, yo las calificaría más bien de oportunistas. Curiosamente, nos preocupa hoy mucho el futuro de una de estas especies oportunistas, que se aprovechó de la expansión del hombre y de la agricultura en el Neolítico y que hoy desaparece de nuestras ciudades, en las que ya no encuentran alimento. Una auténtica paradoja. Esa especie unió su destino a la del hombre para lo mejor y ahora lo peor...

Tan solo he evocado en este artículo el desplome cuantitativo de las poblaciones de animales, sin decir nada de las que desaparecieron para siempre. Auque el número de especies desaparecidas conocidas desde 1500 no es muy alto (alrededor de 900 especies), es evidente que el desplome actual de las poblaciones de animales silvestres pone contra las cuerdas a muchísimas especies. Puede parecer que 900 especies desde 1500 son pocas especies, pero la realidad es que la tasa de extinción actual es 1000 veces más rápida que la que ocurrió a finales del Cretácico tras el impacto del meteorito que arrasó buena parte de la superficie terrestre. La extinción de los dinosaurios, sin embargo, no fue instantánea y tardaron casi 33.000 años en desaparecer. Un tiempo mucho más largo que los pocos siglos que puede tardar la extinción en masa que hemos iniciado y que urge reverter. Pero claro, como no haya voluntad de actuar, pagaremos muy caro la avaricia de nuestras sociedades modernas...

De todos los modelos arquitecturales, el modelo de Shoute es sin lugar a dudas el más antiguo, observándose ya en las primeras plantas vasculares del Silúrico. Su característica esencial es la división dicotómica de los tallos, que se caracteriza por la división en dos partes iguales del meristema apical, dividiéndose cada tallo en dos ramas normalmente del mismo tamaño y grosor (son disimétricas en Nannorrhops ritchieana). No hay pues en este modelo un cese de la actividad meristemática tal como ocurre en otros modelos en los que los módulos dejan de crecer tras abortar el meristema apical o desarrollarse una inflorescencia. Esto no significa necesariamente que en las plantas modernas sea un carácter ancestral, ya que reapareció de forma independiente en distintos clados no directamente emparentados unos con otros.



División dicotómica del tallo en Rebutia senilis (Cactaceae). No es infrecuente observar este fenómeno en distintas especies de esta familia, única de las Dicotiledóneas en la que se observa este modo de división del tallo. Autor: Adrián Rodríguez.

La ramificación se origina en el meristema apical y es pues inmediata. No se producen ramas laterales vegetativas, pudiendo ser las inflorescencias terminales (Flagellaria, Nannorrhops) o laterales (Hyphaene). Este modelo arquitectural es hoy en día muy raro y se ha descrito sobre todo en algunas familias de Monocotiledóneas (Arecaceae, Agavaceae, Flagellariaceae, Strelitziaceae). En las Dicotiledóneas tan solo se conoce en las Cactáceas, en las que el proceso de división es muy vistoso y espectacular.



Fósil de Cooksonia paranensis del Devónico Inferior de la Cuenca del Paraná encontrado en Jackson de Figueiredo, Brasil. A la derecha reconstrucción propuesta de ese mismo ejemplar. P. Gerrienne et al. (2020).

La rareza actual de este modelo no debe hacernos olvidar que la división por dicotomía fue preponderante durante un largo periodo del Paleozóico. Se desarrollaron entonces una multitud de formas que han motivado la creación por los paleobotánicos de nuevos modelos arquitecturales para rendir cuenta de la rica diversidad existente en aquella época. Chomicki et al. (2017) definen así 12 modelos arquitecturales en plantas fósiles que se ramificaban por dicotomía.



Los doce modelos arquitecturales propuestos para describir la arquitectura de las plantas fósiles con ramificación dicotómica. Chomicki et al. (2017).

Visto el carácter marginal que tiene hoy en día este modelo arquitectural, no tendría mucho sentido hacer uso de esa nomenclatura aplicable a plantas fósiles del Paleozoico a pesar de las correspondencias que se pueden observar entre la arquitectura de algunas especies (como la de la palmera dum) con algunos de los modelos definidos por Chomicki et al (2017).



Pequeño grupo clonal de palmeras dum (Hyphaene thebaica) en la región del Afar, Etiopía. La palmera doum desarrolla a poca profundidad una red de rizomas horizontales de gran diámetro (entre 20 y 25 cm), de los que brotan numerosos brotes o rebrotes, que pueden dar lugar a nuevos troncos erguidos. Aunque el modelo de Schoute describe bien su parte aérea, la presencia de estos rizomas acerca también esta especie al modelo de Bell. En realidad recuerda mucho al modelo de Hueber definido por Chomicki et al. (2017). Autor: jeanjacquesgodon / Licencia: CC-BY-NC

Este modelo toma el nombre del botánico holandés J. C. Schoute, que estudió la ramificación de las especies del género Hyphaene a principios del pasado siglo.



Cronología de las arquitecturas vegetales y los mecanismos de ramificación a lo largo del tiempo. No aparecen en este diagrama los modelos aparecidos más tarde con el desarrollo de las plantas con flores. Chomicki et al. (2017).
Synchysidendron / BATEMAN – DIMICHELE / Falconaumanni / CC BY-SA Archaeopteris / MEYER-BERTHAUD / Falconaumanni / CC BY-SA Pseudosporochnus / BERRY / Falconaumanni / CC BY-SA

Ninguna especie del continente europeo se desarrolla de acorde a este modelo. Se puede sin embargo observar muy ocasionalmente, cultivado como ornamental en el SE de la Península, al árbol de Josué (Yucca brevifolia), originario del desierto de Mojave (SW de Estados Unidos).



Árbol de Josué en el Joshua Tree National Park, California, EE.UU. / Autor: jmaughn / Licencia: CC-BY-NC.

Chomicki et al. (2017) / Evolution and ecology of plant architecture: integrating insights from the fossil record, extant morphology, developmental genetics and phylogenies / Annals of Botany, Vol. 120, pp. 855–891 / doi:10.1093/aob/mcx113
Hallé F. & Keller R. (2019) / Mais d'où viennent les plantes? / Éditions Actes Sud
Hallé F., Oldeman R.A.A. & Tomlinson P.B. (1978) / Tropical trees and forest. An architectural analysis / Springer Verlag, New York.
SCHOUTE, J.C (128, 133): Uber die Verastelung bei monokotylen Baumen. II. Die Verastelung von Hyphaene. Rec. Trav. Botan. Neer!' 6, 211-232 (1909)

Aficionado a la botánica y amante de los árboles desde mi tierna infancia, nunca presté demasiada importancia a su forma y a la manera en que se desarrollaban más allá de consideraciones meramente estéticas. Algunos árboles, claro está, llamaban poderosamente mi atención por la forma que tienen y otros no tanto por la misma razón. Más allá de algunas formas muy llamativas, como las siluetas que presentan algunos árboles como los cipreses o las acacias, con un desarrollo vertical y horizontal muy evidentes, las demás especies me parecían todas bastantes similares: un tronco, una copa más o menos irregular y poco más veía yo en la mayoría de ellos...

Venirme a vivir a España tras pasar mi juventud en la verde Suiza me abrió los ojos sobre otra característica de las plantas, mucho más evidente en una región como la de Madrid en la que las variaciones climáticas son mucho más pronunciadas: las tremendas diferencias en el desarrollo de las mismas plantas de un año a otro. En años húmedos, las plantas alcanzan su pleno desarrollo y muestran una arquitectura plenamente realizada, con numerosos ejes secundarios e inflorescencias. En años sucesivos, en cambio, apenas crecen y quedan reducidas a su mínima expresión, con un único tallo e inflorescencia, economizando los pocos recursos disponibles para completar su ciclo vital. A pesar de esa gran variabilidad en el desarrollo que alcanzan, se trata sin embargo de las mismas especies y resulta evidente que su genoma tiene registrado su programa de crecimiento, que expresan plenamente solamente cuando se dan las condiciones para ello.



Porte achaparrado de un pino albar creciendo en condiciones extremas. Región de Alushta, Ucrania. / Autor: svetlana-bogdanovich / Licencia: CC-BY-NC.



Pino albar plenamente desarrollado en la región de Tiumén, Rusia. / Autor: igor_kuzmin / Licencia: CC-BY-NC.

Los árboles no son una excepción y si comparamos un pino albar desarrollado sobre un suelo profundo y en óptimas condiciones medioambientales con otro al que le ha tocado crecer prácticamente sobre un suelo desnudo (ver fotografías anteriores), resulta evidente que su forma puede variar considerablemente. A pesar de ello, todos estos pinos pertenecen a una sola y misma especie que tiene “inscrito” en su genoma el plano arquitectural que va a desarrollar en el transcurso de su vida.

Al intentar describir la forma que suelen tener las plantas y los árboles en particular, los botánicos y jardineros han usado tradicionalmente nociones como la de “porte” o “forma de la copa” que son, sin embargo, términos más bien poco precisos...

Esto explica muy probablemente porqué, en muchas obras botánicas de referencia (como Flora Iberica), los autores no suelen describir con mucho detalle la forma que tienen las plantas, a no ser que realmente tenga una forma muy característica y reconocible. Por poner un ejemplo, así se describe al almez en Flora Iberica:

Celtis australis: Árbol de hasta 30 m, de copa ancha.

Tal descripción, claro está, podría corresponder a una multitud de especies y realmente no es muy útil para diferenciar esta especie de otras. Y sin embargo, una persona experimentada al ver de lejos un almez probablemente sería capaz de identificar ese árbol por tener una “silueta” o “arquitectura” características. La fotografía a continuación muestra dos especies de árboles que tienen en común ser especies caducifolias y crecer en el mismo medio. Salta a la vista, sin embargo, que ambos árboles presentan claras diferencias en su arquitectura. Describir esa arquitectura es el propósito de esta serie de artículos que iré publicando poco a poco durante las próximas semanas. Lo hago, como siempre, de una forma totalmente autodidacta. Ruego pues que me perdonen los posibles errores que puedan detectar, achacables tan sólo a mis limitados conocimientos...



Olmo (Ulmus laevis) y fresno de hoja ancha (Fraxinus excelsior) en un bosque ribereño inundable a orillas del lago de Morat, en Suiza. La diferencia entre ambos salta a la vista, ambas especies creciendo de acorde a modelos arquitecturales totalmente diferentes.

El interés por entender como crecen los árboles y cómo se ramifican no es nuevo. Hace más de 400 años, Leonardo da Vinci estableció una regla para ayudar los artistas a dibujar correctamente los árboles. Establecía que "todas las ramas de un árbol, en cada tramo de su altura, suman en conjunto un grosor igual al del tronco". Los estudios modernos han demostrado claramente que esa regla no es correcta en el caso de muchos árboles y no da cuenta de la gran diversidad arquitectural del mundo vegetal. Basta con ver algunos cactus, con brazos casi tan voluminosos como el tallo principal para darse cuenta de ello. No deja de ser, sin embargo, una primera aproximación en el intento de entender la organización arquitectural de los árboles y de las plantas en general.

El concepto de modelo arquitectural de los árboles fue introducido por los botánicos Francis Hallé y Roelof A.A. Oldeman. En 1970, con la ayuda de Pierre B. Tomlinson, formalizaron esta teoría, lo que permitió clasificar todos los árboles del mundo en una veintena de modelos genéticos de crecimiento. Los modelos arquitecturales que propusieron quedan definidos por la combinación de los siguientes criterios:

- modo de ramificación de los ejes: simpodial o monopodial
- modo de crecimiento de los ejes: continuo o rítmico
- orientación de los ejes secundarios: ortótropos o plagiótropos;
- posición de la sexualidad: lateral o terminal

Resultado de la combinación de estos caracteres, Hallé y Oldeman (1970) llegaron inicialmente a establecer la existencia de 22 modelos arquitecturales a los que pertenecían, supuestamente todas las plantas conocidas. A estos 22 modelos iniciales se han añadido desde entonces 3 más, fruto del estudio de distintos grupos de plantas que no encajaban en ninguno de los modelos propuestos inicialmente. Es interesante notar que algunas combinaciones de estos caracteres no se han observado en ninguna especie hasta la fecha.

Describiremos en esta serie de artículos los distintos modelos arquitecturales conocidos, que llevan el nombre de los botánicos que estudiaron y describieron la arquitectura de los árboles en el transcurso del pasado siglo. Se prefirió asociar cada modelo al nombre de un botánico al no resultar demasiado satisfactorio asociar cada modelo al nombre de especies que no son universalmente conocidas. Se da la circunstancia, además, de que en algunos taxones puede haber especies que crecen de acorde a distintos modelos arquitecturales. Otras nomenclaturas basadas en los caracteres que definen los distintos modelos no han tenido demasiado éxito hasta ahora. No existe por ahora algo semejante a los sistemas y clases que se han definido para clasificar los minerales según su morfología.

Es muy importante insistir en que estos modelos arquitecturales solo describen la manera en que se desarrollan los árboles en su fase juvenil, antes de que aparezcan eventuales reiteraciones que irán organizándose luego siguiendo su propio modelo arquitectural.

Remitimos el lector a la obras de referencia de Hallé, Oldum y Tomlinson (1978) y de Hallé y Keller (2017) para encontrar más ejemplos que los que presentaremos en esta serie de artículos. Nos ceñiremos aquí a mencionar las especies más fácilmente observables en nuestro país.


Eje principal (“tronco”)Ejes secundarios (“Ramas”)Orientación de las ramasCrecimientoInflorescenciasModelo
Ningún eje principal claramente individualizadoLos ejes se dividen por dicotomíaOrtótropasRítmicoLateralesSCHOUTE
Crecimiento simpodial por floraciónOrtótropasRítmicoTerminalesLEEUWENBERGH
Crecimiento monopodial, horizontal, subterráneoMonopodialesOrtótropasN/AN/ABELL
Crecimiento monopodial, ortótropoAusentesContinuoTerminalesHOLLTUM
N/ALateralesCORNER
Eje principal no ramificado sobre el que solo aparecen reiteracionesN/AN/AOLDEMAN
Aparecen en la baseOrtótropasN/AN/ATOMLINSON
Crecimiento monopodialOrtótropasContinuoLateralesATTIMS
RítmicoRAUH
AnualTerminalesACOSTA
PlagiótropasContinuoLateralesROUX
RítmicoMASSART
Crecimiento simpodial por floraciónOrtótropasContinuoTerminalesSTONE
RítmicoSCARRONE
Plagiótropas por aposiciónRítmico
FAGERLIND
Crecimiento simpodial por abortoPlagiótropas por sustituciónContinuoTerminalesPETIT
Rítmico
AUBREVILLE
Crecimiento simpodial, materializado por la superposición de las bases dediferenciadas y enderezadas de ramas preexistentes.Crecimiento simpodial por floraciónOrtótropasRítmicoTerminalesKORIBA
Crecimiento simpodial por abortoOrtótropasRítmicoLateralesCHAMPAGNAT
PlagiótropasRítmicoLateralesTROLL
Crecimiento simpodial, materializado por la superposición de ramas de aparición diferida.Crecimiento simpodial por floraciónOrtótropasRítmicoTerminalesCHAMBERLAIN
Plagiótropas
por sustitución
RítmicoTerminalesPRËVOST
N/APlagiótropasN/ALateralesNOZERAN
Crecimiento simpodial, materializado por la superposición de ejes mixtos (base ortótropa y extremidad plagiótropa)Crecimiento monopodialExtremidad de las ramas plagiótropasRítmicoLateralesMANGENOT

Durante los últimos días se ha batido en buena parte de Europa el récord de temperatura absoluta para un mes de junio (ver mapa a continuación, en el que las zonas marcadas en rojo oscuro son aquellas en las que las temperaturas han sido las más altas nunca registradas). Ya no se trata de una simple circunstancia meteorológica, como pretenden hacernos creer los acérrimos negacionistas del cambio climático a los que los medios de comunicación aún dan incomprensiblemente voz. Es verdad que ya hubo olas de calor en junio en el pasado, pero ni llegaron tan pronto (la primera de este "verano" llegó en mayo, al final de la primavera) ni se alcanzaron nunca temperaturas tan altas. No es que se hayan batido récords. Es que en muchos lugares de Europa se han pulverizado.

Tras vivir un episodio de calor tan intenso, la responsabilidad de muchos medios de comunicación queda seriamente en entredicho dando voz de forma tan irresponsable a los negacionistas del cambio climático. Las evidencias científicas son hoy en día tan apabullantes que ya nadie en su sano juicio debería hacer caso de opiniones vehiculadas por canales de información cuyas afirmaciones no tienen ningún fundamento científico. La Ciencia no es opinable. Por poner un símil claramente entendible, los negacionistas son como esos charlatanes que pretenden curar el cáncer sin ser médicos. Por supuesto, cada cual es libre de escuchar y de creer lo que quiere, pero también es libre luego de asumir las consecuencias de sus malas decisiones. Si te mueres por no haber ido a consultar un médico y seguido un tratamiento científicamente avalado, es tu decisión. Lo grave en el caso del cambio climático es que las decisiones que tomamos o no tomamos afectan a todos y, lamentablemente, de forma muy desigual.



Los negacionistas del cambio climático son como los charlatanes que venden productos que prometen curar enfermedades como el cancer sin ningún aval científico...

Tras varias décadas acumulando evidencias y pruebas, la Ciencia había logrado poco a poco tomar las sucesivas trincheras desde las que los negacionistas intentaban contener la difusión del conocimiento científico. Su primera línea defensiva fue negar la existencia del calentamiento global, pero pronto resultó evidente que ese discurso no se sostenía viendo el ritmo sostenido al que subían las temperaturas en todo el mundo. Se retiraron luego a una segunda línea de trincheras desde la que se empeñaron en negar toda reponsabilidad humana en el calentamiento en curso, pero una vez más, la Ciencia vapuleó sus argumentos. Hasta los ingenieros contratados por algunas petroleras relacionaron claramente el aumento de las temperaturas con la emisión de gases de efectos invernadero, aunque sus resultados fueran callados durante décadas. Hoy resisten en una tercera línea de trincheras desde la que ponen en duda las soluciones propuestas por los científicos para parar el cambio climático. Básicamente, solo hay una única solución para evitar el desmadre: parar cuanto antes de emitir CO2 en la atmósfera.

No hay alternativa. Tan solo descarbonizando por completo o casi por completo nuestra economía se logrará el objetivo de no alcanzar una subida de temperaturas letal. Evidentemente, esto significa torcer el brazo a los grandes poderes económicos de este mundo. Un combate desigual en el que esos poderes económicos no dudan en jugar sucio. ¿No fue suficiente negar las evidencias científicas? Pues eliminemos puramente y simplemente la Ciencia. Cortémosle el grifo del dinero y enviemos los científicos al paro. ¿Os parece que exagero diciendo ésto? En absoluto. Es lo que lleva haciendo la admninistración Trump desde que fue reelegido. Y es lo que podría ocurrir aquí en Europa como esa corriente de pensamiento reaccionaria se imponga.



En pocos meses Trump ha retirado Estados Unidos del Acuerdo de Paris, desmantelado el Ocean Observatories Initiative (OOI), despedido a cientos de trabajadores de la NOAA y a cientos de científicos y expertos que estaban trabajando en la Sexta Evaluación Nacional del Clima.

Por ahora los negacionistas del cambio climático campan a sus anchas en las redes, en medios como YouTube, por ejemplo, donde me pone enfermo ver los videos que publican canales como el de Libertad Digital, que sigue resistiendo en la primera trinchera, intentando demostrar que la Ciencia se equivoca. Sus argumentos son tan burdos que cuesta creer que se empeñen en utilizar argumentos que ya fueron desmontados por la Ciencia hace décadas. Asusta pensar que haya medios que reciban cantidades ingentes de dinero para difundir bulos y mentiras mientras que los científicos acreditados solo reciben insultos y amenazas cuando publican cualquier tipo de material. En Francia, Serge Zaka, conocido agroclimatólogo, ha tenido que pedir protección policial para él y su familia debido a las amenzas de muerte que recibe. Así de agresivos están los negacionistas, que no son otra cosa que el brazo ejecutor de unos poderes económicos que en realidad están cagados de miedo al ver como sus imperios se tambalean, víctimas de sus propios excesos. Nuestra sociedad sufre de obesidad energética y su corazón late acelerado. ¿Hasta cuándo aguantará? Esa es la gran pregunta. No somos conscientes cuando hacemos uso de cualquier máquina que la energía que liberamos para ponerla en movimienton no desaparece. Se transfiere a la atmósfera, que cada día que pasa contiene más y más energía. Un fenómeno que se agrava con el uso de los hidrocarburos, que ellos tambien acaban en la atmósfera convertidos en CO2, gas que retiene en la atmósfera la radiación que emite la tierra hacia el espacio. Toda esa energía acumulada en la atmósfera permite que los fenómenos atmosféricos sean cada vez más potentes...

Mientras estas campañas de desprestigio de la Ciencia y de amenazas a los científicos ocurren, el cambio climático sigue adelante. A nadie se le escapa que negar el cambio climático no va a impedir que suban las temperaturas. Si hubiese vivido hoy, Galileo probablemente hubiese denunciado lo que está ocurriendo al grito de "E pur se rescalda"... La mala noticia en relación a las actuales olas de calor es que son perfectamente "normales" y previsibles. Normales en el contexto del cambio climático. Se escucha mucho hablar desde hace unas semanas de un posible episodio El Niño de una amplitud nunca vista pero este episodio tan solo está iniciándose. Las actuales olas de calor y las temperaturas de récord no son consecuencia de ese episodio de El Niño, cuyos efectos tardarán meses en hacerse notar en Europa. Son las temperaturas del próximo invierno y del verano del año que viene las que podrían verse aupadas por este episodio del Niño. La situación actual es la de un verano normal. Imaginaos pues lo que podría ocurrir si se confirma el caracter excepcional de este episodio de El Niño...



Riesgo de inundación en la región de Valencia según los datos del MITECO

Nuestra sociedad, lamentablemente, premia siempre al más fuerte. Quienes han recogido los frutos del desarrollo del sistema capitalista mañana serán los menos impactados por el cambio climático. Pertrechados en sus mansiones climatizadas o incluso en sus búnkeres, no sufrirán los terribles efectos de los días a 50 grados y no sufrirán las terribles inundaciones que se llevarán por delante los edificios que se dejaron construir en los lugares más expuestos ignorando todas las advertencias y planos de riesgos.

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SOBRE EL AUTOR

Geólogo de formación, nacido en Suiza pero establecido en España desde hace más de 20 años, trabajo actualmente en el sector de la informática (soporte). Eso no me ha impedido mantener vivo mi interés por los temas medioambientales, el cambio climático en particular, cuyas consecuencias intento anticipar buscando respuestas en ese pasado no tan lejano hacia el que parece que estamos empeñados en querer volver.

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