martes, 27 de febrero de 2018

Paleoautóctonas (7): Aesculus hippocastanum



Pocas especies de árboles exóticos han tenido tanto éxito en los parques y jardines de Europa como el castaño de Indias (Aesculus hippocastanum). Cultivada desde hace siglos, esta especie se ha inmiscuido en los paisajes de muchas regiones y se ha asilvestrado en otros muchos lugares. Es casi imposible, por ejemplo, imaginarse la campiña inglesa sin su presencia (se estima a casi medio millón de castaños de Indias los que hay plantados en ese país). Aquí en España es probablemente el árbol de sombra más ampliamente cultivado. En el Parque del Retiro de Madrid, constituye más de 50 % del arbolado y en las zonas menos ajardinadas del parque crece de manera espontánea, dominando localmente lo que parece más un auténtico bosque de frondosas que un parque.

Este castaño de Indias de ca. 300 años, en el parque de la casa señorial que perteneció a Benjamin Disraeli en Hughenden, es el más grueso de todo el Reino Unido / Fuente: The Guardian


El nombre de este árbol esconde en realidad una doble mentira. Se le llama “castaño” debido a que sus frutos se parecen mucho a las auténticas castañas pero pertenece a una familia que no está ni tan siquiera remotamente emparentada con las Fagáceas, a la que pertenece el auténtico “castaño” (Castanea sativa). Algunos autores la sitúan en la familia de las Sapindáceas, atendiendo al criterio más sintético de la APG (Angiosperm Phylogeny Group), pero otros prefieren mantenerle en la familia de las Hippocastanáceas, conocida como tal desde tiempos antiguos y perfectamente válida si se acepta la idea que la familia de las Sapindáceas podría restringirse un poco para que no desaparezcan algunas familias perfectamente definidas y delimitadas como pueden ser las Hippocastanáceas o las Aceráceas (arces). La segunda mentira que esconde su nombre es la referencia a las Indias, cuyo origen desconozco, pero absolutamente falsa puesto que este árbol es en realidad originario de las zonas montañosas de los Balcanes (Grecia, Albania, Bulgaria y Rumanía).

Reparticón actual del castaño de Indias en Europa

Como era de esperar, este árbol tuvo en el Terciario un área de repartición mucho más amplia que probablemente coincidiera con muchas de las zonas en las que se cultiva hoy esta especie. En el Pleistoceno (círculos negros en el mapa), esta especie tan solo se mantuvo en el sur del continente, para finalmente tan solo sobrevivir en el refugio balcánico en el que se mantuvo hasta nuestro días. Al ser una especie entomófila, su polen es mucho más escaso que el de otras especies en los depósitos sedimentarios. En España, curiosamente, su presencia en Cataluña en el Pleistoceno se puso de manifiesto gracias al análisis de restos de madera (). Este es el único indicio que se tiene hasta la fecha de su presencia pretérita en la Península Ibérica. Es de suponer, sin embargo, que estuviera presente en amplias zonas de la mitad norte de la Península, en las que demuestra hoy una clara facilidad para asilvestrarse.




Evidencias fósiles de la presencia del castaño de Indias en Europa. Los círculos muestran su presencia en el Pleistoceno. Triángulos y cuadrados muestran su presencia en el Mioceno y el Plioceno.

Aesculus hippocastanumFamilia: HippocastaneaceaeOrden: Sapindales

Árbol hasta de 40 m, de corteza que se exfolia en placas grises, mostrando la parte interna de color pardo-anaranjado. Ramas jóvenes cubiertas de pelosidad pardusca; yemas ovoides, de escamas pardo-rojizas, resinosas. Hojas con 5-7 folíolos; pecíolos 5,5-18,5 cm; folíolos 9,5-33 cm, ± oblongos, progresivamente estrechados hacia la base, apiculados, de margen serrado – dientes serrulados –, de haz verde obscuro y lustroso, y envés, cuando joven, con pelos rojizos – curvados y pluricelulares – en la base y en las axilas de las venas, más tarde, glabrescente, sin peciólulos. Inflorescencia12-32 cm, cónica, erecta, que sobresale por encima de las hojas, glabra, tomentoso-ferrugínea o con pelos blanquecinos; pedúnculo 4-8 cm. Flores ligeramente zigomorfas; pedicelos 3-5,5 mm. Cáliz 5-8 mm, campanulado, con 5 lóbulos ligeramente desiguales, peloso. Pétalos 4-5 – uno de ellos a veces rudimentario –, de 8-15 mm – el superior algo más grande –, pelosos en el margen y en la cara externa, reflejos, ondulados, blancos – manchados de rojo o amarillo hacia la base –, con la lámina plegada en la base, que envuelve a los filamentos estaminales; uña 3,5-6 mm, más corta que el cáliz. Disco nectarífero hipógino. Estambres 9,3-17 mm, más largos que los pétalos, desiguales, arqueados; filamentos con pelos gruesos, unicelulares. Ovario de 3 lóculos, con glándulas estipitadas; estilo más largo que los pétalos, glabro, excepto en la base. Cápsula 4-6,8 cm, subglobosa, de paredes gruesas y algo carnosas, aculeolada, de color verde, que se abre por 3 valvas; acúleos de c. 10 mm, subulados y ligeramente curvos, no punzantes. Semillas (1-2)-3, de 15-38,5 mm, subglobosas, brillantes, de un pardo rojizo; hilo orbicular, que ocupa 1/3 a 1/2 de la semilla, de color crema. 2n = 40*, 40 + 1B; n = 20*.

Aesculus 


Árboles o arbustos, con la corteza de olor ± desagradable. Ramas de yemas ± desarrolladas, con las escamas cubiertas o no de resina. Hojas caducas, opuestas, palmaticompuestas; folíolos (3)5-7(9, 11), ondulados, dentados o serrados, peciolulados o no. Inflorescencias en tirsos ± cilíndricos o piramidales, formada por cincinos laterales; pedúnculo muy corto; brácteas muy reducidas o inexistentes. Flores hermafroditas, que se sitúan hacia la base de la inflorescencia, y flores estaminadas – funcionalmente masculinas, con gineceo vestigial –, que se disponen en el ápice de la inflorescencia; todas ellas del mismo color, blanquecinas, rojizas o amarillentas; pedicelos articulados. Cáliz con los sépalos soldados entre sí en tubo ± recto – estrecho, de base en general oblicua o gibosa – o campanulado – corto y ancho –, de lóbulos iguales o los 2 laterales de menor tamaño. Pétalos imbricados, el superior generalmente mayor que el resto; lámina de margen plegado hacia la base, que ± envuelve a los estambres; uña ± desarrollada. Disco nectarífero anular o, a veces, unilateral. Estambres 5-8, desiguales, ± exertos. Ovario con (2)3(4) lóculos. Cápsula subglobosa o piriforme, lisa o aculeolada, sin ginóforo. Semillas de más de 10 mm, farináceas; testa brillante.



Naturalizada en los Valles atlánticos del País Vasco, no sería nada extraño observar su naturalización en otros lugares de la Península. Al no ser una especie que disponga de un vector muy eficaz para sus semillas, es poco probable que su expansión sea rápida y espectacular. No deja de ser, sin embargo, una especie muy interesante desde un punto de vista ecosistémico, al ser una especie melífera y al producir un fruto que los ciervos y otros mamíferos son capaces de consumir (son tóxicos para el hombre). Las semillas no toleran la desicación y su propagación por lo tanto algo complicada.



C. Navarro & F. Muñoz Garmendia (2015). Aesculus in Castroviejo, S., Aedo, C., Laínz, M., Muñoz Garmendia, F., Nieto Feliner, G., Paiva, J. & Benedí, C. (eds.). Flora iberica 9: . Real Jardín Botánico, CSIC, Madrid (descripción)

Postigo Mijarra J. M., Gómez Manzaneque F. & Morla C. (2008) / Survival and long-term maintenance of tertiary trees in the Iberian Peninsula during the Pleistocene: first record of Aesculus L. (Hippocastanaceae) in Spain / Vegetation History and Archaeobotany, Vol. 17(4)

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