lunes, 12 de diciembre de 2016

La batalla de las termófilas



El territorio del antiguo imperio persa alberga aún muchas especies de fauna y de flora que estuvieron presentes en buena parte del continente europeo antes de ser eliminadas por las glaciaciones y que no tuvieron la oportunidad de regresar, ya sea por hallarse cortadas las posibles rutas que les permitirían regresar o por haberlo rendido imposible el hombre (caso del león, que aquí vemos cazando un toro en un bajo relieve de Persépolis).



El continente europeo sufrió, a consecuencia de las glaciaciones cuaternarias, una notable pérdida de biodiversidad en lo que a especies arbóreas se refiere. Muchas especies con unas exigencias térmicas poco compatibles con el deterioro climático sufrido desaparecieron casi por completo o por completo del continente europeo, sobreviviendo en refugios situados en el sureste del continente europeo y en el suroeste de Asia, en unas regiones que formaron parte, en la Antigüedad, del Imperio Persa cuando este alcanzó su apogeo.



Los cambios climáticos en curso, sin embargo, podrían favorecer su regreso y ayudar a que los bosques europeos recuperen algo de la biodiversidad que tuvieron antes de que las glaciaciones hicieran desaparecer estas especies. Algunas son comunes en nuestros parques y jardines pero otras, muy emblemáticas, tienen una escasa difusión y merecerían ser tenidas en cuenta no solamente para fines ornamentales, sino también como especies forestales en aquellas zonas en las que el clima actual y futuro pueda serles favorables. Devolver esas especies a sus antiguos dominios permitiría contrarrestar dos consecuencias nefastas del cambio climático:

1.- El decaimiento forestal propiciado por la falta de biodiversidad de nuestros bosques. En muchos lugares, el calentamiento acaecido durante el siglo XX ha sido suficiente para que algunas especies pasen de vivir en condiciones aceptables a vivir al límite de sus posibilidades. Está ocurriendo actualmente en Andalucía, donde los pinares de altitud están muriendo en algunas sierras de forma masiva debido al aumento de la temperatura y la acentuación de los periodos de sequía. Ocurre también en nuestras dehesas, siendo la encina y el alcornoque las dos especies más afectadas por este fenómeno en la Península Ibérica. Los bosques europeos están dominados por un escaso número de especies y cualquier fenómeno que afecta de manera negativa una u otra de esas especies tiene consecuencias muy visibles en la salud de los bosques que constituyen.

2.- La desaparición definitiva de las especies relictuales. Muchas de ellas, en efecto, tienen actualmente un área de distribución muy reducida. El mapa que copio más abajo, por ejemplo, muestra la repartición natural del liquidamabar oriental, una especie que estuvo distribuida en el pasado por toda la cuenca mediterránea. Propiciar el uso de esta especie a este lado del Mediterráneo estableciendo pequeñas poblaciones ex-situ permitiría reducir considerablemente el riesgo de ver esta especie desaparecer a consecuencia del cambio climático.


Distribución actual de liquidámbar oriental en el sur de Turquía y en la isla de Rodas (Grecia).


La idea de introducir especies "exóticas" puede que traiga a la memoria de muchos algunas actuaciones desafortunadas de nuestras autoridades. No se trata, sin embargo, de sustituir especies autóctonas por especies alóctonas con un fin productivista. Se trata de permitir que especies que estuvieron presentes en nuestro continente hasta unas fechas relativamente recientes (que me atrevería a calificar de "paleo-autóctonas") puedan volver a establecerse en él y contribuir a incrementar la biodiversidad de sus bosques. Se trata, al fin y al cabo, de propiciar ese relevo de faunas y de floras que ya ocurrió en los periodos interglaciares anteriores pero que hoy el hombre dificulta por el enorme impacto que sus actividades tienen sobre el medio ambiente. Si, como todo indica, la subida de las temperaturas amenaza con llevarnos de vuelta a condiciones de temperaturas más propias de inicios del Cuaternario o de finales del Terciario, ¿ porqué no imaginar que las especies que poblaban entonces nuestros bosques vuelvan de sus actuales refugios ?

 ¿ Para qué me diréis ? ¿ Qué ventajas puede tener que un bosque esté constituido por un mayor número de especies arbóreas ? Las dos grandes ventajas que le veo son las siguientes:

- En caso de que las condiciones climáticas cambien, el riesgo de que todos los árboles del bosque se vean afectadas de igual manera disminuye mucho. Las especies que no se ven afectadas contribuyen a mitigar los efectos de ese cambio, manteniendo las condiciones que permiten que otras especies más amenazadas pervivan localmente.

- La productividad del bosque aumenta sensiblemente en bosques mixtos constituidos por una mezcla de especies.

¿ Qué especies de árboles presentes en los territorios que constituían el imperio persa en su apogeo estuvieron presentes en Europa antes de glaciaciones ? A continuación haremos un pequeño repaso de las principales especies de esa región, haciendo sobre todo hincapié en aquellas especies cuya presencia en Europa durante el Pleistoceno está bien documentada.




Zelkova carpinifolia (Ulmaceae)

El género Zelkova estuvo presente en buena parte de Europa durante el Terciario y gran parte del Cuaternario. Desaparece de la Península Ibérica al mismo tiempo que Parrotia, pero permanece muchísimo más tiempo en Italia (hasta hace tan solo 32,000 años). Pequeñas poblaciones residuales han sobrevivido milagrosamente en Creta (Zelkova abelicea) y en Sicilia (Zelkova sicula) pero el estudio de los macrorestos encontrados en Italia parece indicar que la Zelkova italiana era más parecida c la especie que sobrevive hoy en día en el Cáucaso. Los restos foliares descubiertos en Cataluña guardan también mucho parecido con la especie presente hoy en día en el Cáucaso.


Distribución actual (rojo) y localidades con fósiles del Pleistoceno atribuibles a este género (estrellas azules).


Parrotia persica (Hamamelidaceae)

El árbol del hierro es hoy en día un endemismo de la región que bordea el sur del Mar Caspio. Tuvo sin embargo una amplia repartición por todo el sur de Europa durante buena parte del Cuaternario. Aún estaba presente en Grecia en el último periodo interglaciar (Epiro) y se han encontrado restos atribuibles a esta especie (Parrotia cf. persica) datados de hace escasamente 1 millón de años en Italia. Desaparece de la Península Ibérica poco antes, hace aproximadamente 1,2 Ma, junto a un fornido conjunto de géneros y de especies (Araliaceae, Cathaya, Elaeagnus, Engelhardia, Eucommia, Liquidambar, Keteleeria, Nyssa, Sciadopitys, Symplocos, Parrotia, Parthenocissus, Pterocarya, Tsuga), en una época (Transición del Pleistoceno Medio) en que la intensidad y la duración de los ciclos glaciares se incrementaron. Su desaparición en el sur de Europa probablemente se deba a un aumento de las condiciones de aridez, ya que aún aparece de forma abundante en Polonia en el interglacial Mindel-Riss, junto al nogal del Cáucaso (Pterocarya fraxinifolia). Las condiciones óptimas para esta especie son unas precipitaciones de unos 1200-1300 mm anuales y una temperatura media de 14-15 grados. En la Península, tales condiciones tan solo se cumplen en zonas de montaña y en el norte.


Distribución actual (rojo) y localidades con fósiles del Pleistoceno atribuibles a este género (estrellas azules).


Liquidambar orientalis (Altingiaceae)

El liquidámbar oriental es un árbol que pertenece a un género que estuvo presente en todo el Hemisferio Norte durante el terciario. A consecuencia de las glaciaciones desapareció casi por completo del continente europeo, sobreviviendo milagrosamente en las llanuras aluviales del sur de Turquía y en la isla de Rodas (Grecia). Su desaparición del resto de la cuenca mediterránea parece haber seguido más o menos las mismas pautas que las que siguió el género Parrotia, desapareciendo primeramente de la Península Ibérica en la Transición del Pleistoceno Medio, hace 1,2 millones de años. Al ser una especie que depende fundamentalmente de la presencia de un alto nivel freático, se podría imaginar su recuperación en los grandes valles aluviales y en la ribera de los ríos persistentes. Su perfecta adaptación al clima mediterráneo, incluso continental, queda perfectamente ilustrada por el magnífico resultado obtenido en el Jardín del Príncipe de Aranjuez, donde esta especie tiene probablemente su mejor representación fuera de su área de repartición natural. Cultivados en unas condiciones que se asemejan mucho a las naturraes (suelos aluviales inundables), han crecido hasta alcanzar un tamaño que probablemente no presente ni tan siquiera en su hábitat natural, donde esta especie es explotada desde tiempos inmemoriales para la obtención de la resina que produce.


Distribución actual (rojo) y localidades con fósiles del Pleistoceno atribuibles a este género (estrellas azules).


Pterocarya fraxinifolia (Juglandaceae)

De todas las especies que desaparecieron a consecuencia de las glaciaciones y que perviven en la actualidad en el este del continente europeo, la pterocaria del Cáucaso fue probablemente una de las que tuvo la más amplia distribución, llegando esta especie hasta Irlanda. Se trata, como el liquidámbar o el plátano oriental, de una especie ribereña que suele formar bosques mixtos junto a otras especies. Especie termófila, su presencia en la Península se vio truncada por el endurecimiento de las condiciones climáticas en la Transición del Pleistoceno Medio.

Distribución actual (rojo) y localidades con fósiles del Pleistoceno atribuibles a este género (estrellas azules).


Carpinus orientalis (Betulaceae)

Especie oriental cuya área de distribución se extiende por el oeste hasta el sur de Italia. Esta especie tuvo una fuerte presencia en el NE de Península Ibérica en el Plioceno terminal. Se trata de una especie termófila y xerófila propia de la vegetación submediterránea, que probablemente podría tener un área potencial bastante extensa en la Península Ibérica (a diferencia del carpe común, que tiene un un área de distribución euro-siberiana y cuya área de extensión potencial se limita al norte de la Península). En Irán, esta especie crece en regiones con precipitaciones por encima de los 575 mm anuales y una temperatura media anual de 16,2-18 grados.  Es muy probable que el polen de este género encontrado en los sedimentos lacustres de La Laguna (Tenerife) junto al de una especie no identificada del género Quercus (probablemente Q. canariensis) corresponda a esta especie.


Distribución actual (rojo) y localidades con fósiles del Pleistoceno atribuibles a esta especie (estrellas azules).


Rhododendron ponticum (Ericaceae)

Aunque el ojaranzo lograra sobrevivir en la Península Ibérica en una reducidísima área de la provincia de Cádiz en algunos puntos muy localizados de Portugal, la mayor parte de su área de distribución se encuentra en la región póntica y Cólquida. Los hallazgos realizados en el arco alpino enlazan ambas poblaciones disyuntas y demuestran que esta especie tuvo un área de distribución mucho mayor que alcanzaba incluso la lejana Irlanda. Es interesante notar que esta especie se considera hoy en día, en esa misma región, como una especie invasora.


Distribución actual (rojo) y localidades con fósiles del Pleistoceno atribuibles a esta especie (estrellas azules).


Gleditsia caspica (Fabaceae)

Perteneciente a un género que tenía un área de distribución continua en todo el Hemisferio Norte en el Terciario, esta especie es muy próxima a G. japonicum, de la que quedó separada por las glaciaciones. Sus poblaciones actuales están, entre otras cosas, amenazadas por la facilidad con la que se hibrida con la especie americana, muy utilizada como árbol ornamental en buena parte de Europa, donde se naturaliza con frecuencia.

Distribución actual (rojo) y localidades con fósiles del Pleistoceno atribuibles a este género (estrellas azules).


Ostrya carpinifolia (Betulaceae)

Perteneciente a la misma familia que el carpe, esta especie originaria del E de la cuenca mediterránea no sobrevivió en la Península Ibérica a pesar de ser una especie típicamente mediterránea. Se trata de un pequeño árbol que alcanza los 15 m de altura, bastante parecido al carpe, del que difiere sobre todo por sus frutos y la nervación de sus hojas (los nervios laterales se ramifican).
   



Aesculus hippocastanum (Hippocastanaceae)

El castaño de Indias es una especie que crece actualmente en los bosques caducifolios y mixtos de las montañas del S de los Balkanes (Albania, Grecia, Macedonia y Bulgaria), entre 700 y 1830 m. Se trata de una especie mesofítica (planta que requiere condiciones intermedias de humedad, no siendo muy resistente a la sequía), que crece en valles húmedos, barrancos y cabeceras de ríos, donde convive con especies de géneros como Fagus, Juglans, Alnus, Acer, Fraxinus, Tilia, Corylus y Cornus. Tuvo a finales del Terciario y durante buena parte del Pleistoceno un área de repartición mucho más amplia. No se conocía su presencia en la Península Ibérica hasta que se encontraran restos de madera pertenecientes a esta especie en sedimentos datados de la transición Pleistoceno inferior-Pelistoceno medio de la localidad de Cal Guardiola (Tarrasa, Barcelona). O sea hace más o menos un millón de años. No es de extrañar, conociendo sus afinidades ecológicas, que tenga tendencia a naturalizarse en puntos del norte de la Península Ibérica en los que probablemente ya estuvo presente antes de las glaciaciones.

Distribución actual (rojo) y localidades con fósiles del Pleistoceno atribuibles a esta especie(estrellas azules).


Syringa vulgaris (Oleaceae)


Aún presente en el Pleistoceno superior en Cataluña, la persistencia del lilo en esta región demuestra claramente el papel de refugio que desempeñó durante los máximos glaciales del Cuaternario, también evidenciado por la persistencia en esta región de especies como el quejigo andaluz (Quercus canariensis), a una distancia considerable de sus poblaciones más cercanas. El lilo es originario del SE de Europa (N de Rumanía, C de Albania y NE de Grecia) pero se ha asilvestrado en muchos lugares, cosa que no es de extrañar considerando su pasado.

   



Albizia julibrissim (Fabaceae)

El árbol de la seda es una especie ornamental muy popular en la región mediterránea. Sus dos poblaciones naturales estàn situadas a casi 6000 kilómetros una de la otra. La especie, en efecto, sobrevivió en el sur del Mar Caspio pero la segunda población se encuentra en el lejano oriente, en una zona que cubre parte de China, Corea y Japón. Aunque es probable que este género haya estado presente en Europa, no hay constancia de ello hasta la fecha (que yo sepa). Se trata de una especie que resiste bastante bien la sequía y que no sería sorprendente ver naturalizarse en algún que otro punto de la Península Ibérica. Observé un ejemplar subespontáneo en Moncofar (Castellón) el pasado verano y no me sorprendería que apareciesen más en el futuro.


Distribución actual (rojo)


Disopyros lotus (Ebenaceae)

Especie con un área de distribución disyunta, con tres poblaciones aisladas unas de otras: China, Asia Central y el Cáucaso. Es muy probable que esta especie o su antecesor directo estuviese presente en Europa, por mucho de que escaseen las evidencias. Es interesante notar que esta especie tiende actualmente a naturalizarse en algunos puntos de la Península.



En una próxima entrada os hablaré de las especies y géneros que estuvieron presentes en la Península Ibérica durante el Cuaternario pero que hoy hay que ir a buscar mucho más lejos, en el este de Asia o en Norteamérica. Os sorprenderá saber que algunas especies endémicas de China tuvieron en el pasado una extensión mucho más amplia. De alguna de ella ya hablamos en este blog: el ailanto, en efecto, es una de ellas y no ha esperado a que yo escribiera estas líneas para efectuar un exitoso regreso. Esto nos llevará a plantearnos la gran pregunta: ¿ debemos actuar y ayudar estas especies a “reconquistar” sus antiguos dominios ? Por las razones expuestas anteriormente, yo creo que sí que deberíamos dar a esas especies el pequeño empujoncito que necesitan para, al menos, poder vencer los obstáculos insalvables que el hombre y la naturaleza han puesto en su camino.

2 comentarios:

  1. He disfrutado leyendo la entrada, tanto por la temática como por el repaso a muchos géneros cuya distribución fósil desconocía. ¡Enhorabuena, y muchas gracias por el buen rato!

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    1. Espero que la siguiente entrega sea igual de interesante. Seguiré con el mismo tema pero me iré mucho más lejos a buscar las especies que hasta no hace tanto tiempo poblaban nuestro continente...

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