lunes, 8 de julio de 2019

¿ Grandes felinos en Europa ?

La repetición de sucesivos episodios glaciares y el impacto de la presencia humana han modificado por completo las faunas del continente europeo en el transcurso del Cuaternario y han llevado a la desaparición de casi todas las especies dé depredadores que vivían en Europa. Especies como el lobo, el oso y el lince se han salvado in extremis y tan solo hoy, muy poco a poco, van recuperando parte de su antigua área de repartición. Nuestros ecosistemas, sin embargo, siguen echando en falta un tipo de depredador que aún está presente (aunque a menudo gravemente amenazado) en la mayoría de los continentes: los grandes felinos...




Leopardo persa soltado en el Cáucaso ruso (Kavkazsky) / Fotografía: Daniel Manganelli



En todos los continentes salvo Europa y Oceanía (un caso aparte), los grandes felinos constituyen el ápice de la pirámide trófica. Ellos son los que, en última instancia, controlan las poblaciones de herbívoros, contribuyendo a mantener el necesario equilibrio en los ecosistemas. La actual ausencia de grandes felinos en el continente europeo se debe exclusivamente a la acción del Hombre. En todos los interglaciares anteriores, los grandes felinos estuvieron presentes en casi toda Europa. Lo que diferencia el actual periodo interglaciar de los anteriores es, claramente, el impacto que han tenido sobre la flora y la fauna las actividades humanas. Las grandes fieras, consideradas como un peligro para el Hombre y su ganado y vistas como competidoras por los cazadores, fueron sistemáticamente perseguidas y eliminadas. Resulta difícil imaginar que hasta la Antigüedad hubiese leones en algunos puntos del continente europeo pero así fue. Hercules, en su mítico enfrentamiento con el león de Nemea, no tuvo que irse de safari a Namibia para encontrar leones. Éstos, en efecto, aún estaban presentes en el SE de Europa cuando se desarrolló la civilización griega.




Detalle del mosaico romano de Los Doce Trabajos de Liria (Valencia, España). Museo Arqueológico Nacional.



Llama mucho la atención, en cualquier caso, el realismo con el que los artistas de la Antigüedad representaron a éstos animales en su arte, fruto de un contacto real y continuo de esas civilizaciones con aquellos animales. Apenas mil años más tarde, los artistas del medievo se tomaron muchas libertades a la hora de dibujar estos animales, que tan solo conocían de manera indirecta y que muy poca gente en Europa (salvo algún cruzado tal vez), había tenido el privilegio de observar. Aunque este episodio del león de Nemea forma parte de la mitología, la arqueología y la Paleontología han corroborado la realidad de la presencia de grandes depredadores en Europa hasta fechas relativamente recientes, en particular en la Península Ibérica, donde tanto el leopardo como el león lograron sobrevivir en la región cantábrica hasta el Holoceno [1].




Esqueleto casi completo de un leopardo de unos 300'000 años encontrado en la Sima del Avenç (Valencia), hoy expuesto en el Museo de Prehistoria de Valencia.



El caso es que ambas especies desaparecieron por completo del continente europeo y de prácticamente todas las zonas templadas de Asia. El león es el que se llevó la peor parte. Aunque logró sobrevivir casi hasta nuestros días en el norte de África, el león del Atlas ya no se conoce en estado salvaje. Del león asiático, ya tan solo existe una reducidísima población en el Parque Nacional de Gir en la India. El leopardo tiene un área más extensa en Asia, pero no deja de ser un animal muy raro en las zonas templadas. Muchas personas han planteado el regreso de estos grandes depredadores pero tanto la mala situación de ambas especies como su objetiva peligrosidad en un continente superpoblado como Europa, donde la gente no está acostumbrada a convivir con grandes depredadores, convierten esa idea en un sueño difícilmente realizable. ¿ Tenemos pues que resignarnos los europeos a dejar en manos de los cazadores la gestión de la creciente población de herbívoros de este continente ? Eso pensaba yo hasta que descubrí en internet el siguiente reportaje...





Este reportaje sugiere que en la región del Gévaudan (Francia) podrían estar viviendo, en la más absoluta discreción, uno o varios pumas. Fruto de un trabajo de investigación muy serio, basado en testimonios creíbles, el reportaje acaba sin embargo sin alcanzar su objetivo, que era el de demostrar la presencia del puma en esta región del centro de Francia. A pesar de ello, me ha parecido interesante la idea que un felino originario de Norteamérica pueda ocupar en la cadena trófica el lugar que le corresponderían a otros felinos desaparecidos. O sea, que el puma llegue a desempeñar en nuestros ecosistemas la misma función que esos felinos desaparecidos. Al fin y al cabo, se trata de un nicho vacío que es muy improbable que ni el león ni el leopardo lleguen a recuperaren un continente tan poblado y tan poco preparado para su regreso. El puma es un felino perfectamente adaptado al clima europeo. Es, además, un animal más bien discreto cuya presencia probablemente sería mejor tolerada que la de los leones o del leopardo. Aunque se trata de un animal perfectamente capaz de matar a una persona desprevenida, los casos de ataques de pumas a personas son excepcionalmente raros. Para hacernos una idea, mueren más personas cada año a consecuencia de ataques de jabalíes que de ataques de pumas en décadas. Por lo general, pasa con el puma lo mismo que con el lince: es muy difícil llegar a observarlo a no ser que no seas un rastreador experimentado..




North American cougar (Puma concolor couguar) in Glacier National Park in the U.S. state of Montana. / Fotografía: National Park Service



Nuestros ecosistemas ganarían mucho, desde luego, con la presencia de un depredador como el puma, que sería el depredador ideal en zonas montañosas para controlar las poblaciones de cabras, arruis y demás herbívoros. Incluso el jabalí entraría en la dieta de este animal, tal como lo ha hecho en Chile, donde se ha convertido en una de sus presas favoritas [2]. El puma es, claro está, una especie exótica pero lo que se trata de valorar aquí no es tanto el origen de ese animal como la función que desempeñaría en nuestros ecosistemas, hoy huérfanos y cuya gestión depende en gran medida de la caza. Yo creo sin embargo que el aumento vertiginoso de las poblaciones de herbívoros, a consecuencia del abandono del campo (y de la actividad cinegética) requieren más que nunca que vayamos aceptando las soluciones que nos ofrece la propia naturaleza. Una de ellas es permitir el regreso de los grandes depredadores. Favorecer el regreso del lobo y del oso en muchas regiones sería un primer paso importante. Permitir que un superdepredador como el puma se instale en Europa sería, creo yo, una solución interesante a defecto de poder soltar leones y leopardos en nuestros montes...




El puma sería el depredador ideal en sierras como la de Guadarrama, donde la sobrepoblación de cabras supone ya un grave problema. / Fotografía: Alfonso San Miguel



Por cierto, aunque el puma es, hoy en día, una especie exótica en Europa, las cosas eran muy diferentes a principios del Cuaternario. El antecesor del puma (Puma pardoides) vivía entonces en Europa [3] y ese género aún no había franqueado el estrecho de Bering y alcanzado el continente americano. La vida está en constante movimiento y el pasado nos aprende que las cosas más sorprendentes pueden ocurrir. El regreso del puma a Europa, desde ese punto de vista, sería una extraña jugada del destino, propiciada por el hombre pero no necesariamente exenta de sentido si ese regreso puede servir a que nuestros ecosistemas alcancen el nivel de complejidad que era el que tenían antes de que interviniéramos en ellos...



[1] Sauqué V. & Cuenca‑Bescós G. (2013) / The Iberian Peninsula, the last European refugium of panthera pardus linnaeus 1758 during the Upper Pleistocene /Quaternaire, Vol. 24(1), pp. 35-48
[2] Skewes O. et al. (2012) / El jabalí europeo (Sus scrofa): Un invasor biológico como presa reciente del puma (Puma concolor) en el sur de Chile / Revista Chilena de Historia Natural, Vol. 85, pp. 227-232
[3] Madurell-Malapeira J. et al. (2010) / The Iberian record of the puma-like cat Puma pardoides (Owen, 1846) (Carnivora, Felidae) / C. R. Palevol., Vol. 9, pp. 55–62



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