Crónicas de un mundo en mutación


El cambio climático ya es una realidad que promete modificar profundamente nuestros paisajes, nuestra flora y nuestra fauna.
El pasado es una ventana que nos permite intuir cómo será ese futuro que os propongo descubrir.

  • Blog
  • FLORA ILUSTRADA
  • E-book
    • Rumbo al Plioceno
    • Cap sur le Pliocène
    • Arboles y arbustos paleo-
      autoctonos
  • SUSCRÍBETE
  • LINKS
  • Contacto
Es probable que la mayoría de ustedes nunca haya oído hablar de mí, del bosque de Bialowieza o, incluso, de lo que es un un bosque primigenio, ni haya tenido nunca la oportunidad de estar en uno de ellos. Me llamo João Ferro, nací en Lisboa, Portugal, en 1971 y soy guía de naturaleza y rastreador de animales en la reserva de la biosfera de Bialowieza en Polonia y Bielorusia. Seguramente os estaréis preguntando qué hace un lisboeta en un lugar perdido situado en los confines de Europa, tan lejos de su patria, y la respuesta es que vivo mi gran pasión: mi vida son mis pasiones y mis pasiones son... mi vida y el poder aprender de y sobre la vida.



Toda mi vida he sentido la enorme necesidad de estar en contacto con la naturaleza y de aprender sobre los secretos de la vida, ya sea ésta la del Hombre o de la naturaleza salvaje. Cuando era niño y adolescente, me influenciaron mucho algunas personas maravillosas que por su capacidad de comunicación y gran visión me ayudaron a profundizar mi concepto de la vida y a abrir horizontes. Entre los más importantes podríamos citar a Félix Rodríguez de la Fuente, David Atenborough, Jacques Cousteau, Gonçalo Ribeiro Telles y Bill Mollison. En última instancia, probablemente sea por culpa de estas influencias si hoy vivo y trabajo en la Reserva de la Biosfera de Bialowieza.

Para todos aquellos que no sepan qué es Bialowieza, podríamos resumirlo de la siguiente manera:

•Bialowieza es un complejo forestal con distintos niveles de protección en el que se pueden encontrar algunos de los bosques templados de llanura mejor preservados de Europa, preservando en algunas partes bosques que se consideran primigenios.
•Algunas partes del bosque de Bialowieza han sido erigidas en Reserva de la Biosfera desde 1977 y Patrimonio de la Humanidad desde 1979
•El bosque de Bialowieza alberga los árboles nativos más altos de Europa y es único en cuanto a la cantidad y edad de árboles monumentales.
•Bialowieza alberga algunos de los últimos paisajes y ecosistemas funcionales de Europa, con una gran biodiversidad. Se trata de un lugar único para entender y estudiar ciclos naturales que han estado funcionando de manera ininterrumpida desde tiempos inmemoriales (ciclo del agua, ciclos vitales, ciclos de descomposición).
•Bialowieza es también el lugar en el que se logró salvar de la extinción al bisonte europeo y en el que vive una de las mayores poblaciones de esta especie.




Bisontes en la Reserva de la Biosfera de Bialowieza. / Fotografía: Frank Vassen / Licencia: Creative Commons.



Entender el concepto de paisaje o de ecosistema funcional al que hemos aludido más arriba es un auténtico reto para la mayoría de las personas que guío a través de la reserva. Resumiendo podría decir que un ecosistema/paisaje funcional es, desde un punto de vista puramente mecanístico, un sistema en el que los ciclos naturales, la evolución de las especies y las interacciones entre individuos y especies con su medio se mantienen en equilibrio. Independientemente de cual sea nuestra orientación cultural, ideológica, religiosa, política, filosófica, personal o pedagógica, la mecanística de la naturaleza es inmutable y universal, sin importar el continente, el clima, la geografía o el tiempo.

En nuestra cultura actual, los medios de comunicación, los políticos, las ONGs, los activistas, los ideólogos y las personas nos dicen que la naturaleza está en peligro. Nada más lejos de la realidad. No es la naturaleza la que está en peligro, sino nuestra cultura y nuestro modo de vida y, tal vez, nuestra propia especie ya que estamos constantemente perturbando esa tendencia que tiene la propia naturaleza a alcanzar un pleno equilibrio. Por supuesto, muchas especies corren un grave riesgo de extinción y probablemente se extinguirán en un futuro no muy lejano, pero eso no significa que la naturaleza corre peligro. La VIDA es muy, muy resiliente y el planeta lleva eones desarrollando nuevas especies que desempeñan su propio papel en los ciclos de la naturaleza, con o sin nosotros.




Son escasísimos hoy en día los bosques del continente europeo en los que llegan a completarse todos los ciclos naturales y en los que el bosque logra alcanzar un estado de equilibrio tan perfecto como el que se puede observar en el bosque de Bialowieza / Fotografía: Jacek Karczmarz / Licencia: Creative Commons



Para entender el funcionamiento básico de la naturaleza, necesitamos conocer primero cuales son sus principios principales:

•La naturaleza es plástica: evoluciona, cambia, se reconfigura, aparece y desaparece dependiendo de las condiciones presentes.
•La naturaleza está en constante evolución: dependiendo de todas las interacciones e influencias a las que se ven sometidos los organismos que viven en ella, que pueden evolucionar o desaparecer.
•La naturaleza no es linear: contrariamente a lo que se suele enseñar en las escuelas o afirmar en los principales medios de comunicación, la naturaleza no evoluciona o mueve de un punto A a un punto B, su evolución es más bien comparable a la de una internet compleja, constituida por las infinitesimales relaciones de acciones y reacciones entre todos sus participantes.
•Todas las especies son importantes y a la vez tienen sus límites: el Hombre, por ejemplo, es parte de la naturaleza, se quiera o no se quiera, tan solo somos una especie más ni más ni menos importante que todas las demás en un planeta cuyos límites están definidos por las mismas reglas que influencian a los demás organismos, ellos mismos influenciados por los demás y limitados por las condiciones presentes.
•La naturaleza siempre evoluciona hacia la homeostasia; esto significa que si se les deja el tiempo todos los ciclos de la naturaleza alcanzarán un equilibrio.
•La naturaleza siempre evoluciona en la misma dirección hasta alcanzar su climax potencial: ese climax se alcanza dejando tiempo para la evolución, la disponibilidad, diversificación e integración dependiendo de las condiciones locales y posibilidades.
•La naturaleza no tiene moral ni ideología: en la naturaleza todos los organismos tienen su sitio siempre y cuando son integrados y siempre y cuando sean funcionales tanto como individuos y colectividad. Una especie que no es funcional y que no se integra tarde o temprano cambiará o se extinguirá. Todas las especies tratarán de VIVIR y de tener éxito, independientemente de nuestros juicios morales, culturales o ideológicos.
•La naturaleza tiene sus límites: el consumo no puede superar la capacidad de producción , ya sea ese consumo el de un sencillo organismo o el de todo un ecosistema.
•En la naturaleza, la producción y el consumo deben estar en equilibrio y éste equilibrio se regula mediante diferentes tipos de interacciones como la predación, el parasitismo, la competición, la simbiosis, el mutualismo y el comensalismo.

Todo lo que acabamos de mencionar está determinado e influenciado por los numerosos factores que actúan conjuntamente en la naturaleza:

Tiempo, Clima, Astronomía, Geología; Atmósfera; Agua, Energía, Vida, Muerte, Nutrientes, Toxinas, Equilibrios

Teniendo en mente todo lo que acabamos de enumerar, que por supuesto podría ser mucho más detallado, uno puede preguntarse qué le estamos haciendo a la naturaleza y porqué nos encontramos hoy en un momento tan controvertido de la evolución de la Humanidad. Asumiendo el riesgo de simplificar demasiado las cosas para no extenderme demasiado podría decir que el error fundamental que está cometiendo nuestra civilización, a pesar de estar asesorada por científicos o ideologías de corte ecologista, es el de no entender la mecánica básica de la naturaleza con neutralidad y por ello ser incapaz de respetar, en lo fundamental, esa mecánica de la naturaleza a la que tantas veces nos referimos como "sostenibilidad".



Al permitir la tala de árboles y la extracción de madera en las zonas del bosque de Bialowieza teóricamente incluidas en la red de espacios protegidos Natura 2000, el hombre interfiere directamente en los grandes ciclos de la naturaleza, que se habían mantenido más o menos inalterados en buena parte de este bosque.



La sostenibilidad en la naturaleza, contrariamente a lo que afirma la ideología económica establecida, depende de algunos factores básicos que todos deberíamos haber aprendido en la escuela:

•El consumo y el número de consumidores no puede nunca superar la capacidad de producción, por razones obvias para todos.
•Lo que se extrae del ciclo de nutrientes debe ser devuelto siempre, de lo contrario vamos hacia un empobrecimiento del ecosistema y, posiblemente, un colapso del mismo.
•EL aporte de toxinas no puede superar la capacidad que tiene el ecosistema de neutralizarlas.
•Los constituyentes esenciales del sistema planetario no se pueden modificar sensiblemente, ya sea en la atmósfera o en la hidrosfera.
•El ciclo del agua es de mayor importancia y un cuidado especial se tiene que poner en no perturbarlo. Lo que se consume tiene que ser devuelto en la misma cantidad y en el mismo sitio.
•Nuestro consumo de alimentos, ya sea animal o vegetal, no debe alterar los grandes ciclos y debe integrarse en la capacidad de producción del lugar.


Entonces, ¿ cómo me influenció Bialowieza y me llevó hasta al punto en el que me encuentro hoy ? Bialowieza me influenció por ser uno de los pocos ecosistemas funcionales en Europa y en el mundo, ofreciéndome una perspectiva que ningún libro de texto ofrece. Gracias a que he podido observar, sentir y aprender en vivo en un lugar que ha sufrido una mínima influencia humana en el pasado y una mínima intervención en el presente, las lecciones más importantes las recibí y las seguiré recibiendo mientras permanezca cerca de esa naturaleza, que es una infinita fuente de información sobre la vida y un ejemplo para nosotros humanos, tanto individualmente como colectivamente. Todo lo que he mencionado antes es fruto de la observación directa de la funcionalidad de la naturaleza.


Una representación de las interacciones entre componentes funcionales dentro de un ecosistema en equilibrio.



Volvemos aquí a encontrarnos con este concepto de funcionalidad, que es similar al de homeostasia (ndlr: capacidad de un sistema para conservar su medio interno en equilibrio), término utilizado en biología para explicar la función de los organismos pero también utilizado para describir la funcionalidad de un macro-organismo como la tierra (prácticamente similar al concepto de Gaia). El concepto es escalable y puede servir para describir un sistema vivo a diversas escalas. A propósito de esa idea de funcionalidad, cuando se alcanza el "climax" la mecánica del sistema tiende a alcanzar un perfecto equilibrio sintrópico y ese es un concepto importantísimo al ser precisamente el que los humanos no respetamos y que nos está llevando al Armageddon, sin entender el sentido de esa palabra y sin respetar ese principio estamos condenando los ecosistemas a ser disfuncionales y, en última instancia, al colapso, al vivir en un sistema de valores cultural que tiende a la entropía en vez de tender a la sintropía, que es hacia donde la naturaleza nos lleva naturalmente. Todo lo que no sea capaz de vivir siguiendo ese principio es reorganizado, lo que en otras palabras significa que muere para poder ser puesto a disposición para la renovación o la reorganización.

En un sistema plenamente funcional las pequeñas perturbaciones conducirán siempre a una rápida reorganización del sistema y a una nueva homeostasia en cuanto que mayores perturbaciones, ya sean de origen humano o no, necesitarán más tiempo para que el sistema se reajuste, ofreciendo una mayor oportunidad al sistema para que evolucione y se reorganice. Uno debe guardar siempre en mente que no hay nada pasivo en la naturaleza, siempre hay algún tipo de cambio, la evolución es permanente sea cual sea su dirección, conduciendo a una complexificación del sistema. Se puede simplificar examinando un sistema tan solo en un momento dado en el tiempo pero lo cierto es que todos los sistemas tienden a una constante complexificación. Al ejercer de guía, siempre doy como ejemplo una imagen que todo el mundo entiende: imaginad el césped de un parque, si nadie "cuida" de ese césped con el tiempo actuará la ley natural de sucesión y ese mismo césped, tras unos años, se transformará en un matorral dominado por arbustos y algunos árboles. Esperad más tiempo y se transformará en un joven bosque dominado por especies de árboles pioneras y tras unos 150 años aproximadamente, acabará transformándose en un bosque maduro. El problema con este concepto es que muchas personas tienden a olvidarse de ello o a actuar en contra de ello, pensando que el paisaje ideal es un paisaje estable desde un punto de vista absolutamente personal, sea ese paisaje un aburrido césped, un campo de patatas o el jardín de flores de su abuela, realizando un enorme esfuerzo en contrarrestar la que es una de las mayores reglas de la naturaleza: el cambio constante.




La mayor parte de nuestras actuaciones en los paisajes que nos rodean son en realidad un eniorme e inútil esfuerzo que realizamos para contrarrestarla la que es una de las reglas más importantes de la naturaleza: todo cambia constantemente.



Teniendo claro ese concepto, la idea de que puedan existir especies invasoras o malezas nocivas resulta absurdo. Se puede estar de acuerdo con que al principio puede haber un cierto grado de perturbación, pero con el tiempo todo tiende al equilibrio y eso ocurre de manera particularmente rápida en un ecosistema que ofrece muchas posibilidades o que se encuentra ya en equilibrio. ¿ Porqué entonces se promociona tanto ese concepto de invasividad ? Se trata de una red compleja de ideas y de intereses que, simplificando, está basada en un concepto equivocado de la vida en este planeta y cuyos cimientos son el miedo y la exclusión. Otro concepto que he aprendido viviendo aquí en Bialowieza es que no hay exclusiones en la naturaleza, cualquier organismo nuevo en un sistema acabará extinguiéndose o incluyéndose en ese sistema. Algunas especies muy específicas puede que saquen provecho de alguna perturbación y dominen durante cierto tiempo (que puede ser equivalente al de una corta vida humana) pero tarde o temprano el sistema natural acabará equilibrando la composición específica. Podríamos dar aquí un ejemplo fácilmente comprensible: imaginemos una plantación exótica de pinos en Francia, en la que no hubiera intervención humana. Con el tiempo, diferentes especies presentes en esa región acabarían por instalarse en la plantación de pinos y al cabo de 200 o 300 años, ya poco tendría que ver con la plantación de pinos. Es probable que algunos pinos se mantengan pero lo más seguro es que acabe habiendo un complejo mosaico de diferentes especies constituyendo un bosque mixto.




En una antigua plantación de eucaliptos en la reserva de Kalakad-Mundanthurai, en el sur de la India, abandonada desde hace unos 40 años, los investigadores han puesto de manifiesto que el número de especies arbóreas aumentó a partir de 2005, siendo ahora similar al de los bosques primarios adyacentes. Muchas de las especies que se han instalado, sin embargo, no son las que dominan en los bosques primarios colindantes, que probablemente tardarán mucho más tiempo en reaparecer, hasta mitigarse mucho más los efectos de una perturbación que hace sentir sus efectos durante un tiempo que supera con creces el de una vida humana. / Fotografía: Abandoned plantations in forested areas may not recover fully: Study



Muchas personas no se dan cuenta, también, de que muchos ciclos en la naturaleza son muy largos, superando con creces la esperanza de vida de un ser humano. El tiempo que se necesita para alcanzar el pleno desarrollo de un ecosistema desde el momento en que sufre algún tipo de perturbación y se ve reducido a algo tan sencillo como un césped hasta que se convierte en un bosque primigenio en el que ya no se nota la influencia del hombre puede fácilmente superar el milenio.

Para acabar, qué mejor que recordar uno de los conceptos más importantes: la vida sigue su curso en perpetuo cambio, sin importar nuestros puntos de vista personales y creencias, porque no existe nada más allá de la VIDA, en permanente evolución y complexificación.


Autor: João Ferro
Traducción: Adrián Rodríguez




Cuando llega el invierno en los parques de mi barrio, llama inevitablemente la atención un pequeño arbusto de hojas perennes cuyos frutos, globosos, se abren y liberan unas llamativas semillas anaranjadas que aparecen cubiertas por una sustancia pegajosa, resinosa, que probablemente permite que se adhieran al pico de las aves y sean transportadas aunque no sean consumidas. Esta característica, que comparten muchas especies de este género, fue la que le valió su nombre genérico: Pittosporum, que deriva del idioma griego πίττα (por πίσσα) 'resina' y σπόρος, 'semilla, simiente', o sea 'simientes pegajosas'. Integrado por unas 150 especies principalmente distribuidas por el SE Asiático y Australasia, el género Pittosporum también está presente en África (5 especies) y alcanza, hacia el oeste, la isla de Madeira donde crece el único representante europeo de este género (Pittosporum coriaceum).




Mapa de distribución actual de la familia de las Pittosporaceae, que corresponde grosso modo al del género Pittosporum, que constituye la mayor parte de esta familia.



Como era de esperar, este género también estuvo presente en Europa antes de las glaciaciones. No se trata, sin embargo, de un género que haya dejado una gran impronta en el registro fósil. Los únicos restos de este género son macrorestos (frutos y hojas), no habiendo rastro de este género en los registros polínicos, tal como ocurre con otras muchas plantas entomófilas. De hecho, para lo que es el Plioceno, época inmediatamente anterior al Cuaternario, tan solo se han descubierto restos de este género en Portugal, en los depósitos de Rio Maior (1). Más antiguos, se conocen fósiles del Mioceno en Austria (2), Hungría (3) y Grecia (4). Los restos encontrados en Portugal y descritos bajo el nombre de Pittosporum tavaresi se parecen mucho a la actual Pittosporum tobira, que es, circunstancialmente, la especie de este género más comúnmente cultivada en Europa.




Este género es hoy muy conocido en la región mediterránea por el cultivo como ornamentales de varias especies. La más frecuente, con diferencia, es el pitósporo del Japón (Pittosporum tobira) que, como su nombre indica, es originario de Japón, S de Corea y Taiwan. Se trata de un arbusto que puede alcanzar el tamaño de un pequeño árbol (6 m) si se le deja crecer, ya que se trata de una especie que se poda con frecuencia. En la actualidad, se ha naturalizado en distintas zonas costeras de la Península. Ya vimos en un artículo de este blog (El pitósporo y el bonetero del Japón a la conquista del Levante) cómo se está naturalizando en los naranjales abandonados de Moncofar (Castellón) y no sería nada extraño viendo la facilidad con la que se propaga, que esta especie se vaya extendiendo poco a poco por todas las zonas que le son favorables.




Flor de Pittosporum tobira, un parbusto muy comúnmente cultivado en nuestros parques y jardines.



Otra especie que se cultiva con frecuencia en la Península Ibérica es el pitósporo de bayas anaranjadas (Pittosporum undulatum), una especie originaria del S y E de Australia que alcanza el tamaño de un pequeño árbol (15 m) que ha expandido considerablemente su área de distribución. Se ha naturalizado con notable éxito en el W de Portugal, en particular la región de Lisboa donde cubre casi todas las pequeñas colinas húmedas. También está muy presente en las Azores y en la isla de Madeira, donde ocupa más o menos el nicho que ocupaba Myrica faya. Esto le ha valido, lógicamente, ser incluida en el listado nacional de plantas invasoras de Portugal.




Hojas y frutos de Pittosporum undulatum. / Fotografía: Jardim Botânico UTAD



Más anecdótica es por ahora la presencia de Pittosporum crassifolium, que tan solo se ha citado como naturalizada en la región de Cabo Raso (Cascais), en comunidades de Juniperus turbinata (5). Esta especie tiene cierto parecido con Pittosporum tobira pero sus hojas son más gruesas y coriáceas, además de pubescentes, y sus flores tienen un color púrpura oscuro.



Hojas y flor de Pittosporum crassifolium.



Caso aparte es el pitósporo de Madeira, especie endémica del norte de la isla considerada en peligro crítico de extinción del que tan solo quedan unos 40-50 individuos maduros muy dispersos (IUCN). Esta especie aparentemente también estuvo presente en las Islas Canarias (Tenerife) y se llegó a plantearse su reintroducción en zonas de monteverde pero no tengo constancia de que tal proyecto finalmente se haya llevado a cabo.



(1) Teixeira, C. 1973-74. Sur la présence de Pittosporum dans le Pliocène du Portugal. Revista da Faculdade de Ciências de Lisboa, 2ª série, C, 11, 599-601.
(2) Kovar-Eder J., Kvacek Z. & Stròbitzer-Hermann M. (1997) / The Miocene Flora of Parschlug (Styria, Austria) – Revision and Synthesis / Ann. Naturhist. Mus. Wien, Vol. 105 A, pp. 45–159
(3) Erdei B. & Kvazek Z. (1997) / A newly recovered collection of the Earl y Miocene flora of Kymi (Greece) previously misinterpreted as the Upper Miocene flora of Tállya (NE Hungary) / ANNALE S HISTORICO-NATURALES MUSEI NATIONALI S HUNGARICI, Vol. 89, pp. 5-10
(4) Hably L. (1985) / EARLY MIOCENE PLANT FOSSILS FROM IPOLYTARNÓC, N HUNGARY / Geologica Hungarica. Series paleontologica - Fasc. 44-46.
(5) Silva V., Saraiva S. & Correia I. (20012) / Adições corológicas de espécies não indígenas naturalizadas na Estremadura portuguesa / Acta Botanica Malacitana, Vol. 37, pp. 185–186,






Hojas del ailanto, Parque del Retiro, Madrid.

Vigésimo artículo dedicado a las especies y géneros “paleoautóctonos” que poblaban la Península Ibérica y el continente europeo a finales del Terciario y comienzos del Pleistoceno (Cuaternario) justo antes de que se desencadenaran las glaciaciones. ¿ A que no os imaginabais que este tema iba a dar para tanto ? Hoy, para celebrar que hemos llegado al número 20 y dando rienda suelta a mi espíritu de provocación, vuelvo a evocar aquí un género que siempre provoca reacciones encendidas: el ailanto es, en efecto, la especie arbórea más odiada en nuestro país. El diablo vestido de árbol para muchos pero la verdad es que poca gente se ha parado a pensar en el significado real de su presencia. Viendo la facilidad con la que esa especie (y otras especies invasoras) se propaga por todo el Hemisferio Norte, la pregunta que nos podríamos hacer, como en toda buena serie policiaca es la siguiente: ¿ tiene esa especie algún tipo de antecedentes ? La respuesta, lo adivináis, es que efectivamente los tiene…



El mapa que reproduzco aquí muestra la repartición actual del género (zona punteada) y la repartición que tuvieron Ailanthus tardensis (rombos), Ailanthus gigas (triángulos) y Ailanthus confucii (círculos). Tal como se puede ver, esta última especie tuvo hasta el Plioceno una repartición holárctica bastante similar a la que puede tener hoy en día Ailanthus altíssima. De hecho, tal como se señala en el artículo [1], ambas especies (Ailanthus altissima y Ailanthus confucii) son morfológicamente indistinguibles. O sea, que están directamente emparentadas (se trata pues de la misma especie o de su antecesor directo). Esto responde pues a la pregunta que nos hacíamos acerca de sus antecedentes: no es la primera vez, en efecto, que esa especie ha sido capaz de expandirse por todo el Hemisferio Norte. Lo ha hecho hoy gracias a la ayuda del hombre pero ya lo hizo antes por ella misma. El ailanto muestra hoy una clara tendencia a expandirse, favorecido por el calentamiento global, pero esto cobra un sentido muy diferente a la luz de lo que sabemos del pasado. Más que “invadir” territorios en los que nunca estuvo presente, esa especie está, muy al contrario, reocupando unos territorios en los que ya estuvo presente durante millones de años y de los que tan solo se ausentó durante el paréntesis de las glaciaciones. La misma historia se podría contar acerca de otras especies invasoras como la Robinia o el arce negundo pero de eso hablaremos en futuros artículos…

AilanthusFamilia: SimaroubaceaeOrden: Boraginales

Árboles caducifolios. Tronco de corteza verdosa o pardusca; ramas con pelos densos o ± esparcidos. Hojas alternas, pinnaticompuestas, impari o paripinnadas, algo coriáceas, sin estípulas; folíolos asimétricos en la base, de margen entera o dentada, pelosos; peciólulos no alados. Inflorescencias axilares, en largas panículas. Flores polígamas. Receptáculo con ginóforo; disco nectarífero con 10 lóbulos. Sépalos 5-6, libres. Pétalos 5-6, de margen entero. Estambres 10, en 2 verticilos, insertos en la base del disco; filamentos sin apéndices ni escamas; anteras latrorsas. Carpelos 2-5, libres entre sí, o algo soldados en la base, uniloculares; estilos laterales, ± soldados. Fruto en polisámara, en racimos ± péndulos. Semilla de contorno redondeado u obovado, rodeada por el ala.

Descripción:  Flora Iberica


El ailanto pertenece a una familia de árboles esencialmente tropical de la que es el único representante en las zonas templadas. Ese origen tropical queda patente en el hábito que exhibe este árbol, poco frecuente en árboles de zonas templadas y en el hecho de ser un árbol relativamente friolero, lo que se traduce no solamente por el hecho de que se encuentre más a gusto en las zonas meridionales del continente europeo (en el norte de Europa la especie no sale de las zonas estrictamente urbanas), sino también por el hecho de ser una de las últimas especies caducifolias en desarrollar sus hojas en primavera tras el parón invernal. Esa tardanza le ha valido en la región del Río Amarillo (China) el nombre vernacular de ch’un-shu, que se traduce como "árbol de la primavera", paradójicamente no porque sea el primero en anunciar la primavera sino porque la aparición de sus hojas realmente marca la llegada definitiva y duradera de la primavera, lo que en sociedades rurales es de suma importancia para los cultivos [2].



Joven ailanto mostrando el hábito típico de la especie cuando no sufre ningún tipo de poda o de intervención. Barrio de Moratalaz, Madrid.

El ailanto fue introducido en Europa por Pierre d'Incarville, un jesuita francés establecido en China a mediados del siglo XVIII que mandó semillas de ailanto y de sófora a Bernard de Jussieux, botánico francés del que había sido alumno y que era por aquél entonces el director del Jardin Royal des Plantes. Las semillas, enviadas a partir de 1743, llegaron a Paris tras un largo viaje intercontinental y fueron el comienzo de una exitosa historia. Ambas especies siguen siendo hoy en día muy frecuentes en nuestro país, siendo la sófora, menos expansiva que el ailanto, la segunda especie más plantada en las calles de Madrid tras el olmo. El ailanto en seguida se convirtió en uno de los árboles ornamentales más preciados en Europa, debido al porte tan exótico y elegante que tiene. Los ingenieros pronto descubrieron, además, su extraordinaria capacidad de fijación de terrenos y su utilización se generalizó. Aún así, a pesar de ser un árbol ornamental bastante popular, no tengo constancia de que ese árbol se haya extendido masivamente antes de la década de los años 60. En realidad, aunque ya se señala su naturalización en el siglo XIX, su expansión es un fenómeno bastante reciente que coincide con la subida de las temperaturas que se inició en los años 70.



Evolución del número de cItas del ailanto (Ailanthus altissima) en las publicaciones científicas según la web de Anthos comparado con el gráfico de la evolución de la temperatura media anual en Madrid (Retiro).

Aunque el número de citas del ailanto como especie naturalizada en las publicaciones científicas no sea un indicador muy exacto de la evolución demográfica de esta especie, sí nos da una pequeña idea del "timing" de su expansión. Como se puede ver muy claramente en el gráfico de arriba, a pesar de que haya sido citado episódicamente a principios y mediados del siglo 20, su gran expansión ocurre a partir de los años 70, coincidiendo con bastante exactitud con la subida de la temperatura media en nuestro país. A la misma conclusión llegan, en todo caso, los investigadores que han estudiado su expansión en Grecia (3). De hecho, en Europa del Norte ese árbol no sale de las zonas urbanas, siendo el clima demasiado frío fuera de ellas. La expansión de esta especie en la Comunidad de Madrid en los últimos 45 años no hace sino corroborar esta observación. Hasta los años 70, el ailanto era una especie que solo era capaz de sobrevivir en el núcleo urbano de Madrid, donde gozaba de una cierta protección durante los episodios más fríos que en otros sitios impedían el desarollo de sus plántulas. Con el aumento de las temperaturas, sobre todo invernales, el ailanto pudo poco a poco expandirse por toda la región. La idea de que el ailanto estuviese "aclimatándose" durante casi dos siglos antes de dar el gran salto no se sostiene.




Expansión del ailanto en la Comunidad de Madrid en los últimos 45 años (5).

En España se le puede observar en todo tipo de zonas alteradas por el hombre como pueden ser las escombreras, los bordes de las vías de comunicación, los solares abandonados, etc. El carácter invasor de esta especie se debe únicamente a que se inmiscuye en zonas de ribera, donde parece competir con éxito con la vegetación natural. Cabría preguntarse, sin embargo, cuán natural es realmente la vegetación ribereña y si realmente son esos ecosistemas los más difíciles de recuperar. Ese tipo de bosque tiene una de las tasas de crecimiento más altas que se pueda imaginar y a poco que se la deja crecer... Es más la rareza de ese tipo de ecosistemas (culpa del hombre) que su fragilidad lo que realmente debería preocuparnos.





Pequeño bosquecillo de olmos de Siberia (Ulmus pumila y de ailantos (Ailanthus altissima) desarrollado sobre el talud de una carretera en el barrio de Moratalaz (Madrid).

Resulta muy llamativo, en el caso del ailanto, el radical cambio de percepción hacia esa especie. Pasó de ser un árbol muy estimado y valorado a ser, hoy en día, un árbol vilipendiado y olvidado. El árbol presenta, sin embargo, múltiples cualidades. que Charles Sargent, fundador y primer director del Arnold Arboretum, sintetizaba de la siguiente manera en la primera edición de la revista Garden and Forest: "... for hardiness and rapidity of growth, for the power to adapt to the dirt and smoke, the dust and drought of cities, or the ability to thrive in the poorest soil, for beauty and for usefulness, this tree is one of the most useful which can be grown in this climate ..." (Gard. & For. 1888: 380). Además de ser un árbol muy poco exigente, éste produce una madera de muy buena calidad, comparable en calidad a la del fresno (4), con un alto poder calorífico. En el contexto actual de cambio climático, sin embargo, no me cabe la menor duda de que este árbol tan duro de pelar tiene aún mucho que ofrecer. Es de los pocos capaces de desarrollarse en condiciones tan exigentes y de ofrecer soluciones inmediatas a los graves problemas de erosión que sufren muchos terrenos. Allí están las escombreras y los terrenos improductivos que rodean nuestras ciudades, cubriéndose poco a poco de olmos de Siberia y de ailantos y transformando esas áreas en auténticos bosques bajo los que se desarrolla rápidamente un nuevo suelo, algo que sin ellos hubiese sido una quimera.


   

Leyendo las terroríficas descripciones que se escriben en España del ailanto, a menudo se puede leer que el ailanto estropea las mieles dándoles un sabor desagradable. Parece, viendo como lo describen los productores italianos de miel de ailanto, que la realidad es algo diferente: produced in the month of may, this is a honey with real personality, creamy. golden color with amber highlights. to the palate it brings precise sensations of moscato grapes and peach syrup, lychee stands out most distinctly, followed by an umami finish reminiscent of fresh mushrooms. tree of heaven or ailanthus, named for its height, reached in just a few years of rapid growth, considered invasive, it nevertheless has an undeniable oriental beauty and charm all its own. Como a menudo ocurre, todo depende del punto de vista de quien describe. / Imágenes: Mieli Thun.

¿ Es realmente el ailanto una especie invasora ? Lo cierto es que antes de ni tan siquiera formular esa pregunta, uno tendría que contestar un sinfín de otras preguntas. ¿Acaso no hemos creado las condiciones para que esta especie colonizadora encuentre aquí las condiciones ideales para su desarrollo? ¿Acaso no está el cambio climático favoreciendo la propagación de esta y de otras muchas especies? Sería honesto contestar a esas preguntas antes de acusar ninguna especie de ser una invasora. Al fin y al cabo, nosotros hemos creado las condiciones para que esas especies exóticas se instalen y prosperen. Plantar especies autóctonas en regiones en las que prosperan esas especies alóctonas no va a solucionar el problema de fondo, que es el pésimo estado en que hemos dejado todo. Puede que nos dé buena conciencia pero realmente no arregla gran cosa. Aceptemos pues de una vez por todas que las especies que están triunfando aportan algo positivo. Aprendamos a vivir con ellas y a aprovechar lo mejor que nos pueden dar. Conocerlas es el primer paso para aprender a convivir con ellas. Erradicarlas, en cualquier caso, sería dar un enorme paso hacia atrás. SI mañana cortásemos todos los olmos y ailantos que han crecido por doquier, estoy convencidísimo que los echaríamos muchísimo de menos, ya sea por convertir en auténticos secarrales terrenos que hoy son casi bosques, como por lo numerosos problemas de estabilidad que causaría eliminar de taludes y bordes de caminos unos árboles que llevan años fijando y estabilizando el terreno.


[1] Sarah L. Corbett and Steven R. Manchester1 (2004) / Phytogeography and fossil history of Ailanthus (Simaroubaceae) / Int. J. Plant Sci., Vol. 165(4), pp. 671–690.
[2] Shiu Ying Hu (1979) / Ailanthus / Arnoldia, Vol. 39, No. 2, pp. 29-50
(3) Fotiadis G. & Kyriazopoulos A. P. (2011) / The behaviour of Ailanthus altissima weed and its effects on natural ecosystems /  Journal of Environmental Biology 32(6):801-6
(4) Brandner R. & Schickhofer G. (2010) / Tree-of-Heaven (Ailanthus altissima): Enormous and wide potential neglected by the Western civilisation / World Conference on Timber Engineering 2010 (PDF)
(5) Enriquez de Salamanca Á. (2020) / La invasión de Ailanthus altissima (Mill.) Swingle en Madrid / Flora Montiberica, Vol. 76, pp. 4-14


Drupas de Ehretia dicksonii, Real Jardín Botánico de Madrid



Crece en el Real Jardín Botánico de Madrid un curioso arbolito originario de Asia Oriental cuyas hojas me recuerdan mucho, tanto por su forma como por su tamaño, las del barbadejo (Viburnum lantana). Ese parecido es, sin embargo, tan solo superficial, al pertenecer este arbolito a una familia (Ehretiaceae) en realidad emparentada con la familia de las Boraginaceae. Esta familia, junto con las Cordiaceae, constituye en el orden de las Boraginales un clado esencialmente leñoso cuyo origen se remonta como mínimo al Eoceno [1].




Inflorescencia de Ehretia dicksonii, Real Jardín Botánico de Madrid



El género Ehretia está constituido por unas 50 especies, distribuidas principalmente por el Viejo Mundo (África y S de Asia) pero también con 3 especies en Norteamérica y el Caribe. Creo que a estas alturas nadie se sorprenderá ya de que este género estuviese también presente en Europa antes de las glaciaciones. Este género esencialmente entomófilo no ha dejado, sin embargo, ningún rastro en el registro polínico pero fósiles de sus frutos han sido encontrados en varios yacimientos europeos datados del Eoceno al Plioceno.





Como se puede ver en el mapa, en el Plioceno y el Pleistoceno tan solo se han encontrado fósiles de este género en el norte de Italia. Es probable, viendo la diversidad actual del género y el amplio espectro de ecosistemas que ocupa (desde zonas inundadas, donde crece Ehretia aquatica, a zonas áridas pasando por las selvas tropicales), que estuviese representado en Europa por varias especies. Son demasiados escasos los restos encontrados, sin embargo, como para hacerse una idea de la repartición que tuvo antes de las glaciaciones.


EhretiaFamilia: EhretiaceaeOrden: Boraginales

Árboles o arbustos glabros. Hojas pecioladas, alternas, enteras o de margen aserrado. Inflorescencias bracteadas, corimbosas o paniculadas-cimosas. Cáliz 5-lobados. Corola de color blanco o amarillo pálido, tubular o tubular-campanulada, raramente infundibuliforme, 5-lobada, de tubo corto; lóbulos patentes o reflejos. Estambres 5, por lo general exertos; anteras ovadas a oblongas o lineares. Ovario ovoideo, bilocular, cada lóculo con 2 óvulos. Estilo terminal, hendido en 2; estigmas 2, capitados o alargados. Drupas de color amarillo, anaranjado o rojo pálido, subglobosas, glabras, endocarpo dividido en la madurez en 2 pirenos de 2 semillas o 4 pirenos de 1 semilla.

Descripción:  eFlorss




Se trata, aparentemente, de un género excepcionalmente cultivado en la Península Ibérica. De hecho, el ejemplar del Real Jardín Botánico es el único de esa especie del que he encontrado alguna referencia al redactar este artículo. Otras especies de este género, sin embargo, podrían tener muchísimo interés en nuestro país por su gran resistencia a la sequía, como pueden ser las 3 especies americanas. La anacua (Ehertia anacua), en particular, es un pequeño árbol del norte de México y del S de Texas que aguanta muy bien el calor y la sequía y que se podría cultivar sin demasiados problemas en aquellas zonas en las que no hace demasiado frío. Otra especie americana (Ehretia tinifolia) que se puede encontrar de manera excepcional en nuestro país (existe una cita en Benidorm) lleva en Cuba el curioso nombre de "roble prieto". Curioso uso de la palabra, cuyo origen desconozco. La tercera especie (Ehretia latifolia) aparentemente se cultiva en el Jardín Botánico de Valencia.




Hojas de Ehretia anacua, Travis Co, Texas, EE.UU.



[1] Gottschling M. et al. (2014) / Molecular delimitations in the Ehretiaceae (Boraginales) / Molecular Phylogenetics and Evolution, Vol. 72, pp. 1–6



Como bien sabrán los que siguen regularmente este blog o su correspondiente página de Facebook, nací y me crié en un país (Suiza) que aplica desde hace muchísimos años una política forestal muy estricta que permite asegurar la perennidad de aquellos otros servicios que cumple el bosque en un país con una orografía traicionera y una imperiosa necesidad de proteger sus recursos hídricos, el auténtico "oro líquido" de aquél país centroeuropeo. Suiza sufrió, durante el siglo XIX, algunas catástrofes terribles a consecuencia de la mala gestión de sus bosques. La tala indiscriminada de algunos bosques dejaron desprotegidos algunos pueblos que acabaron sepultados por avalanchas o por desprendimientos. Para evitar la repetición de tales catástrofes, las autoridades federales adoptaron en muchos bosques, desde principios del siglo XX, un modelo de gestión mucho más razonable, cuyo concepto nació a finales del siglo XIX en el cantón de Neuchâtel.




Bosque ajardinado en el Grand Risoud (Cantón de Vaud, Suiza). / Fotografía: Andreas Zingg (WSL)



Hasta aquél entonces, el modo de gestión de los bosques era el mismo que se sigue aplicando en otras muchas regiones europeas - Francia en particular - y consistía en dividir el bosque en parcelas que se talaban al alcanzar los árboles un tamaño dado. En ese modelo, las parcelas solían ser monoespecíficas y se talaban por completo. En 1880, un jovencísimo inspector forestal fue nombrado en el cantón de Neuchâtel y revolucionó por completo la gestión forestal de los bosques en aquél cantón, desarrollando el modelo que los suizos llaman hoy "futaie jardinée" que podríamos traducir como "bosque ajardinado". En ese modelo, se renuncia por completo a esa rotación y a talar por completo las parcelas. La idea fundamental del bosque ajardinado es la de crear un bosque irregular y mixto con árboles de distintas edades y tamaños, permitiendo que la estructura de esos bosques asegure una producción regular y continua de bienes y de servicios. En tales bosques los plantones nacidos espontáneamente y los jóvenes árboles conviven con árboles maduros.





El hecho de que árboles maduros y jóvenes convivan en una estructura forestal heterogénea permite que la luz del sol llegue a los estratos inferiores, favoreciendo la continua regeneración del bosque, que no necesita del hombre para auto perpetuarse. Los árboles más grandes, por otro lado, disponen de más espacio y de más recursos para desarrollarse, alcanzando productividades más importantes que en bosques monosespecíficos y homogéneos en los que tienen que competir con individuos de su misma especie y tamaño por los mismos recursos. Cada año los forestales cortan parte de los árboles maduros, intentando mantener constante en el bosque la proporción de individuos de cada edad. Desde ese punto de vista, lo extraordinario de un bosque ajardinado es que presenta casi siempre el mismo aspecto año tras año. Aunque no todos los bosque suizos se gestionen siguiendo ese modelo (los bosques ajardinados representan, de hecho, tan solo el 10% de los bosques suizos), los que se gestionan de esa manera desde ya más de un siglo son un modelo por el que algunos países vecinos también han apostado. Este tipo de bosque presenta sobre todo un particular interés en aquellas regiones en las que prima el papel protector o recreativo del bosque, cuya continuidad se quiere asegurar.




Lorenzo Pellegrini "auscultando" un árbol en el valle de Joux (cantón de Vaud) para saber si éste valdría para la fabricación de instrumentos musicales. La dilatada experiencia de este selvicultor fue objeto, hace unos años de un reportaje de la televisión suiza que es un auténtico poema y en el que se explica perfectamente, además, la filosofía de este modo de gestión forestal.



El bosque ajardinado es, claramente, lo más parecido a un bosque primario, en el que la heterogeneidad del bosque no se debe a la acción del hombre, sino a factores naturales como la muerte y caída de los individuos más viejos, las tempestades, los incendios forestales y la acción de la megafauna, lamentablemente desaparecida del continente europeo en amplias zonas. Ese modelo de explotación del bosque es, intuitivamente, el más aconsejable, ya que permite mantener el papel protector del bosque además de asegurar una producción constante de madera de calidad. Este modelo de explotación no es exclusivo del país alpino. De hecho, una silvicultura muy próxima a ese modelo se viene practicando en muchas regiones montañosas, tanto de Europa Central como de otras regiones de Europa, muchísimas veces sin ni tan siquiera ser planeado, entendiendo intuitivamente los habitantes de esas regiones la importancia desempeñada por el bosque en zonas muy expuestas a la furia de los elementos. Incluso aquí en España tenemos explotaciones forestales llevadas a cabo siguiendo un modelo muy parecido. Podríamos citar como ejemplo el pinar de Valsaín, aunque difiere ese bosque de los bosques centro-europeos por el predominio del pino, tal vez artificialmente favorecido por el hombre por muy natural que su presencia sea en el Sistema Central.


>

Excursión didactica por el pinar de Valsaín organizada por el Centro de Educación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente / Fotografía: Desnivel.com



Dedicaba hace unos meses un artículo al bosque del Souto da Retorta, en el que el eucalipto convive aparentemente sin problemas con el bosque autóctono y me entristece un poco pensar lo mal que se han hecho las cosas en muchos puntos del norte, donde se ha plantado el eucalipto de forma masiva, siguiendo un modelo de explotación totalmente obsoleto. El bosque de Chavín nos demuestra que existen otros caminos y que tenemos mucho que aprender de la experiencia suiza, que nos demuestra que bien gestionados, la productividad no está reñida con una gestión inteligente del bosque. Incluso si algunas de las especies cultivadas son exóticas. Este modelo de gestión forestal se ha aplicado, fundamentalmente, en zonas montañosas de Europa Central, pero no había despertado demasiado interés fuera de esas zonas (fue incluso considerado con cierto desdén). Con la problemática del cambio climático y la necesidad de incrementar la resiliencia de los bosques, parece sin embargo que cada día más voces se alzan en favor de modelos de gestión como éste, mucho más cercanos al de un bosque natural...



Cedro de "La Francesa", en la región de Béjar (Salamanca). Se trata sin lugar a dudas de uno de los cedros del Atlas más imponentes de toda la Península Ibérica, en una región en la que esta especie probablemente aún estaba presente en el Holoceno.



Ls glaciaciones del Cuaternario fueron una auténtica catástrofe para la biodiversidad del continente europeo y su flora arbórea se empobreció enormemente durante este periodo. Los cedros, tan comunes hoy en día en nuestros parques y jardines, pertenecen a un género que fue uno de los últimos en desaparecer de la zona continental del continente europeo. Una única especie, relictual, logró sobrevivir en la isla de Chipre (Cedrus brevifolia), siendo esa especie el último representante de este género en Europa.

Origen y expansión

Confinado hoy en día en las montañas del Norte de África, el sur de Turquía y Oriente Próximo y el Himalaya, el origen de este género ha de buscarse en Asia oriental, tal como demuestran los estudios filogenéticos llevados a cabo (1) y las evidencias fósiles. A partir de allí se extendió hacia occidente, diferenciándose en primer lugar el cedro del Himalaya. Tras colonizar todo el sur del continente europeo, se diferenciaron una población oriental de la que nacerían el cedro del Líbano y el cedro de Chipre y una población occidental que probablemente alcanza el norte de África á través de la Península Ibérica cuando estuvo cerrado el Estrecho de Gibraltar en el Mioceno Superior (Messiniense).




Es interesante resaltar que la diferenciación del cedro en distintas especies, fruto del aislamiento de distintas poblaciones, no impide hoy el cruce de las distintas especies, lo que difculta a menudo la identificación de los individuos plantados en nuestros parques, que pueden ser fruto del cruce de varias de estas especies. Este proceso de diferenciación parece ser bastante antiguo en cualquier caso, anterior a las glaciaciones. A finales del Plioceno el cedro (sensu lato) estaba presente en todos los relieves del sur del continente, desde la Península Ibérica hasta el Cáucaso.




Regresión y posibles refugios

El cedro ya era, a finales del Terciario, un árbol de media altitud que convivía en muchos lugares con coníferas hoy desaparecidas como Tsuga y Cathaya. Estas especies se refugiaron, durante las glaciaciones, en las penínsulas del sur del continente europeo. Se admite comúnmente su presencia en la Península Itálica y en el norte de la Península Ibérica hasta el Pleistoceno medio. La presencia de polen de cedro en sedimentos más recientes se suele atribuir, en cambio, a aportes eólicos desde el norte de África. El estudio detallado de algunos diagramas polínicos recientes sugiere sin embargo que el cedro podría haber estado presente en la Península hasta fechas mucho más recientes.




Diagrama polínico del yacimiento de Cuerpo de Hombre (Sierra de Gredos). Nótese en particular el declive simultáneo del pino y del cedro en el momento en que irrumpe el hombre.



Un estudio reciente realizado sobre sedimentos post-glaciales de la Sierra de Gredos [2] desvela la presencia más o menos continua del cedro en uno de los perfiles analizados, que se explica difícilmente por un aporte eólico desde el norte de África. El diagrama polínico de ese perfil (Cuerpo de Hombre) muestra que la aparición del cedro coincide siempre con periodos en los que la cobertura arbórea alcanza un máximo, tal como queda reflejado por la curva del pino. La desaparición del cedro, por otra parte, coincide con la desaparición del pino en el momento en que los bosques de esta región fueron talados y que estas tierras cambiaron por completo de uso. Una aparición más aleatoria del cedro hubiese sido más compatible con un aporte eólico. El argumento más convincente a favor de un origen local de ese polen, sin embargo, es su total ausencia en los demás perfiles estudiados en esta misma región. Parece en efecto muy improbable que tras un viaje de varios cientos de kilómetros, el polen del cedro aparezca "concentrado" en un único perfil. Quien haya vivido algún episodio de "calima" sabe perfectamente que cuando eso ocurre, la arena del desierto cubre indiscriminadamente vastas extensiones.




Una estación de esquí de los Pirineos un día de calima el pasado mes de abril (2018) / Fotografía: https://twitter.com/hashtag/lluviadebarro



Una situación muy parecida se observa en otras regiones. En Andalucía, por ejemplo, el polen de cedro aparece en cantidades significativas en los sedimentos de la cueva del Bajondillo (Torremolinos), donde tiene una presencia continua en el diagrama polínico justo tras acabarse el último periodo glacial, coincidiendo con la irrupción del pinsapo [3]. Aquí tampoco parece que sea esto fruto de una simple coincidencia. Pero de igual manera es la total ausencia del cedro en los sedimentos de misma época de la cueva de Gorham (Gibraltar), apenas 60 km más al oeste, lo que resulta más llamativo en el contexto de unos aportes eólicos. Cabe destacar que el cedro sí que está presente en ese mismo yacimiento en sedimentos más antiguoes (Pleistoceno Superior).




Diagrama polínico de la Cueva del Bajondillo (Torremolinos). Nótese el desarrollo simultáneo deAbies, Betula y Cedrus a finales de la última glaciación.



Esa heterogeneidad de la presencia del cedro en los sedimentos del Peistoceno Superior y del Holoceno se explica mucho más fácilmente por la presencia de pequeñas poblaciones relictuales de cedro en la Península Ibérica. Su desaparición, tal como demuestra el ejemplo de la Sierra de Gredos, habría sido muy reciente y el hombre tiene aparentemente una clara responsabilidad de que la especie no haya sobrevivido hasta nuestros días. Esto tan solo quedará definitivamente demostrado el día en que se encuentren macrorrestos del Holoceno atribuibles a esa especie. Por ahora tan solo es una sospecha pero los indicios apuntan claramente a que sí estuvo presente. Por ahora, que yo sepa, nadie ha explicado la ausencia del cedro en todos los yacimientos contemporáneos y vecinos de aquellos en los que su presencia sí que ha sido puesta de manifiesto.


CedrusFamilia: PinaceaeOrden: Pinales

Árboles perennifolios, de tronco grueso y ramificación irregularmente verticilada; con macro y braquiblastos. Hojas aciculares, rígidas, dispuestas principalmente en fascículos en el ápice de los braquiblastos. Conos masculinos solitarios en el centro de los fascículos de hojas. Estróbilos erectos, grandes (mayores de 4,5 cm), de maduración bi o trienal, ± en forma de barril (doliiformes) u ovoides, con escamas caducas al madurar, las tectrices diminutas e inclusas, las seminíferas subtriangulares, con semillas aladas..

Descripción:  eFlorss




Un brillante porvenir

El cambio climático representa, para el cedro del Atlas, a la vez una grave amenaza y una oportunidad extraordinaria. La subida de las temperaturas, en efecto, ha llevado ya al límite las poblaciones de África del Norte situadas a menor altitud. La explotación ilegal y el sobrepastoreo constituyen también amenazas muy serias en su área de origen y el futuro de la especie en el norte de África es bastante incierto. Afortunadamente, los ingenieros forestales franceses de inmediato se dieron cuenta del potencial que podía tener esta especie en la región mediterránea y la especie fue plantada en Francia prácticamente desde que fue descubierta (por los europeos). Los bosques de cedros del Luberon y del Mont Ventoux demuestran hoy hasta qué punto está perfectamente adaptada esta especie al clima de tipo submediterráneo que es, precisamente, uno de los tipos de clima que más verá su área extenderse hacia el norte de aquí a finales de siglo, conviirtiendo esta especie en una de las más prometedoras de cara al futuro.




Bosque de cedros en el macizo del Petit Lubéron (Francia), donde cubre unas 207 ha. tan solo en el territorio de la pequeña localidad de Lacoste. La plantación de cedros en ese macizo que estaba totalmente "pelado" en el siglo XIX ha sido un éxito rotundo, convirtiéndose su bosque de cedros en uno de los grandes atractivos de esa región. Fotografía: Oficina de Turismo de Lacoste



Paradójicamente, esta especie no despertó en España el mismo interés que en Francia y tan solo ha sido plantada a muy pequeña escala (El cedro del Atlas en la Península Ibbérica). La actual evolución del clima debería sin embargo llevar nuestras autoridades a interesarse más por este árbol que fue, antes de caer víctima de las glaciaciones y de la sobrexplotación , una de las especies más importantes de nuestras montañas. La calidad de su madera, su relativa resistencia a la sequía y su baja inflamabilidad son, en cualquier caso, argumentos de peso que abogan a su favor...



(1) Qiao C-Y. Et al. (2007) / Phylogeny and Biogeography of Cedrus (Pinaceae) Inferred from Sequences of Seven Paternal Chloroplast and Maternal Mitochondrial DNA Regions / Annals of Botany, Vol. 100. pp. 573–580,
(2) Ruiz-Zapata1 M.B. et al. (2011) / Dinámica de la vegetación durante el Holoceno en la Sierra de Gredos (Sistema Central Español) / Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat. Sec. Geol., Vol. 105 (1-4), pp. 109-123
(3) López-Sáez JA, López-García P, Cortés Sánchez M. 2007. Paleovegetación del Cuaternario reciente: Estudio arqueopalinológico. En: Cortés Sánchez M. (Ed), Cueva Bajondillo (Torremolinos). Secuencia cronocultural y paleoambiental del Cuaternario reciente en la Bahía de Málaga. Centro de Ediciones de la Dipu- tación de Málaga, Junta de Andalucía, Universidad de Málaga, Fundación Cueva de Nerja y Fundación Obra Social de Unicaja, Málaga, pp 139-156



Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio
Ver versión para móviles

E-BOOK GRATUITO

ARTÍCULOS ANTERIORES

  • ▼  2026 (16)
    • ▼  agosto (1)
      • Modelos arquitecturales (6): el modelo de Tomlinson
    • ►  julio (9)
    • ►  mayo (3)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (1)
  • ►  2025 (21)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (7)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (3)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (1)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (1)
  • ►  2024 (16)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (1)
    • ►  octubre (2)
    • ►  junio (1)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (3)
    • ►  enero (1)
  • ►  2023 (23)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (1)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (13)
  • ►  2022 (14)
    • ►  diciembre (6)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (3)
    • ►  marzo (1)
  • ►  2021 (2)
    • ►  mayo (1)
    • ►  abril (1)
  • ►  2020 (23)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (1)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (2)
    • ►  mayo (4)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (2)
  • ►  2019 (34)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (2)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (2)
    • ►  julio (3)
    • ►  junio (2)
    • ►  mayo (3)
    • ►  abril (6)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (3)
  • ►  2018 (15)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (5)
    • ►  mayo (1)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (1)
    • ►  febrero (2)
  • ►  2017 (11)
    • ►  noviembre (1)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (2)
    • ►  mayo (1)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  2016 (10)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (1)
    • ►  mayo (1)
    • ►  abril (1)
    • ►  febrero (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  2015 (7)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  septiembre (2)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (2)
    • ►  abril (1)
  • ►  2014 (7)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  junio (2)
  • ►  2013 (3)
    • ►  noviembre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  abril (1)
  • ►  2012 (2)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (1)
  • ►  2011 (2)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  marzo (1)

PALABRAS CLAVE

España Península Ibérica Plioceno paleoautóctonas Pleistoceno especies paleoautóctonas paleobotánica paleoflora cambio climático especies invasoras calentamiento global climate change plantas invasoras Galicia bosques secundarios changement climatique Abies pinsapo Ailanthus ailanto especies exóticas paleoautóctona pinsapo subida del nivel del mar Aesculus Canarias Castellón Castor fiber Cathaya Ebro Eucalyptus globulus Eucommia Guadarrama Madrid Nyssa Parrotia Sequoia Sequoiadendron arrui ciclos naturales deuda climática especies naturalizadas en España eucalipto giant sequoia giant sequoias in Spain resiliencia Acacia Acacia dealbata Ailanthus altissima Arnedo Ascensión Avicennia Bialowieza Carpinus Carya Cedrus Cedrus atlantica Cephalanthus Chavín Chernobyl Cidacos Cortegada Darwin Ehretia Elaeagnus Engelhardia Engelhardioideae Enhelhardia Eucalyptus Gelasiense Ginkgo Ginkgo adiantoides Ginkgo biloba Gleditsia Glyptostrobus Ixobrychus sturmii João Ferro Keteleeria Kew Laurus Laurus nobilis Liquidambar Liriodendron Miocene Mioceno Miocène Moncofa Moncófar Myiopsitta monachus Persea indica Phaethon aethereus Phoenix canariensis Picea Pittosporum Pittosporum tobira Platanus Pleistoceno Inferior Podocarpus Prosopis Pseudotsuga Pterocarya Puerto Rico Puma concolor Quaternario Quercus Quercus canariensis Rhododendron Robinia Schinus areira Shinus Sierra de Guadarrama Souto da Retorta Streptopelia senegalensis Tadorna ferruginea Taxodium Taxodium distichum Taxodium mucronatum Tetraclinis Tsuga Ulmus pumila Washingtonia Washingtonia robusta Zelkova ahuehuete ailante ailanthe aumento de la temperatura aves bonetero del Japón bosques primigenios cadena trófica calima castor castor en Espagne castor en España chnagement climatique chêne vert ciprés de los pantanos clima climatic debt colapso cotorra argentina decaimiento forestal dette climatique ecosistema novel ecosistemas ecosistemas funcionales ecosistemas noveles encina espèces invasives flora giant redwoods glaciaciones grandes felinos inmovilismo ecologista introducción del puma invasive species larofilización laurel laureles laurisilva laurisilve laurophylle macaco de Gibraltar manglar mangle negro migraciones asistidas molle mouflon à manchettes naturalized sequoias negacionismo climático pacanero palmera canaria pitósporo planta invasora puma resilience résilience sapin d'Espagne secuoya yurakuna árbol exótico árbol invasor árboles exóticos árboles naturalizados en España

SOBRE EL AUTOR

Geólogo de formación, nacido en Suiza pero establecido en España desde hace más de 20 años, trabajo actualmente en el sector de la informática (soporte). Eso no me ha impedido mantener vivo mi interés por los temas medioambientales, el cambio climático en particular, cuyas consecuencias intento anticipar buscando respuestas en ese pasado no tan lejano hacia el que parece que estamos empeñados en querer volver.

MÁS VISTO

  • ¿ Marsupiales en Europa ?
  • El cedro del Atlas en la Península Ibérica
  • Ailanto: mitos y realidades
  • El porvenir truncado del arrui
  • Paleoautóctonas (1): Eucommia

Designed by OddThemes | Distributed by Gooyaabi Templates