jueves, 19 de abril de 2018

Paleoautóctonas (8): Ginkgo biloba

Os comentaba, en el artículo que dedicaba al árbol de la gutapercha (Eucommia ulmoides), que esa especie había visto su área de repartición reducirse drásticamente durante las glaciaciones, hasta el punto de ni tan siquiera saberse hoy cual fue su área de repartición natural. Algo muy similar ocurre con otro árbol chino que acumula los superlativos: la especie de árbol viva más antigua, más resistente a las enfermedades y más emblemática… Hablo, claro está, del ginkgo (Ginkgo biloba), una especie absolutamente única, perteneciente a un orden (Ginkgoales) que conoció su periodo de esplendor en la era secundaria. Una única especie (Ginkgo adiantoides) sobrevivió durante los últimos 55 millones de años, sin sufrir ningún cambio de consideración. Se suelen describir los fósiles del Mioceno y del Plioceno encontrados en buena parte del Hemisferio Norte bajo el nombre de Ginkgo adiantoides pero se trata de un convencionalismo. Esa especie, en efecto, es absolutamente indistinguible de la especie actual (Ginkgo biloba) y habría de considerarse, en realidad, como la misma especie. O, para no herir sensibilidades, como su descendiente directo (y único).


Hoja fósil del Paleoceno de Ginkgo adiantoides (Sentinel Butte formation, Dakota du nord, EE.UU.) / Fotografía: Carion Minéraux

EL ginkgo es una especie termófila que aguanta, incluso, cortos periodos de sequía. Desapareció del continente europeo relativamente temprano, víctima tanto del frío como de la probable desaparición de los vectores de sus semillas. En sus últimos reductos naturales, el ginkgo es una especie que se desarrolla preferentemente en grietas de rocas o en zonas perturbadas como las laderas de los ríos (levée), pendientes rocosas abruptas o bordes de roquedos. Su cultivo como planta ornamental, sin embargo, la ha extendido por todo el mundo, ya que tolera una gran variedad de suelos y de condiciones climáticas. La única limitación, entendible visto el tipo de medios en el que vive, es que el suelo debe estar bien drenado. Debido a su gran resistencia a la contaminación, se utiliza dese hace tiempo en Asia como árbol viario, siendo más reciente su uso en las calles de las ciudades españolas. Cabe destacar, en Madrid, la larga alineación de ginkgos de la calle Príncipe de Vergara. El ginkgo parece que está de moda hoy en día y esa es, sin duda, una muy buena noticia para ese auténtico fósil viviente.


Desarrollo de raíces aéreas (chichi) en la rama de un ginkgo de la Universidad de Tokio / Fotografía: Peter del tredici - Arnold ArboretumE

Su presencia en la Península Ibérica ha sido puesta de manifiesto por distintos estudios, tanto de macrorestos como de palinomorfos. Su presencia está bien documentada, por ejemplo, en la Cuenca del Duero (2) en el Mioceno. En el Mioceno de la Cerdanya se han encontrado macrorestos indiscutibles, asociados a géneros como Tsuga, Torreya, Buxus, Zelkova, Quercus, Acer y Populus (1). En Huelva, macrorestos del Plioceno interpretados como pertenecientes a esta especie son, sin embargo, más dudosos (3).


Óvulos / Fotografía: Peter del tredici - Arnold ArboretumE

Ginkgo bilobaFamilia: GinkgoaceaeOrden: Sapindales

Árbol de hasta 40 m, con un tronco que puede alcanzar los 4 m de diámetro; corteza gris clara o castaña-grisácea, fisurada longitudinalmente, en particular en los árboles más viejos; copa inicialmente cónica, finalmente anchamente ovoidea; ramillas largas de un color amarillo acastañado claro al principio, luego gris, internodos (1)1,5-4 cm; braquiblastos de color gris negruzco, densamente cubiertos de cicatrices irregularmente elípticas; yemas de invierno ovadas, de un color castaño amarillento. Hojasde color verde claro que se torna amarillo intenso en otoño, con un pecíolo de (3)5-8(10) cm; lámina de hasta 13 x 8(15) cm sobre los árboles jóvenes pero generalmente de 5-8 cm de anchura, las hojas de las ramillas largas divididas en dos lóbulos por un profundo seno apical, las de los braquiblastos con el ápice ondulado y escotado. Conos masculinos de color marfil, 1,2-2,2 cm; sacos polínicos en forma de barca, con una ancha apertura. Semillas elípticas, estrechamente obovoideas, ovoideas o subglobosoas, 2,5-3,5 x 1,6-2,2 cm; sarcotesta de color amarillo o amarillo anaranjado glauco, con un olor rancio cuando alcanza la madurez; esclerotesta de color blanco, con 2 o 3 costillas longitudinales; endotesta de color castaño rojizo claro.

Ginkgo 

Árboles decíduos, dioicos; tronco alto, muy ramificado; ramillas dimorfas, cortas o largas. Hojas alternas, dispersas y espiraladas sobre las ramillas largas, fasciculadas sobre las ramillas cortas, largamente pecioladas, flabeladas, de venación paralela, apretada, dicótoma, abierta, raramente anastomosada; base anchamente cuneada; margen recto, entero; ápice bilobado o emarginado. Estructuras reproductivas producidas en fascículos en la axila de las hojas escuamiformes del ápice de las ramillas cortas, antes de desarrollarse las hojas. Conos masculinos pedunculados, péndulos, amentiformes; microesporófilos numerosos, dispuestos en espiral, bastante laxamente; microesporangios 2, elípticos; sacos polínicos dehiscente longitudinalmente. Óvulos nacidos sobre un largo pedúnculo dividido dicótomicamente, a veces dividido en 3-5 ramas terminales; cada rama de ápice discoidas, portando un óvulo erecto, sésil; generalmente tan solo llega a madurar una única semilla en cada pedúnculo. Semillaslargamente pedunculadas, péndulas, drupáceas, con un único tegumento que se diferencia en una sarcotesta carnosa, una esclerotesta ósea y una endotesta membranosa; tejido del gametofito femenino abundante. Cotiledones 2(3). Germinación hipógea. 2n=24.





No os cuento como olían mis manos tras recoger esas "semillas"...

El cultivo del ginkgo a partir de semillas es de lo más sencillo. La parte más “delicada” siendo, tal vez, la recogida y la limpieza de sus semillas. El ginkgo, en realidad, no produce “semillas” en el sentido más estricto de la palabra. Los óvulos, desnudos, acaban de madurar e incluso de ser fecundados en el suelo. La parte exterior del óvulo es carnosa y tiene un olor a mantequilla rancia o a vómito muy persistente y característico. Eso hace que se suelan privilegiar los pies machos en los parques y jardines. Una vez eliminada la parte carnosa, las “nueces” limpias se pueden conservar a temperatura ambiente hasta la primavera. La tasa de germinación, al menos aquí en Madrid, suele ser bastante alta. Aunque por ahora tan solo estoy plantando Ginkgos en parques y jardines, mi idea es averiguar en qué lugares sería capaz esta especie de crecer sin ningún tipo de ayuda. A priori, veo factible su supervivencia a orillas de los ríos y al pie de la sierra. Tardaré unos añitos en averiguarlo. Así que os tocará ser pacientes…



(1) Hably, L., & Marrón, M. T. F. (2007). The first macrofossil record of Ginkgo from the Iberian Peninsula. Neues Jahrbuch fur Geologie und Palaontologie - Abhandlungen, 244(1), 65-70
(2) Rivas Carballo R. Valle M.F. (1986) / Nuevas aportaciones a la palinología del terciario de la Cuenca del Duero (Torremormojón, Palencia). / Studia Geologica Salmaticensia, Vol. XXII, pp. 133-143
(3) Muñiz F. et al. (1999) / Nuevos datos sobre macroflora del Plioceno en el Suroeste de la Península Ibérica (Lepe, Huelva, España) / Geogaceta, Vol. 25, pp.143-146



1 comentario:

  1. Que interesante, hace poco hablé en mi blog Vidatriz sobre las propiedades saludables del fruto.

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