sábado, 25 de marzo de 2017

Paleoautóctonas (1): Eucommia ulmoides

Con esta entrada inicio una pequeña serie de artículos dedicada a las especies de árboles que estuvieron presentes en nuestro país hasta el momento en que las glaciaciones cuaternarias hicieron desaparecer la mayor parte de ellas. El resultado de las glaciaciones fue un sensible empobrecimiento de nuestros bosques, hoy dominados por muy pocas especies (la mayoría de ellos por tan solo una especie). Nada que ver con los bosques del Plioceno o del Pleistoceno inferior, en los que convivían decenas de especies y que presentaban muchas similitudes con los actuales bosques de Norteamérica y de China, en los que sobrevivieron muchísimas más especies.



La primera especie que quisiera haceros descubrir es, como el ginkgo, originaria de China y tan solo debe a una particularidad única el haber sobrevivido hasta ahora. Se trata de un árbol de tamaño medio que sufrió una sobre explotación tan importante que llegó a desaparecer casi por completo en su hábitat primario. Lo que salvó este árbol de una completa desaparición es el hecho de tener interesantes propiedades farmacológicas y, sobre todo, el hecho de producir látex. Se trata, en efecto, del único árbol de las zonas templadas que produce látex. Una característica que pronto atrajo la atención de los investigadores extranjeros, que quisieron aclimatarlo en sus países para explotar su látex. Esas experiencias, sin embargo, no fueron demasiado concluyentes aunque se siga explotando con tal fin en China, donde el látex de la Eucommia se utiliza para diversos menesteres como para aislar cables o producir empastes dentarios.



Aunque se desconoce la ecología exacta de la especie, esta tiende a aclimatarse allá donde se cultiva, lo que no deja de ser una buena señal de cara a la recuperación de una especie que tuvo en el pasado una extensión muchísimo más amplia. Aunque esta especie sea e l último representante de un linaje que probablemente estuvo representado por distintas y variadas especies, el caso es que los fósiles más recientes de este género (Plioceno y Pleistoceno) suelen atribuirse casi siempre a esta especie o a su directo antecesor (Eucommia cf. ulmoides).

Eucommia ulmoidesFamilia: EucommiaceaeOrden: Garryales

Árbol de hasta 20 m de altura. Tronco de hasta 50 cm de diámetro; corteza gris-castaña, escabrosa. Ramas jóvenes de color castaño-amarillento, al principio pubescentes, pronto glabras; ramas viejas conspicuamente lenticeladas. Yemas de un color castaño rojizo brillante; escamas 6-8, de margen puberulento. Hojas con pecíolo de 1-2,5 cm, esparcidamente viloso; lámina de haz verde pálido con la edad, 5-15 x 2,5-7 cm, inicialmente cubierta de pelos castaños, luego solo pubescente a lo largo de los nervios; 6-9 pares de venas secundarias laterales y venación reticulada de menor orden ligeramente prominente por el envés y cóncavas por el haz. Flores masculinas con estambres de ca. 1 cm, glabros; filamentos ca. 1 mm. Flores femeninas con ovario de ca. 1 cm, glabro. Sámara 2,5-3,5 x 1-1,3 cm; estípite 2-5 mm, articulado; pedicelo 1-3 mm. Semilla 13-15 x ca. 3 mm.


Fue, en el Plioceno y a comienzos del Pleistoceno, una especie frecuente y abundante en buena parte de Europa y de la Península Ibérica, donde convivía con numerosas especies de árboles caducifolios y persistentes. En China es una especie rara y dispersa con un amplio rango ecológico, observándose su presencia en bosques mixtos, bosques aclarados, bosquetes, montañas bajas, crestas, valles, barrancos secos y campos (Flora of China). Se trata, por otra parte, de una especie ampliamente cultivada que tiene localmente tendencia a naturalizarse. Vista la amplitud ecológica que demuestra, es muy probable que esta especie estuviese presente en nuestro país en una amplia gama de ecosistemas, tanto de la región mediterránea como eurosiberiana.


Se trata de una especie muy raramente cultivada en nuestro país. Existen, que yo sepa, dos ejemplares en el Real Jardín Botánico de Madrid (uno de ellos ya bastante crecidito) y... poco más. No he encontrado, en todo caso, ninguna referencia a otros ejemplares en otras regiones. Resulta curioso, en cualquier caso, que esta especie no haya despertado hasta ahora la curiosidad de nuestros ingenieros forestales. Claro que nadie era consciente hasta hace poco que esta especie fuese tan frecuente en nuestros bosques en aquella época. Ya veremos cómo se comportarán las Eucommias que sembré sobre mi terraza...

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