jueves, 19 de enero de 2017

La laurofilización de los bosques europeos

¿ Laurofilización ? No busquéis este término en Google. No lo encontraréis. Se trata, en efecto, de un término relativamente nuevo acuñado en Europa central y del norte para describir un fenómeno que se viene observando desde hace varias décadas en los bosques de esas regiones: el auge y la expansión de distintas especies perennifolias en los bosques de caducifolios. Son dos las regiones de Europa en las que se observa con más claridad este fenómeno. Dos regiones en las que se cultivan muchísimas especies ornamentales perennifolias desde hace muchísimo tiempo y cuyo clima favorece la expansión de estas especies: las regiones de clima oceánico del NW de Europa y el sur del Arco Alpino. En ambas regiones, los factores que determinan el éxito de estas especies son dos: un nivel de precipitaciones relativamente elevado y unas temperaturas invernales más bien suaves. En muchas regiones de Europa, no se cumple aún la segunda condición pero la rápida elevación de las temperaturas invernales a consecuencia del calentamiento global favorecerá claramente en el futuro la expansión de especies termófilas, muchas de las cuales efectuarán en realidad su regreso, ya que muchas de ellas o especies muy próximas estuvieron presentes en el continente europeo antes de las glaciaciones.


Fachada atlántica del NW de Europa

En la primera de estas regiones, correspondiente, grosso modo, a Irlanda, Gran Bretaña y puntos aledaños de la costa norte del continente, se ha aclimatado con muchísimo éxito una especie que conocemos bien en la Península Ibérica: el ojaranzo (Rhododendron ponticum). Tal como muestra la fotografía que reproduzco más abajo, el ojaranzo llega a constituir localmente impenetrables formaciones en las que muy pocas especies logran competir con él.



Knockmealdowns Mountains, Irlanda



El éxito de esta especie en esta región demuestra claramente el carácter “relictual” de la especie, que es consecuencia de los avatares climáticos que sufrió esta especie durante el Cuaternario y que no necesariamente refleja el auténtico potencial de la especie. Está claro, viendo el éxito que tiene en el norte de Europa, que esta especie podría tener un área de extensión muchísimo más amplia. De no haber sido una popular planta ornamental, es probable que seguiríamos considerándola hoy como una especie con unas exigencias ecológicas muy particulares. La realidad, sin embargo, es bien distinta y una ojeadita al mapa de su presencia durante el Pleistoceno nos da una imagen bien diferente de esta especie que probablemente estuvo presente en buena parte del continente europeo antes de las glaciaciones.


Otras especies perennifolias se han naturalizado en esta región pero lo han hecho a una escala mucho más reducida:  es el caso, por ejemplo, del laurel cereza (Prunus laurocerasus) y del chilco (Fuchsia magellanica). Pero resulta mucho más interesante el caso de otra especie que también conocemos bien: la encina (Quercus ilex). Ampliamente naturalizada en el sur de Inglaterra, a proximidad del litoral, se considera allá una planta invasora ! Este ejemplo ilustra bien, creo yo, el dilema al que nos enfrentamos con muchas especies. ¿ Tiene algún sentido considerar invasoras especies cuya expansión se ve claramente favorecida por el cambio climático ? Es interesante ver cuál es la previsión que han hecho los franceses de la expansión de esta especie de aquí a finales de siglo:



Como se puede ver, el área potencial de esta especie se desplaza hacia el norte, pudiendo incluso alcanzar puntos de la costa norte de ese país. ¿ Invasora pues la encina ?


Sur de los Alpes

La otra región de Europa en la que se observa la naturalización de varias especies perennifolias es el sur del arco alpino: Ticino (Suiza) e Insubria (Italia), una región a la que se suele llamar comúnmente la región de los grandes lagos. La especie cuya naturalización más ha llamado la atención en esta región es una palmera originaria de China que se cultiva con mucha frecuencia en nuestro país y en toda la región mediterránea: la Palmera de Fortune (Trachycarpus fortunei). En las regiones de clima mediterráneo puede llegar a ser subespontánea pero no llega a naturalizarse, ya que esta especie tiene unos requerimientos hídricos que el clima mediterráneo no cubre. En cambio, en el sur del arco alpino, esta especie y otras muchas especies exóticas de hojas persistentes encuentran tanto el calor como el agua que necesitan. Al ser, además, una especie muy llamativa, su naturalización no pasó desapercibida en los bosques del Ticino. No es, sin embargo, la única especie en haberse naturalizado en esta región. El gráfico que reproduzco a continuación muestra qué otras especies se han naturalizado en los bosques del Ticino (Suiza) durante las últimas décadas. Como se puede constatar, el fenómeno se inició ya en los años 60, pero se se prosigue en la actualidad.





Es interesante notar, sea dicho de paso, que esta región del norte de Italia fue una de las regiones de Europa en las que más tiempo perduraron las laurisilvas en la transición del Plioceno al Pleistoceno. O sea, que esta región sea una de las primeras en ser “recolonizada” por las especies laurófilas al alcanzar de nuevo las temperaturas invernales un nivel aceptable para ellas no resulta tan sorprendente. La única diferencia reside en el hecho de que este “regreso”, salvo el de las especies perennifolias autóctonas como el laurel, se debe al cultivo de estas especies por el hombre. Se da la casualidad, sin embargo, de que muchas de esas especies y géneros fueron elementos que estuvieron presentes en las laurisilvas terciarias del continente europeo. Cosa que no debería sorprendernos demasiado, puesto que gran parte de los géneros presentes en las zonas templadas del Hemisferio Norte tuvieron una distribución holártica en el Terciario.


Península Ibérica

¿ Y qué hay de la Península Ibérica ? ¿ Se observa la naturalización de especies laurófilas en alguna región ? Es evidentemente en el norte de la Península y en la fachada atlántica donde cabría esperar la naturalización de tales especies. ¿ Existen evidencias de que este fenómeno esté ocurriendo en la Península Ibérica ? La especie lauroide exótica de la que más citas  hay en la Península Ibérica es el laurel cereza. Ampliamente cultivada, hay citas de esta especie de Galicia al País Vasco y en Cataluña. La palmera de Fortune, en cambio, tan solo ha sido citada en el País Vasco. Parece pues, de momento, que se trata de un fenómeno muy circunscrito en el norte de la Península. Caso aparte es la Serra de Sintra, en Portugal, en la que se han citado naturalizadas especies como Cornus capitata, Pittosporum undulatum, Persea indica, Hakea salicifolia y Fuchsia magellanica. Particularmente interesante el caso del viñátigo (Persea indica), especie que ha progresado en la Serra de Sintra y que es un elemento típico de las laurisilvas macaronésicas. Cabría preguntarse, constatando su expansión en esta sierra, si no pudieran aclimatarse ya en algunas regiones del continente europea muchas de las especies que quedaron relegadas en las islas durante el Cuaternario. De que sea posible parece que no cabe duda. Otra cosa es que lo permitamos. Y aquí nos enfrentamos, de nuevo, a las diferencias de criterio existentes entre los naturalistas. Los “conservacionistas” opinarán que no hay que intervenir de ninguna manera, aunque eso suponga la extinción de muchas especies, y los “adaptacionistas” (me he inventado el término) opinamos que el hombre tiene una importante responsabilidad en los cambios que están ocurriendo y que tenemos por lo tanto la obligación moral de mitigar en cierta medida las consecuencias de esos cambios.




Parque da pena, Sintra. Se entiende que una especie como el viñátigo se encuentre aquí tan a gusto...


1 comentario:

  1. Hola en Portugal puedo destacar otros 3 elementos naturalizados representantes de la flora lauroide: Dracaena draco, Myrica faya y Prunus laurocerasus.

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