miércoles, 16 de septiembre de 2015

El cedro del Atlas en la Península Ibérica

El cedro del Atlas (Cedrus atlantica), árbol emblemático de las altas montañas del Magreb, ha sido utilizado por los ingenieros de montes franceses para repoblar algunas zonas “peladas” del sur de Francia prácticamente desde su descubrimiento a mediados del siglo XIX. Consecuencia de ese temprano interés de los franceses por esa especie tan adaptada al clima mediterráneo, existen en Francia varios bosques de cedros bastante extensos en los que esa especie ha demostrado haberse adaptado perfectamente a las condiciones del lugar (siendo su crecimiento superior que en sus zonas de origen). La regeneración de los cedros en esos bosques es además excelente, teniendo una clara tendencia actualmente a extender naturalmente su área de repartición.




Bosque de cedros en Bonnieux (Vaucluse, Francia)
http://www.vaucluse-visites-virtuelles.com/glvirtualbluepopouts/foret-des-cedres-luberon-en.html



En España, por razones diversas, el cedro no ha sido objeto de repoblaciones tan extensas y de actuaciones tan decididas como en el país vecino. Resulta paradójico que teniendo las poblaciones naturales más próximas a unos escasos 50 kilómetros de nuestras costas, no haya despertado esta especie un mayor interés en nuestro país. Se han llevado a cabo, localmente, pequeñas repoblaciones experimentales que, sin embargo, no parecen haber convencido nuestros ingenieros. El principal obstáculo al uso del cedro es y ha sido, creo yo, psicológico. A pesar de las evidencias, de ser el cedro un árbol perfectamente adaptado al clima de nuestras montañas mediterráneas y de haber un sinfín de evidencias de su presencia en el sur de Europa en un pasado muy reciente (a escala geológica), se ha considerado siempre el cedro una especie exótica. O sea, prohibida para los defensores a ultranza de la ortodoxia “ecológica”…

Os invito a continuación a descubrir algunos de los lugares de este país en los que sí se plantaron cedros. Un pequeño viaje virtual por las sierras de este país que he realizado gracias a la magia de Google y la abundancia de blogs de senderismo, en los que he tenido la posibilidad de descubrir lugares maravillosos. Empecemos pues…

Sierra de las Nieves

La Sierra de la Nieves es sobre todo conocida por albergar uno de los principales núcleos de la actual población natural de pinsapos. Se llevaron a cabo en esa sierra repoblaciones con distintas especies, entre ellas el cedro, muy presente en la zona del Puerto Bellina. Es interesante la coexistencia del cedro con el pinsapo en esta sierra, que recuerda mucho la asociación de ambas especies en las sierras de Marruecos.




Cedros en el Puerto Bellina (Sierra de las Nieves)
http://gmpatapumparriba.blogspot.com.es/2013/05/puerto-del-saucillo-circular-sierra-de.html



Sierra Morena

La superficie repoblada en Sierra Morena - principalmente durante el siglo XX - es probablemente una de las más importantes de toda la Península Ibérica. Para ello, se utilizó preferentemente el pino negral aunque también se experimentó en algunos lugares con especies exóticas. Se utilizaron muy pocas especies de Fagáceas en una intervención que no fue llevada a cabo siguiendo criterios muy “ecológicas”. La presencia del cedro es anecdótica pero he podido encontrar citas de su presencia en la Sierra Madrona, a proximidad de la Fuente del Almírez.




Cedros cubiertos de nieve (Sierra Madrona, Fuencaliente, Ciudad Real)
http://rioyeguas.blogspot.com.es/2012/02/fuente-del-almirez-agua-fina.html



Sierra de Huétor

El parque natural de la Sierra de Huétor lo constituye un conjunto de sierras de media altura situadas al norte de Granada, cubiertas por un mosaico de pinares, encinares, quejigales, zonas de matorral y bosques de ribera. Bajando de la Sierra de Huétor a Puerto Lobo se encuentra un pequeño bosque de cedros que aún presentan el típico perfil cónico que caracteriza los jóvenes ejemplares. Es interesante resaltar que en las zonas de umbría de esta sierra, se llevaron a cabo pequeña repoblaciones de pinsapos, que aparentemente se han aclimatado perfectamente y se reproduceen de forma natural.




Bosque de cedros, bajando hacia Puerto Lobo (Sierra de Huétor, Granada)
http://paisajesdeandaluciaoriental.blogspot.com.es/2012/04/sendero-en-la-sierra-de-huetor.html



Alpujarra

De la presencia de pequeñas repoblaciones de cedros en la Alpujarra, tan solo me enteré por la fotografía anónima que encontré en internet y que reproduzco más abajo. A juzgar por la fotografía, se trata de un auténtico bosque de cedros constituido por jóvenes ejemplares.




Bosque de cedros (Barranco de Poqueira, Alpujarra, Granada)
http://www.ambiental-hitos.com/details.php?image_id=669



Sierra de Baza

En la Sierra de Baza, se hizo una importante repoblación en torno a los años cincuenta, a proximidad de Los Mellizos. En zonas aluviales, donde ha encontrado un suelo más fértil y profundo, parece que los cedros han alcanzado ya un buen tamaño. Es interesante notar que en esta sierra también se plantaron pinos canarios, una especie que comparte en cierto modo el destino del cedro, ya que también estuvo presente en Europa antes de las glaciaciones.



A un lado pinos, al otro cedros.(Sierra de Baza, Granada) http://igsierranevada.blogspot.com.es/2014/10/sierra-de-baza-viii-santa-olalla-y.html



Pues nada, esto es lo que he encontrado hasta ahora. Ignoro si existen más repoblaciones de cedros en la Península Ibérica. Debe haber más en Andalucía pero de momento no he encontrado más ejemplos, Ya iré actualizando esta entrada según vaya enterándome…

2 comentarios:

  1. Ayer estuvimos viendo los cedros de la zona de Puerto Bellina y alrededores. Es extensa el área que ocupa en esta zona de la Sierra de las Nieves.
    Suelen ser ejemplares jóvenes, pero en el lugar que muestra de la fotografía, en un cruce de caminos, hay ejemplares adultos, muy bonitos. Lo que más nos llama la atención es que parecen convivir sin competencia alguna con los pinsapos.
    Yo más bien soy purista medioambiental, pero me disgustaría no poder seguir disfrutando del paisaje de esta zona con sus cedros.

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    1. Me alegra saber que tienen tan buen aspecto los cedros de aquella sierra. No creo que su presencia haya de considerarse tan extraña, sea dicho de paso. Al fin y al cabo, cruzas el estrecho y a menos de 100 km de aquel lugar te encuentras ambas especies coexistiendo tan lindamente. Sabiendo, además, que el cedro era una especie muy difundida por toda Europa antes de las glaciaciones, su “regreso” a nuestras sierras no carece de lógica. Contribuye, de algún modo, a compensar la falta de diversidad de nuestros bosques, que el calentamiento global está poniendo de manifiesto en muchos lugares (el fenómeno del dacaimiento forestal o de la "seca" afecta ya amplias superficies de encinares, pinares y alcornocales en la Península).

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