Crónicas de un mundo en mutación


El cambio climático ya es una realidad que promete modificar profundamente nuestros paisajes, nuestra flora y nuestra fauna.
El pasado es una ventana que nos permite intuir cómo será ese futuro que os propongo descubrir.

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Como ya hice el año pasado, os propongo este año también un pequeño resumen de lo que ha dado de sí este segundo año cultivando cactus sobre la terraza de mi apartamento. Con ello espero contribuir a que vayamos haciéndonos todos poco a poco una pequeña idea de lo que pueden dar de sí en el clima de Madrid  las diferentes especies de cactus que se proponen a la venta en las grandes superficies. No he recurrido a tiendas especialidades este año ni he caído en la tentación de comprar por internet. El Carrefour, el Leroy Merlin, el Alcampo y las tiendas de los chinos han sido los lugares en los que me he abastecido, cuando llegaron a sus estantes las típicas bandejas de cactus a 1 euro, en las que a veces se suelen colar pequeñas maravillas (la mayoría de ellas sin identificar).

Lo primero que cabe destacar tras este segundo año conviviendo con cactus en la terraza de mi apartamento es la escasa mortandad sufrida hasta ahora. Salvo una Rebutia que se me secó tras casi año y medio de buenos servicios y una Mammillaria que se me pudrió al poco tiempo de comprarla (sospecho de que ya estaba mal cuando la compré), los demás cactus que tenía y mis nuevas adquisiciones primaverales han aguantado perfectamente las condiciones climáticas de mi terraza. Mi principal preocupación era el invierno, que no resultó ser demasiado duro. Vivo en la parte más alta del barrio de Moratalaz (Madrid), que sufre relativamente pocas heladas severas durante el invierno. De hecho, las temperaturas tan solo bajaron de cero grados en tres ocasiones durante el pasado invierno (ver gráfico). Las precipitaciones otoñales y primaverales, por otra parte, no afectaron demasiado los cactus de mi terraza y pude controlar bastante bien los riegos, respetando escrupulosamente la pausa invernal y reanudando progresivamente el riego a principios de marzo.





Como resultado de todo ello, muchos de los cactus que alberga mi terraza han crecido bastante durante este segundo año y buena parte de ellos ha llegado a florecer. Algunos tímidamente por ahora y otros de una forma realmente espectacular. En el pequeño resumen que encontraréis a continuación os podréis hacer una pequeña idea de los cactus que han “funcionado” bien hasta ahora en las condiciones climáticas de Madrid, en una situación semi resguardada de las lluvias (mi terraza) que me ha permitido evitar problemas de humedad. El año que viene empezaré a experimentar con algunas especies sobre la azotea, totalmente expuesta a la intemperie pero, en compensación, con muchas más horas de sol. Pero de eso ya os hablaré el año que viene…



Astrophytum ornatum (2015)

Otro “bebé” que también compré en Leroy Merlin a principios del año. Me sorprendió su relativamente rápido desarrollo, habiendo casi duplicado su tamaño durante este primer año. Síntoma de su buena salud y adaptación, ha llegado a dar una primerísima flor este verano. Me imagino que su floración será más generosa el próximo verano…

24/01/2015
23/04/2015


Carnegeia gigantea (2014-2015)

Otro gigante de crecimiento bastante lento que me parece tener exactamente el mismo aspecto que tenía hace un año. A este ritmo, está claro que lo voy a poder tener en la terraza durante bastantes años antes de suponer un problema.



Cereus peruvianus (2014-2015)

Ha seguido creciendo a buen ritmo este año, alcanzando ya su tallo más alto unos 70 cm de altura. Aún le falta mucho, sin embargo, para alcanzar un tamaño que le permita florecer.



Echinocereus knippelianus (2014-2015)

Otro cactus que se ha beneficiado claramente de su traslado a la terraza. Su floración ha sido espectacular y le han crecido varios hijuelos en la base que prometen mucho. En los próximos años no me cabe duda de que este cactus se convertirá en uno de los más atractivos de mi terraza.

23/04/2015
30/12/2015


Echinopsis arachnacantha (2014-2015)

Forma ya un bello conjunto que ha producido muchas flores este año. Le veo sin embargo con un aspecto un poco deslucido actualmente que espero tan solo sea consecuencia del invierno.

23/05/2015
30/12/2015


Echinopsis aurea (2015)

Otro cactus que compré este año con un tamaño bastante reducido y que ha crecido algo. No lo suficiente, pensaba yo, para florecer. Y vaya si lo ha hecho... ¡ Las flores duplicaban el tamaño del cactus !

30/05/2015
30/05/2015


Echinopsis chamaecereus (2015)

Un auténtico espectáculo la pasada primavera, floreciendo sin tregua durante varias semanas. Tras la floración sus tallos se alargaron un poco. No muestra signos, actualmente, de estar pasándolo mal y probablemente siga siendo en 2016 uno de los principales atractivos en mi terraza.

14/05/2015
14/05/2015


Echinopsis subdenudata (2014-2015)

Ha engordado visiblemente este año, aunque lo más espectacular ha sido su floración. Ha dado bastantes flores durante varias semanas. Eso sí, me perdí la apertura simultánea de toda una corona de flores este verano, justo cuando me iba de vacaciones. Un valor seguro tras dos años rebosante de salud.

28/05/2015
28/05/2015


Espostoa nana (2014-2015)

Al ser una especie columnar de un tamaño relativamente reducido (alcanza 1,5 m de altura), la compré el año pasado con la idea de plantarla en una pequeña jardinera de cemento que tengo al pie de una ventana. El caso es que no tenía claro que iba a dar de sí este cactus expuesto a la intemperie pero la verdad es que sigue en pie y no tiene mal aspecto.





Ferocactus hamatacanthus (2014-2015)

Este año, curiosamente, no ha tenido una floración tan sostenida como el año anterior. Tan solo una flor aparecida tardíamente. Ignoro si el prolongado verano no le ha sentado bien. Tal vez el hecho de haber regado mis cactus algo menos este año ha podido influir. El caso es que tiene actualmente un buen aspecto. Así que espero que tan solo se trate de un año menos propicio y que el próximo tenga un mejor “rendimiento”.



Ferocactus latispinus (2014-2015)

No ha sido un buen año para este cactus, que no acababa de asentarse en la jardinera en la que estaba. Lo trasplanté a una maceta algo mayor y de momento parece que se está adaptando a su nueva situación. El caso es que no tiene muy mala pinta. Así que espero que el próximo año lo empiece con más vigor. No ha florecido hasta la fecha. ¿ Demasiado joven ?





Gymnocalycium bruchii (2014-2015)

Uno de los poco cactus que compré en CactoCacto, la única vez que me dejé caer por allá. Lo dejé el primer año en la cocina y lo pasé a la terraza a finales del año, en pleno invierno. No podía haber tomado mejor decisión. Está espléndido actualmente y me ha regalado esta primaver una floración espectacular. Muy recomendable.

23/04/2015
23/04/2015


Lophophora williamsii (2015)

Cuando vi la pequeña bandeja de peyotes que tenían en el Leroy Merlin al principios del año no lo dudé ni un segundo. Me llevé a casa una de esas minúsculas bolitas que me apresuré en instalar sobre la terraza, donde parece que se encuentra a gusto. Ha crecido muy poco durante este primer año y ahora que ha llegado el invierno ha retraído casi por completo su cuerpo en la tierra. Un comportamiento sorprendente pero normal en este tipo de cactus. Siendo aún muy pequeño, no ha florecido este año. Ya veremos qué pasa la próxima primavera…

24/01/2015
29/12/2015


Mammillaria bombycina (2014.2015)

Este es uno de los dos cactus que tengo en una pequeña jardinera de cemento totalmente expuestos a las intemperies pero gozando de una exposición al sol máxima. Tan solo los riego en verano, intentando sino aprovechar las lluvias de primavera y de otoño. El crecimiento de esta Mammillaria ha sido espectacular. Los tallos laterales se han desarrollado sobremanera y empieza ya a ser difícil diferenciar el tallo principal de los demás. Florece abundantemente y muy precozmente. De hecho, ya está floreciendo actualmente.

10/01/2015
27/08/2015


Mammillaria compressa ? (2014-2015)

Alcanza ya un tamaño respetable este cactus por el que nadie daba un céntimo en el Alcampo, de donde lo rescaté hace dos años. Este año, además de seguir creciendo, ha florecido y fructificado abundantemente, demostrando hasta qué punto parecen gustarle las condiciones climáticas de la capital.

25/01/2015
30/12/2015


Mammillaria elongata (2014-2015)

Aguantó sin problemas el pasado invierno y este año ha florecido y fructificado. Sus espinas se han oscurecido y sus tallos se han alargado un poco, aunque menos de lo que yo esperaba.

21/08/2015
23/05/2015


Mammillaria hahniana ? (2015)

Me llevé un susto con este cactus, que puse en la terraza muy bruscamente, cuando hacía un frío que pelaba. Tanto que se le helaron unos cuantos tubérculos. Sin embargo, a pesar de ello, parece que se ha aclimatado bastante bien al clima de la terraza y luce un aspecto muy saludable (creo yo).





Mammillaria marksiana (2015)

Compré esta Mammillaria a principios de años y la puse directamente en la terraza. Sufrió inicialmente un poco del brusco cambio de temperatura y de exposición pero luego se recuperó bastante bien y floreció abundantemente en primavera. Meses más tarde me sorprendieron sus frutos, más cortos que los tubérculos que recubren el cuerpo del cactus. De momento parece que aguanta bastante bien el suave invierno que hemos tenido hasta ahora. Ya se pueden ver despuntar entre la lana de las axilas los primeros capullos de flores.

14/03/2015
21/08/2015


Mammillaria matudae (2014-2015)

Además de alargarse considerablemente, el por ahora único tallo de este cactus se ha tumbado, cosa aparentemente normal en esa especie. Ha florecido con ganas durante el verano y tengo mucha curiosidad por ver qué me reserva el próximo año. ¿ Se enderezará la extremidad de su tallo ?





Mammillaria zeilmanniana (2014-2015)

Tras una primera fase de desarrollo muy regular, su crecimiento se ha descontrolado en los últimos meses. Su tallo se ha tumbado hacia un lado y le han salido numerosos hijuelos. Tengo curiosidad por ver qué aspecto tendrá cuando estos tallos laterales se desarrollen.

02/05/2015
30/12/2015


Matucana sp. (2014-2015)

Cactus  globoso cuando lo compré dio luego un buen estirón y al ver las dimensiones que adquiría finalmente lo trasladé a la terraza donde estuvo todo este año. Floreció tardíamente, dando sus últimas flores en Navidad. No tengo claro que sea muy resistente a las heladas pero me arriesgo a dejarlo en la terraza...

11/09/2015
11/09/2015


Neoporteria sp. (2015)

Uno de los pequeños cactus a 1 € que compré a principios del año en Leroy Merlin, seducido por su feroz aspecto y por el hecho de tratarse de un género del que no tenía ningún representante en mi terraza. Parece ser un cactus de crecimiento más bien lento, que no ha florecido aún este año. Visto lo visto, no tengo claro que lo haga tampoco el próximo (es aún muy pequeño).

31/12/2015
31/12/2015


Opuntia sp. (2014-2015)

Mi pequeña opuntia de glóquidas amarronadas sigue fiel al puesto que le asigné. Le crecieron unos cuantos cladodios nuevos pero de momento no parece que la idea de florecer le seduzca demasiado. Pues nada, a esperar a ver qué pasa la próxima primavera…



Oreocereus trollii (2014-2015)

Su crecimiento no ha sido tan importante este año aunque sí que lo veo más rechoncho. Me preocupaba sobre todo el escaso desarrollo de su sistema radicular, que le ha provocado repetidos problemas de estabilidad. Desde hace unas semanas, le veía algo inclinado pero me he dado cuenta que se debe a que le esta saliendo otro tallo en la base... Fuera eso, un campeón que aguanta cualquier cosa.



Pachycereus pringlei (2014-2015)

Sigue luciendo un magnífico aspecto con sus bellas espinas blancuzcas, aunque no parece haber crecido demasiado este año. Tal vez sea una sensación pero el caso es que no se nota su crecimiento. Como no tengo espacio en mi terraza, casi mejor que sea de crecimiento lento. Así lo disfrutaré durante un tiempo. De hecho es probable que me muera mucho antes de que los ”gigantes” de mi terraza alcancen un tamaño desmesurado. Como ocurre con los árboles (eso son al fin y al cabo estos cactus), otros disfrutarán de ellos cuando se conviertan en adultos y florezcan (seamos optimistas).



Parodia haselbergii (2014-2015)

Otro gran éxito. El cuerpo solitario de este cactus ha alcanzado ya su tamaño adulto y se encuentra cubierto por una densísima cubierta de finísimas espinas. Su floración ha sido espectacular este año, siendo una de las especies más precoces, apareciendo ya los capullos de flores en enero (ya tiene algunos capullos de flores a puntito de abrirse en diciembre). Actualmente permanecen sobre el cuerpo del cactus los frutos, cuya dehiscencia interviene muy poco a poco, liberando una cantidad importante de semillas. Ya veremos si logro que germinen algunas…

01/02/2015
14/03/2015


Parodia leninghausii (2014-2015)

Han seguido creciendo los tallos de esta bella especie del sur de Brasil que aún no ha alcanzado, creo yo, el tamaño suficiente para que empiece a florecer. Su crecimiento no es muy rápido y no creo que lo haga antes de unos cuantos años.



Parodia magnifica (2014-2015)

El bellísimo grupo que tengo en la terraza ha seguido creciendo con regularidad y lleva camino de convertirse en realmente espectacular. El tallo principal, el más desarrollado, ha florecido este verano. Es interesante notar que la otra Parodia magnifica que tengo, plantada en la jardinera de cemento, floreció semanas antes, gracias a su privilegiada exposición.

02/01/2015
14/06/2015


Parodia notoraushii (2014-2015)

Tras haber crecido de manera espectacular el año pasado, este año ha florecido por primera vez y lo ha hecho de una manera realmente espectacular, desarrollándose una vistosa corona de flores alrededor del ápice deprimido de este espectacular cactus. Llama poderosamente la atención, por otro lado, la bellísima y densa espinación que ha desarrollado, muy parecida a la de los ejemplares “salvajes” que he tenido ocasión de observar en la interesantísima web cactusinhabitat.

14/05/2015
14/05/2015


Parodia scopa (2015)

Otra adquisición de principios de este año. Si no recuerdo mal, la compré en el Alcampo. Venía sin nombre pero sus aspecto me recordaba mucho el de una Parodia, cosa que se confirmó definitivamente cuando floreció. Ha crecido bastante durante este año y ha florecido sin muchos problemas. Estoy curioso de ver como se comportará el año que viene tras un invierno fuera.

14/05/2015
16/05/2015


Parodia werneri (2014-2015)

Otra especie de Parodia que me ha deparado una gran alegría floreciendo cuando no esperaba que lo hiciera. Parece, sin embargo, que se trata de una especie de dimensiones más reducidas y con un crecimiento algo más lento que el de las demás especies del mismo género. Luce actualmente un aspecto muy saludable y no me cabe la menor duda de que este año también, seguirá siendo una de las grandes atracciones en mi terraza.

14/05/2015
16/05/2015


Parodia sp. ? (2015)

Viendo el parecido tan grande de sus flores y de sus frutos con los de las demás especies de Parodia, he llegado a la conclusión de que este cactus tan particular debía seguramente pertenecer a ese género. Se me escapa de momento su identidad exacta

30/12/2015
07/06/2015


Rebutia albiflora (2015)

Auténtica miniatura cuando lo compré a principios de año, ha crecido bastante durante este primer año, floreciendo incluso teniendo aún un tamaño muy reducido. Estoy impaciente por ver lo que va a dar de sí este año.

02/05/2015
14/05/2015


Rebutia krainziana (2014-2015)

Sus tallos han crecido sensiblemente este año y es la primera vez que florece. Lo que más me ha sorprendido es la coexistencia de flores de dos colores en el mismo individuo, produciendo flores rojas algunos tallos y naranjas otros.

01/03/2015
01/03/2015


Rebutia marsoneri (2015)

Lo vi con capullos de flores a principios de año y me lo llevé para casa sin pensármelo. Lo pese de inmediato sobre la terraza, en pleno invierno, temiendo por lo que pudiera pasar pero lo cierto es que parece que esta especie no teme demasiado el frío. Tanto que ya está con flores en este atípico mes de diciembre….

01/03/2015
01/03/2015


Rebutia muscula ? (2014-2015)

Sigo sin tener muy clara la identidad de esta Rebutia, que este año también floreció con ganas- La veo algo decaída en estos momentos pero supongo que se trata de los efectos del invierno (que aguantó perfectamente la pasada temporada).





Rebutia senilis "fuchsia" (2014-2015)

En comparación con las demás especies de Rebutia, esta es un auténtico monstruo. Si añadimos a ello que el cuerpo principal del cactus está sufriendo ahora una división dicotómica del tallo... Curiosamente sus flores son mucho más discretas que las de las demás especies.

26/01/2015
02/05/2015


Rebutia sp. (2014-2015)

Tan solo una palabra lograría describir lo que siento al contemplar esta Rebutia: proliferación. Una sensación aumentada, además, por el caracter tan compacto del conjunto. Cuando florece es todo un espectáculo.

06/06/2015
09/05/2015


Rebutia sp. (2015)

Esta Rebutia la compré al principio del año con un tamaño muy reducido y es, probablemente, uno de los cactus de mi terraza que más ha crecido. Creo no exagerar diciendo que ha triplicado o quadruplicado su volumen. Tan solo dio un par de flores que me parecieron bellísimas y espero la próxima primavera con impaciencia. Algo me dice que esta Rebutia podría convertirse en un auténtico espectáculo. Aún no tengo clara su identidad, sea dicho de paso…



Especies no identificadas

Además de todos las especies citadas anteriormente, tengo en mi terraza unos cuantos cactus cuya identidad desconozco por completo. Me los compré porque los veía muy diferentes a los demás y porque ya estaba un poco cansado de tanta Mammillaria. No parece que ninguna de ellas tenga quejas, por ahora, de haber sido trasladada a la terraza a que le de un poco el sol… Si acaso tenéis alguna pista sobre su identidad, no dudéis en comunicármelo (se pueden añadir comentarios al final de la entrada).

Este es probablemente el más misterioso de todos mis cactus. Tiene un aspecto muy particular con sus tallos alargados y unos tubérculos muy poco marcados. Llegó a dar una flor este verano que sin embargo no llegué a ver y a fotografiar. Me hubiese sido de gran ayuda para identificarlo.
Estoy más cerca de ponerle nombre a este cactus, que el pasado verano dio una única flor amarilla que nació en una posición lateral, casi basal.
No podía, decentemente, ignorar este bellísimo cactus. Su densísima cubierta de espinas blancuzcas y recurvadas me fascinó. Eso sí, no tengo no idea de su identidad...
Aunque su cuerpo esté cubierto de tubérculos, no tiene pinta de ser una Mammillaria. Tal vez algún género afín ?
Tiene toda la pinta de ser una especie del género Gymnocalycium, aunque no tengo por ahora ninguna certeza de ello. Aunque ha crecido muchísimo este año (se ha ensanchado considerablemente), no há florecido aún. Tal vez la próxima primavera tenga más clara su identidad...
Tras documentar, gracias a Internet, la presencia del cedro del Atlas en la Península Ibérica, me parecía una buena idea dedicar otro artículo a las secuoyas. Árboles fascinantes por las extraordinarias dimensiones que alcanzan, las secuoyas también han sido plantadas en la Península, aunque parece que más bien a título experimental. Resulta sin embargo sorprendente ver el resultado de esas plantaciones. Ambas especies, originarias de la costa oeste de Norteamérica, han encontrado en la Península Ibérica condiciones de desarrollo bastante similares a las que prevalecen en su área de distribución natural. Las secuoyas rojas (Sequoia sempervirens) encuentran, a lo largo de la costa cantábrica, condiciones de humedad y de temperatura similares a las de la costa NW de los EEUU. En cuanto a la secuoya gigante (Sequoiadendron giganteum), propia del piso mediterráneo montano de California, parece relativamente fácil entender que haya encontrado condiciones favorables a su desarrollo en las montañas de la región mediterránea.

Cabezón de la Sal (Cantabria)

En los años 40 del pasado siglo se plantaron, en una parcela de 2,5 hectáreas situada en el Monte de Las Navas, a proximidad de Cabezón de la Sal (Cantabria), unas 800 secuoyas rojas (Sequoia sempervirens) . Esa iniciativa formaba parte de los planes del régimen franquista para alcanzar la autosuficiencia. El crecimiento rápido de las secuoyas fue, claramente, lo que convenció los ingenieros de aquella época de llevar a cabo ese proyecto. Sin entrar en el debate de si era lo más idóneo, el caso es que esas secuoyas se han desarrollado sin problemas (algunas alcanzan ya unos 36 metros de altura) y forman hoy un pequeño y peculiar bosque que no pasa desapercibido. Tanto que fue declarado Monumento Natural en el año 2003.




El bosque de secuoyas rojas de Cabezón de la Sal. Fotografía: Pedro M. Martínez Corada / Licencia: Creative Commons



Poio (Pontevedra)

El bosque de secuoyas de Poio tiene una historia muy particular. Como todos recordaréis, en 1992 se celebró por todo lo alto el quinto centenario del descubrimiento de América. Uno de los eventos más destacados de aquél año fue la Expo de Sevilla, que dejó en aquella ciudad una huella imborrable. Pero hubo otras iniciativas mucho más sorprendentes. Una de ellas fue el regalo que hizo el gobierno americano a España (fruto de una resolución del Congreso de Estados Unidos): un bosque de secuoyas rojas (Sequoia sempervirens) que los americanos llamaron “el Bosque de Colón”. Las cosas no se hicieron de manera improvisada. Se escogió el lugar cuidadosamente, analizando incluso la composición del suelo. Se plantaron en aquel lugar 500 secoyas, lo que es más o menos una cifra equivalente al número de secoyas que sobrevivieron en Cabezón de la Sal.




El bosque de secuoyas rojas de Poio. Fotografía: La Voz de Galicia



Sierra de Guadarrama (Segovia)

Las personas que visitan la Casita del Príncipe en el Escorial o los palacios de la Granja se quedan atónitos viendo las dimensiones que han alcanzado las secuoyas gigantes (Sequoiadendron giganteum) que se plantaron en los respectivos jardines de esos palacios a mediados del siglo XIX. Tal como lo comentaba al principio de este artículo, no resulta demasiado sorprendente teniendo en cuenta de donde proviene este árbol. Lo que muchas personas ignoran, sin embargo, es que a muy poca distancia de estos emblemáticos lugares, en plena sierra de Guadarrama, existen pequeñas poblaciones de secuoyas que se han desarrollado en condiciones totalmente naturales. Tuve la ocasión de visitar una de ellas, que describí en un artículo de este mismo blog (Secuoyas en la Sierra de Guadarrama) pero no sé si existen otras en otros punto del Sistema Central. Lo más destacable de esta pequeña población con un estado de salud envidiable es el hecho de que probablemente sea el único lugar del mundo en el que hay indicios de regeneración natural de la especie. Este simple hecho, creo yo, debería ser suficiente para que estas pequeñas poblaciones queden protegidas por alguna figura legal.





Las secuoyas de las Hondillas sobresaliendo entre los pinos.



Sierra de Huétor (Granada)

A juzgar por las vistas aéreas del lugar, la plantación llevada a cabo con secuoyas gigantes (Sequoiadendron giganteum) en la Sierra de Huétor (Granada) debe tener una importancia similar a la que he podido observar en la Sierrra de Guadarrama. A juzgar por los testimonios y las fotografías que he podido encontrar en internet, su estado de salud es sin embargo más preocupante, habiéndose secado últimamente algunos ejemplares. Quedan, sin embargo, secuoyas para aburrir.





Las secuoyas gigantes de Bolones. Fotografía: waste.ideal.es



Pues nada, si acaso tenéis constancia de la existencia de algún otro bosque de secuoyas en algún otro sitio de la Península, no dudéis en señalarlo. Tened en cuenta que existen secuoyas o grupos de secoyas en otros lugares, pero ninguno de ellos tiene la importancia de los lugares que se describen en este artículo.

El cedro del Atlas (Cedrus atlantica), árbol emblemático de las altas montañas del Magreb, ha sido utilizado por los ingenieros de montes franceses para repoblar algunas zonas “peladas” del sur de Francia prácticamente desde su descubrimiento a mediados del siglo XIX. Consecuencia de ese temprano interés de los franceses por esa especie tan adaptada al clima mediterráneo, existen en Francia varios bosques de cedros bastante extensos en los que esa especie ha demostrado haberse adaptado perfectamente a las condiciones del lugar (siendo su crecimiento superior que en sus zonas de origen). La regeneración de los cedros en esos bosques es además excelente, teniendo una clara tendencia actualmente a extender naturalmente su área de repartición.




Bosque de cedros en Bonnieux (Vaucluse, Francia)
http://www.vaucluse-visites-virtuelles.com/glvirtualbluepopouts/foret-des-cedres-luberon-en.html




En España, por razones diversas, el cedro no ha sido objeto de repoblaciones tan extensas y de actuaciones tan decididas como en el país vecino. Resulta paradójico que teniendo las poblaciones naturales más próximas a unos escasos 50 kilómetros de nuestras costas, no haya despertado esta especie un mayor interés en nuestro país. Se han llevado a cabo, localmente, pequeñas repoblaciones experimentales que, sin embargo, no parecen haber convencido a nuestros ingenieros. El principal obstáculo al uso del cedro es y ha sido, creo yo, psicológico. A pesar de las evidencias, de ser el cedro un árbol perfectamente adaptado al clima de nuestras montañas mediterráneas y de haber un sinfín de evidencias de su presencia en el sur de Europa en un pasado muy reciente (a escala geológica), se ha considerado siempre el cedro una especie exótica. O sea, prohibida para los defensores a ultranza de la ortodoxia “ecológica”...

Os invito a continuación a descubrir algunos de los lugares de este país en los que sí se plantaron cedros. Un pequeño viaje virtual por las sierras de este país que he realizado gracias a la magia de Google y la abundancia de blogs de senderismo, en los que he tenido la posibilidad de descubrir lugares maravillosos. Empecemos pues…


Sierra de las Nieves

La Sierra de la Nieves es sobre todo conocida por albergar uno de los principales núcleos de la actual población natural de pinsapos. Se llevaron a cabo en esa sierra repoblaciones con distintas especies, entre ellas el cedro, muy presente en la zona del Puerto Bellina. Es interesante la coexistencia del cedro con el pinsapo en esta sierra, que recuerda mucho la asociación de ambas especies en las sierras de Marruecos.




Cedros en el Puerto Bellina (Sierra de las Nieves)
http://gmpatapumparriba.blogspot.com.es/2013/05/puerto-del-saucillo-circular-sierra-de.html


Ruta en la Sierra de las Nieves en la que se pueden observar los dos principales núcleos de cedros presentes en ese lugar / Las plantas de mis excursiones



Sierra Morena

La superficie repoblada en Sierra Morena - principalmente durante el siglo XX - es probablemente una de las más importantes de toda la Península Ibérica. Para ello, se utilizó preferentemente el pino negral aunque también se experimentó en algunos lugares con especies exóticas. Se utilizaron muy pocas especies de Fagáceas en una intervención que no fue llevada a cabo siguiendo criterios muy “ecológicos”. La presencia del cedro es anecdótica pero he podido encontrar citas de su presencia en la Sierra Madrona, a proximidad de la Fuente del Almírez.




Cedros cubiertos de nieve (Sierra Madrona, Fuencaliente, Ciudad Real)
http://rioyeguas.blogspot.com.es/2012/02/fuente-del-almirez-agua-fina.html



Sierra de Huétor

El parque natural de la Sierra de Huétor lo constituye un conjunto de sierras de media altura situadas al norte de Granada, cubiertas por un mosaico de pinares, encinares, quejigales, zonas de matorral y bosques de ribera. Bajando de la Sierra de Huétor a Puerto Lobo se encuentra un pequeño bosque de cedros que aún presentan el típico perfil cónico que caracteriza los jóvenes ejemplares. Es interesante resaltar que en las zonas de umbría de esta sierra, se llevaron a cabo pequeña repoblaciones de pinsapos, que aparentemente se han aclimatado perfectamente y se reproduceen de forma natural.




Bosque de cedros, bajando hacia Puerto Lobo (Sierra de Huétor, Granada)
http://paisajesdeandaluciaoriental.blogspot.com.es/2012/04/sendero-en-la-sierra-de-huetor.html



Alpujarra

De la presencia de pequeñas repoblaciones de cedros en la Alpujarra, tan solo me enteré por la fotografía anónima que encontré en internet y que reproduzco más abajo. A juzgar por la fotografía, se trata de un auténtico bosque de cedros constituido por jóvenes ejemplares.




Bosque de cedros (Barranco de Poqueira, Alpujarra, Granada)
http://www.ambiental-hitos.com/details.php?image_id=669






Más cedros en la Alpujarra, tal vez los mismos de la fotografía anterior
https://elcaminosigueysigue.wordpress.com/2014/11/07/piedras-del-angel-rio-bermejo-la-taha/



Sierra de Baza

En la Sierra de Baza, se hizo una importante repoblación en torno a los años cincuenta, a proximidad de Los Mellizos. En zonas aluviales, donde ha encontrado un suelo más fértil y profundo, parece que los cedros han alcanzado ya un buen tamaño. Es interesante notar que en esta sierra también se plantaron pinos canarios, una especie que comparte en cierto modo el destino del cedro, ya que también estuvo presente en Europa antes de las glaciaciones.



A un lado pinos, al otro cedros.(Sierra de Baza, Granada) http://igsierranevada.blogspot.com.es/2014/10/sierra-de-baza-viii-santa-olalla-y.html



Es interesante notar, en la Sierra de Baza, el vigor extraordinario que está demostrado el cedro del Atlas tras el catastrófico episodio de muerte masiva de árboles que afectó a esta sierra y a la vecina Sierra de los Filabres.



Tal como explicaban los redactores de la Revista digital del Proyecto Sierra de Baza en 2018 (1):

"En un reciente recorrido por algunas pistas forestales del Parque Natural Sierra de Baza, hemos podido constatar como los cedros están colonizando las cunetas de muchas pistas forestales, en una expansión natural de la especie sin precedentes.

Estas repoblaciones se están haciendo a partir de cedros madres, con una edad estimada en torno a los 60/70 años, que dispersan de modo natural sus semillas por el viento (anemocoria) en un radio que puede alcanzar casi los 100 metros aproximadamente, eligiendo para establecerse cunetas y suelos previamente removidos, sin que apenas hayamos encontrado ejemplares arraigando en suelos compactos, lo que nos lleva a considerar que la labranza o labores superficiales de aireación en el suelo puede ser fundamental para contribuir a su reproducción natural."



Montes Obarenses

El cedro del Atlas no solamente se ha plantado en las altas sierras y sistemas montañosos del sur de la Península. En la mitad norte de la Península se desarrolla perfectamente a altitudes mucho menores. Nos señala por ejemplo Juan José Arguisjuela que existe una plantación de cedros del Atlas muy prometedora en los Montes Obarenses riojanos, de los que nos pasa unas cuantas fotografías que reproduzco a continuación y que atestiguan de la excelente salud de los mismos. Está claro que el cedro tiene en la mitad norte de la Península una extensísima área potencial que tal vez hayamos desaprovechado hasta ahora. Al fin y al cabo, si es capaz de aguantar - un poco al límite de sus posibilidades - en la Casa de Campo de Madrid, ¿ qué no hará en sitios más favorables ?







Otros

La extensión que está tomando esta entrada me está poco a poco convenciendo de que tal vez el cedro no sea tan infrecuente como pensaba en nuestro país, por mucho de que aún se trate de un árbol muy minoritariamente utilizado en los proyectos de repoblación forestal. Se pueden encontrar, dispersos en nuestra geografía, pequeños bosquetes de cedros que fueron plantados para ensayar esta especie y que, contra todo pronóstico, aún sobreviven. Aker (ver comentarios) nos señala unos cuantos de ellos en navarra. No resisto la tentación de mostraros una vista aérea del que hay en el monte Ezkaba, al norte de Pamplona, en la que los cedros destacan tanto por su color como por su porte:



Algo muy similar ocurre en El Escorial, en las faldas del Monte Abantos:





Pues nada, esto es lo que he encontrado hasta ahora. Ignoro si existen más repoblaciones de cedros en la Península Ibérica. Debe haber más en Andalucía pero de momento no he encontrado más ejemplos, Ya iré actualizando esta entrada según vaya enterándome...

Mi abuelo paterno fue, antes de la Guerra Civil, guardia de infantería del Cuerpo de Policía Urbana. En 1936 fue ascendido a inspector, siendo entonces responsable de una de las cuatro zonas en las que estaba dividida la capital. Un recorrido impecable que, sin embargo, iba a verse truncado por la caída del gobierno de la República. El haber accedido a un puesto de responsabilidad durante la República se volvió entonces en su contra. Mi abuelo fue por ello a parar a la cárcel, donde probablemente le esperaba el mismo destino que tuvieron muchos: el paredón.





Placa y silbato de mi abuelo.



Afortunadamente, mi abuelo acabó siendo liberado gracias al testimonio de un amigo perteneciente al bando que ganó la guerra. Eso sí, perdió su trabajo y nunca más pudo reincorporar el Cuerpo de Policía. Mucha vocación debía tener sin embargo mi abuelo para que años más tarde, en 1953, se arriesgase a solicitar la revisión de la sentencia que le dejó fuera del cuerpo. Esta fue la respuesta que recibió entonces:


Tras su liberación, mi abuelo tuvo que trabajar de lo que pudo. Fue, entre otras cosas, camarero durante muchos años pero nunca olvidó lo que llegó a ser antes de la guerra. Su único consuelo fue que al volver la democracia le reconocieron el derecho a una pensión por los años que trabajó como policía. Pequeña anécdota curiosa, mi abuela hizo bautizar sus hijos mientras su marido estaba en la cárcel. Supongo que en parte se debió a sus convicciones religiosas pero me imagino que probablemente recibiría todo tipo de presiones por parte de las autoridades civiles y religiosas para que lo hiciera...

Mi abuelo, a pesar de todo, tuvo mucha suerte. Una suerte que no tuvieron las posiblemente 200.000 personas fusiladas tras la guerra o los miles de prisioneros políticos que fueron a parar a campos de concentración, en los que muchos de ellos murieron de hambre y de enfermedad. No nos olvidemos que muchas de las infraestructuras iniciadas en la posguerra se llevaron a cabo entonces gracias al trabajo de esos presos, auténticos esclavos que tuvieron que pagar su redención con su trabajo. A las empresas que entonces recurrieron al trabajo esclavo y que siguen en activo hoy en día no les suele gustar mucho que se les recuerde esos hechos...





Construcción con trabajo esclavo del 'canal de los presos' para el Bajo Guadalquivir / RMHSA (CGT)



Aunque la posguerra fue un periodo difícil para todos, fue sobre todo particularmente dramático para las familias de los represaliados. Muchas familias perdieron su principal sostén y se vieron abogadas a situaciones terribles. Como mi abuelo, tenían vetado el acceso a sus antiguos trabajos y no recibían ningún tipo de ayuda del estado o de la iglesia, cegada por el odio visceral que sentía hacia los "rojos". Se quedaron absolutamente sin nada, despojados de todos sus bienes. Para las viudas de los republicanos ejecutados, la represión fue particularmente cruel. Los vencedores se ensañaron con esas mujeres, que fueron rapadas y sufrieron todo tipo de vejaciones. Las consecuencias fueron terribles: unas 200.000 (han leído bien: doscientas mil) personas murieron de hambre en España en la década de los 40 y un número probablemente mayor falleció a consecuencia de las enfermedades provocadas por la extrema desnutrición que sufrían. Esa década fue tan terrible que los historiadores extranjeros se refieren a ese periodo como "terror blanco".



Algo más de suerte tuvieron los españoles que decidieron marcharse, por mucho que las condiciones de acogida en Francia fuesen realmente penosas en un inicio. Del destino de muchos de estos españoles se podrían escribir un sinfín de libros. Simplemente quisiera recordar aquí que para muchos de ellos la guerra no se acabó en 1939. Tras estallar la Segunda Guerra Mundial, muchos pasaron a engrosar las filas de la Resistencia Francesa y posteriormente integraron las fuerzas aliadas que acabarían liberando Europa del yugo nazi. Españoles eran los integrantes del primer destacamento de la división Leclerc que entró en París y que tomó la alcaldía. Aquellos soldados republicanos lucharon movidos por la esperanza de que los aliados más tarde les ayudarían a echar a Franco del poder y pagaron por ello un precio muy alto. La historia no fue demasiado generosa con ellos…





Blindado "español" en el desfile tras la liberación de París.



https://youtu.be/RBDxOePswng



Para España, la sangría fue terrible. Se marcharon o fueron asesinados muchos de sus mejores profesores, ediles, músicos, artistas. Toda una generación fue sacrificada, que España echaría en falta durante décadas. Para algunos países como México, que acogió con los brazos abiertos aquellos exiliados, supuso una suerte extraordinaria. Por poner tan solo un ejemplo, basta decir que de los 20000 a 25000 refugiados republicanos que fueron acogidos por ese país, 293 eran médicos. Sabiendo que en todo México tan solo había por aquél entonces unos 5000 médicos graduados, no resulta difícil entender lo que supuso la llegada de un contingente tan importante de personas formadas en distintas áreas de conocimiento.

No deja de sorprenderme cuan cíclica es la vida. Viendo cómo muchos refugiados sirios e iraquíes que han tenido que huir del fundamentalismo viven ahora hacinados en campos de refugiados, me digo que no hemos aprendido nada. En vez de acoger esas personas como lo hiciera otrora el gobierno mexicano con los republicanos exiliados, nuestros gobiernos ponen toda suerte de trabas para impedir su llegada a nuestros países.





Refugiados sirios en Turquía.




Hacer memoria es un ejercicio aún necesario en este país en el que levantar el tupido velo con el que se pretendió cubrir el pasado se sigue considerando un tabú. No hubo justicia cuando se restableció la democracia. Los republicanos desaparecidos siguieron yaciendo durante muchos años en las cunetas de los caminos y pocos fueron los que tuvieron el coraje de reclamar lo que un día fue suyo. Se habla mucho del expolio de los nazis en la SGM y nos olvidamos lo que ocurrió en este país tras la guerra. Lo que más asusta los descendientes de muchas familias afines al régimen no es tanto que se exhuman los cadáveres de los vencidos, sino que salgan del olvido los expolios cometidos por los vencedores de aquella guerra. ¿ Qué fue de las propiedades y pertenencias de aquellos cientos de miles de represaliados y exiliados ? En muchos casos desaparecieron tanto los legítimos dueños como los títulos de propiedad que ostentaban pero en contados casos lograron los descendientes recuperar parte de los bienes que les fueron robados. Ha sido el caso, fundamentalmente, de instituciones como los sindicatos, para los que era mucho más fácil demostrar que fueron los legítimos propietarios de sus sedes históricas. Para muchos particulares, sin embargo, es prácticamente imposible demostrar que sus padres o abuelos fueron un día los legítimos propietarios de tierras y de propiedades que les fueron arrebatadas.

Las heridas de la Guerra Civil aún están abiertas y tardarán mucho en cicatrizar si este país renuncia a hacer el ejercicio de memoria y de justicia que se le exige. Muchas personas consideran que no vale la pena “remover el fango” pero puede que sea más bien por miedo a descubrir lo que puede esconder ese fango. Está claro que ya nadie puede ser condenado por hechos que ocurrieron hace décadas pero mientras el estado siga encubriendo las exacciones de la dictadura, este país no podrá dar lecciones de moral a nadie. Este pequeño y atípico artículo es mi particular contribución a que no caiga en el olvido el sacrificio de esa generación (la de mis abuelos) que tan mal lo pasó en la posguerra, logrando a pesar de todo ofrecer un futuro más alentador a sus hijos. Al restablecerse la democracia los represaliados del franquismo tuvieron que seguir callados por miedo a que el frágil restablecimiento de la democracia no se tambalease, pero hoy creo que ya va siendo hora de que por fin hablen los últimos testigos de aquella época. No vayamos a creernos, sin embargo, que el régimen franquista no hizo importantes concesiones a cambio de esa impunidad que exigió. Se mire como se mire, la España actual se parece bastante a la de la República en cuanto a instituciones. De hecho, tras la vuelta de la democracia se restablecieron buena parte de las instituciones de la República: sindicatos, partidos políticos, Generalitat, etc. Más que una monarquía, este país es, en realidad, una república con un rey…
La primera imagen que viene en mente al evocar la naturaleza de Brasil es la selva amazónica. Esta vasta extensión de árboles recorrida por un sinfín de ríos de dimensiones grandiosas ha alimentado la imaginación de muchos exploradores, que creían que iban a encontrar en este lugar misterioso el mítico Eldorado. Las dimensiones casi continentales de la Amazonia nos hacen olvidar que Brasil no es tan solo ese país tropical que cantaba Jorge Bem. La diversidad de sus paisajes, de su flora y de su fauna es mucho mayor de lo que uno puede imaginar y muchas personas probablemente se sorprenderán al saber que es posible ver nieve cuando el invierno austral alcanza los estados del sur. En este primer artículo dedicado a Brasil les voy a hablar de un árbol muy conocido en el sur del país. El pino Paraná  (Araucaria angustifolia) es una de las plantas más sorprendentes de la flora brasileña, un auténtico fósil viviente cuya supervivencia está seriamente amenazada por la codicia de los hombres...





Tronco de un pino Paraná en Itaiópolis (Santa catarina), en la Reserva Particular del Patrimonio Natural de las Araucarias Gigantes, creada por el Instituto Rã-bugio para la Conservación de la Biodiversidad, una ONG ambientalista fundada por Elsa Nishimura Woehl y Germano Woehl Jr. El tronco de este pino tiene una circunferencia de 4,10 m. Fotografía: Instituto Rã-bugio para Conservação da Biodiversidade.



Como ocurrió con muchas otras especies de gimnospermas presentes en Sudamérica, los colonos europeos dieron el nombre de "pino" a este árbol, por analogía con los auténticos pinos, que pertenecen a un género (Pinus) y una familia (Pinaceae) diferentes, originarios del Hemisferio Norte. También se utiliza mucho el nombre "araucária", que es el nombre científico de este género, al que pertenece esta espécie y que los científicos crearon adoptando el nombre dado por los indios araucanos a la especie hermana (Araucaria araucana) que crece en los Andes de Argentina y de Chile. En el idioma tupi-guarani, este árbol recibe el nombre de "curi", palabra que dio origen al nombre de la ciudad de Curitiba, capital del estado brasileño de Paraná, y que vendría a significar “bosque de araucárias". Las araucárias son árboles propios del Hemisferio Sur que actualmente sólo están presentes en el sur de Sudamérica y en Oceanía (Australia y Nueva Calcedonia). Fueron, hace millones de años, un elemento destacado de la flora de la Antártida antes que el hielo cubriera por completo ese continente. Y fueron, junto a otros grupos de coníferas, elementos dominantes de la flora terrestre en ambos Hemisferios durante el triásico y el jurásico. Aunque tan solo fuese por eso, el hombre debería sentir un profundo respecto hacia estos árboles que ya erguian su característico perfil en la época de los dinosaurios.




Bosque de araucárias en una meseta del Paraná, fotografiada en 1884 por el fotógrafo Marc Ferrez. Hoy en día, las araucarias solo sobreviven en lugares que no pudieron ser explotados o cultivados. .



De todas las especies de árboles existentes en Brasil, el pino Paraná probablemente sea la más fácil de reconocer. Tiene, en efecto, un perfil característico, con un tronco columnar del que nacen ramas perpendiculares que se van enderezando progresivamente, dando al árbol un típico aspecto de candelabro. En condiciones favorables, en suelos ricos y profundos, puede alcanzar una altura de hasta 50 m, pudiendo llegar a tener su tronco un diámetro de hasta 2,5 m. Las ramas más viejas poco a poco van cediendo bajo el efecto de su propio peso y se acaban cayendo, permaneciendo tan solo las ramas más altas. Las hojas, persistentes y rígidas, son relativamente pequeñas (no suelen medir más de 6 cm de longitud) y tienen una forma linear o lanceolada muy diferente de la forma que pueden tener las hojas de los demás árboles tropicales, generalmente mucho más grandes. Viendo las inflorescências y los frutos de este árbol, queda claro que se trata de una conífera, o sea, una planta cuyas estructuras reproductivas están constituidas por escamas generalmente agrupadas en conos (piñas). Se trata de un grupo de plantas muy antigo que tiene pocos representantes en las floras actuales. Al menos en comparación con las plantas con flores (Angiospermas), aparecidas al final de la era jurássica. En Brasil, por ejemplo, de 56.000 especies de plantas conocidas tan solo 16 espécies son coníferas. El pino Paraná es la única espécie del género Araucaria presente naturalmente en ese país.



Distribución actual de la familia de las Araucariaceae. En Sudamérica viven dos especies: Araucaria araucana en Chile y Argentina y Araucaria angustifolia (pino-Paraná) en el S de Brasil, N de Argentina (provincia de Misiones) y E de Paraguay (Alto Paraná).




Especie típica del sur de Brasil, el pino Paraná crece en las partes más altas de los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, por encima de los 500 metros de altitud. También está presente en estados más norteños como São Paulo y Minas Gerais por encima de los 800 m de altitud. Alcanzaba su mayor extensión en las mesetas paranaenses, siendo una especie particularmente bien adaptada al clima muy variable de esta región, con veranos cálidos e inviernos fríos en los que la temperatura puede bajar de cero grados. En estos bosques de altura, el pino Paraná convive con muchas especies propias de la mata atlántica, ocupando el pino la posición más alta del dosel arbóreo, destacando su característico perfil por encima de los demás árboles. Esto podría dejar suponer que el pino Paraná es el elemento dominante de esos bosques pero lo cierto es que necesita luz para desarrollarse y las jóvenes araucarias solo consiguen crecer cuando el bosque sufre algún tipo de perturbación que abra espacios en el seno del bosque. El fuego es un factor importante para el desarrollo de los pinos, que gracias a su espesa corteza (alcanza los 15 cm de espesor) y al hecho de tener sus partes vitales alejadas del suelo son capaces de sobrevivir a los incendios. Se trata pues de una especie pionera que más tarde convive con las demás especies que se desarrollan a su alrededor y que van cerrando poco a poco el bosque y condenando las pequeñas araucarias a una fatal oscuridad.







Tuvo durante todo el siglo XX una extraordinaria importancia económica, debido a la explotación de sus bosques para la obtención de madera. La madera del pino Paraná es de buena calidad y se ha utilizado mucho para la elaboración de muebles y la construcción de casas. Con la mecanización de su explotación a finales del siglo XIX y la masiva llegada de inmigrantes europeos, se desarrolló mucho la arquitectura de madera en los estados del sur de Brasil, favorecida por su bajo coste. En un estado como Paraná, este tipo de arquitectura se convirtió en una auténtica tradición y hoy en día muchas de estas construcciones son consideradas patrimonio nacional. El bosque de araucarias fue intensamente explotado durante todo el siglo XX, siendo esta actividad uno de los principales motores del desarrollo económico de los estado sureños. Se construyeron entonces líneas férreas y vías de comunicaciones para poder comercializar la madera de los pinos, que llegó a representar hasta el 93 % del total de las exportaciones brasileñas de madera. Una cifra enorme si tenemos en cuenta que estamos hablando de un país como Brasil, que explica la auténtica devastación a la que fueron sometidos los bosques del sur de ese país, explotados sin que nadie se preocupase por su regeneración. El resultado fue la práctica desaparición de estos bosques. Se calcula que el bosque de araucarias cubría originalmente una superficie de unos 200.000 km2, ocupando un 40% de la superficie del estado de Paraná, 30% de Santa Catarina y 25% de Rio Grande do Sul. Hoy en día se conserva apenas un 1 ou 2 % de la superficie original.





Piña abierta de Araucaria angustifolia mostrando las escamas que constituyen el cono y las semillas. Fotografía: Deyvid Setti e Eloy Olindo Setti



Además de ser una especie que produce una excelente madera, el pino Paraná también tiene un interés culinario. Las semillas (piñones) son comestibles y constituían un elemento fundamental en la dieta de los pueblos indígenas del sur de Brasil. Un interés que compartían con muchas especies de animales que se encargan naturalmente de la dispersión de sus semillas, que algunas especies de aves como la urraca azul (Cyanocorax caeruleus) entierran en el suelo constituyendo reservas para los meses de invierno. Muchas de esas semillas, finalmente olvidadas, germinan luego conquistando nuevos espacios. El piñón se utiliza mucho en el sur de Brasil, donde se consume en ensaladas, tortas y pasteles o, más simplemente, asado en la hoguera. En muchas ciudades se celebra cada año una fiesta del piñón que marca el fin del otoño y coincide con las festas juninas. La recolección suele empezar alrededor del 15 de abril y se prolonga hasta el mes de julio. Esta actividad está hoy en día severamente controlada, ya que la recolección ilegal pone en serio peligro la recuperación de la especie.





Piñones servidos como aperitivo. Fotografia: Adrian Michael. Licencia: GNU Free Documentation License.



Considerada en peligro crítico de extinción por la IUCN (International Union for Conservation of Nature ), esta especie está en teoría estrictamente protegida hoy en día, lo que no impide que aún sigan siendo explotadas de manera ilegal. La mayor parte de la superficie otrora ocupada por el bosque de araucarias se convirtió en terrenos agrícolas. Los desastres medioambientales causados por las lluvias durantes las últimas 5 décadas en el sur de Brasil demuestran sin embargo hasta qué punto esas tierras han quedado expuestas a la erosión. Aunque existen muchos proyectos para reverter esta triste situación, no está nada claro si finalmente se logrará salvar los últimos bosques de Araucarias de Brasil. Sería realmente una pena que en poco más de un siglo lográsemos borrar de la faz de la tierra una especie presente desde hace millones de años.
En un artículo que escribí hace algún tiempo, me preguntaba yo de quién se protegen los cactus y destacaba el importante papel que tuvieron que desempeñar las megafaunas extintas en el desarrollo de las plantas y ecosistemas del continente americano. Los ejemplos de coevolución son frecuentes en la naturaleza (son la norma, en realidad) y llegan a tales extremos que dejan a algunas especies totalmente dependientes unas de otras. Si una de ellas llega a desaparecer, la otra al poco tiempo también desaparece. ¿ Que sería de la estrella de navidad (Angraecum sesquipedale) – una orquídea originaria de Madagascar cuya característica más destacable es tener flores provistas de un espolón de una longitud desmesurada (29 cm) – si su único polinizador – la esfinge de Morgán (Xanthopan morgani preadicta) – llegase a desaparecer ? Este ejemplo demuestra claramente hasta qué punto muchos equilibrios son delicados y la facilidad con la que pueden llegar a romperse.




Cultivada en nuestro país desde hace varios siglos, la acacia de tres espinas (Gleditsia triacanthos) es un árbol que alcanza los 20-30 metros de altura que llama poderosamente la atención por dos características muy llamativas. La primera son las espinas que cubren las viejas ramas y el tronco, ramificadas y muy disuasorias por su solidez y tamaño (alcanzan los 20 cm de longitud). La segunda son sus legumbres, indehsicentes, cuya pulpa es azucarada y comestible. Este último carácter ha convertido esta especie en invasora en Argentina y Uruguay, ya que al ganado le encanta sus legumbres y dispersa muy eficientemente sus semillas (no digeribles).




Ahora bien… ¿ Qué animal(es) comía(n) sus legumbres antes de que los Europeos introdujeran el ganado en América ? Tal vez los bisontes ejercieran antiguamente el mismo papel que desempeña hoy el ganado pero eso no explica que este árbol tuviese que protegerse de tal manera. Por un lado, el árbol produce unas sabrosas y tentadoras legumbres pero por otro lado defiende sus ramas y su tronco de una manera tan disuasoria que cuesta creer que necesitara tales espinas para protegerse de bisontes y de antílopes. A no ser, claro está, que quien consumiera sus frutos fuese algún animal parecido a… éste:





Aunque el artista que dibujó este perezoso gigante tan solo añadiera el perfil de un hombre para comparar el tamaño de ambos, lo cierto es que los primeros americanos sí que llegaron a coexistir con estos auténticos monstruos. Cuando los primeros cazadores-recolectores llegaron al continente americano, éste aún estaba poblado por una rica fauna de Mamíferos que en aquél entonces era más rica y diversa que la que conocemos hoy en día en África. Sin embargo, en un relativamente breve espacio de tiempo, la mayoría de estos grandes animales desapareció como por arte de magia. Las dos únicas explicaciones posibles han dividido durante mucho tiempo la comunidad científica. Algunos afirman que sucumbieron como consecuencia de los cambios climáticos. Otros piensan que fueron cazados y eliminados por el hombre. Está claro que hacer recaer sobre el hombre prehistórico la culpa de su desaparición no es una idea agradable y oscurece la idea que nos hacíamos de esas sociedades primitivas. El caso es que la coincidencia entre la llegada del hombre y la desaparición de la megafauna se repite en otras regiones en las que el hombre hizo irrupción, sin coincidir necesariamente con ningún cambio climático. Es demasiado sospechoso como para exculpar sin más al hombre de cualquier responsabilidad. De hecho, tales cambios climáticos se han repetido durante todo el Cuaternario sin que desapareciera esa megafauna. Algunas especies se extinguieron y otras las reemplazaron, sin que llegasen a extinguirse todas de repente. El presente, por otra parte, tiende a demostrar que aquello tan solo fue el comienzo…



La desaparición de la megafauna y de muchas especies de un tamaño más reducido han dejado “huérfanas” a muchas especies de plantas y de animales que han visto desaparecer las especies con las que coevolucinaron. El ejemplo de la acacia (flasa acacia en realidad), tan solo es uno de ellos. Otras dos especies han sido a menudo citadas como ejemplo de “anacronismos evolutivos”. O sea, de especies que muestran unas adaptaciones aparentemente sin sentido en las condiciones actuales.  La primera es el naranjo de los Osajes (Maclura pomifera), una especie de árbol perteneciente a la familia de las Moráceas con un área de distribución relictual en el S de los Estados Unidos. Es interesante notar que esa área de distribución, aunque bastante más reducida, coincide en parte con la de la acacia de tres espinas. Coincidencia o no, también se trata de un árbol armado de fuertes espinas...





El último ejemplo que citaré es de sobra conocido puesto que se trata de un fruto que todos alguna vez habéis comido: el aguacate. Cabe hacerse acerca del aguacate la misma pregunta que para muchas especies americanas cuyos frutos y semillas son claramente sobredimensionados para la actual fauna que puebla ese continente. Cualquier herbívoro actual se atragantaría si tuviese que tragar semejante semilla. Para un megaterio o un gliptodonte, sin embargo…





Tales anacronismos evolutivos no se limitan al mundo vegetal. ¿ Acaso sabéis cual es el herbívoro más rápido del planeta ? Estoy casi seguro que al leer esta pregunta, vuestra memoria os habrá devuelto las imágenes de algún reportaje sobre la fauna africana. Algún tipo de antílope estréis pensando. Pues casi, casi. Se trata, en efecto, de un antílope. Pero vive en… ¡ Norteamérica ! El berrendo o antílope americano, en efecto, es capaz de correr a una velocidad punta de 98 km/h ! Sin embargo, no existe en Norteamérica ningún carnívoro capaz de alcanzar tales velocidades. Pues sí, este caracter también es un anacronismo evolutivo. Este antílope es capaz de correr tan rápido porque antes de la última glaciación era presa del guepardo americano, hoy extinto.




Este último ejemplo me lleva naturalmente a hablaros del rewilding, una idea avanzada por algunos científicos que opinan que los ecosistemas de muchos continentes están actualmente descompensados debido a la ausencia de gran parte de la fauna que sustentaron hasta hace pocos milenios. Os hablaré de ello más extensivamente en una próxima entrada.
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SOBRE EL AUTOR

Geólogo de formación, nacido en Suiza pero establecido en España desde hace más de 20 años, trabajo actualmente en el sector de la informática (soporte). Eso no me ha impedido mantener vivo mi interés por los temas medioambientales, el cambio climático en particular, cuyas consecuencias intento anticipar buscando respuestas en ese pasado no tan lejano hacia el que parece que estamos empeñados en querer volver.

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