La culpa es del combustible...

Escuchando ayer un experto forestal repitiendo incansablemente en todas las cadenas de televisión que el cambio climático no ha sido el causante del incendio de los Gallardos y repetir una y otra vez que el problema era la acumulación de combustible, me he puesto a reflexionar sobre lo que dijo y he llegado a la conclusión de que ese señor fundamentalmente defendía el trabajo de su gremio. Insistía machaconadamente en el hecho de que la misma carga de combustible hace un siglo hubiese ardido de igual manera y que el problema pues era la falta de mantenimieto de nuestros bosques. El cambio climático no tendría absolutamente nada que ver según él. Miel sobre hojuelas para los negacionistas del cambio climático...

¿De verdad no tiene nada que ver el cambio climático en lo que pasó en los Gallardos? Lo primero que hay que tener en cuenta es el tipo de vegetación que ha ardido, que en la zona de este incendio eran fundamentalmente espartales y matorrales. Una vegetación abierta y dispersa que muy probablemente no ha variado mucho en un siglo. Puede incluso que fuese menos densa en la actualidad debido al marcado aumento de la aridez durante las últimas décadas. O sea, que el argumento de la acumulación de combustible realmente no aplica en este caso, pudiéndose a lo sumo pensar que la acumulación de combustible fue consecuencia de una primavera excepcionalmente lluviosa. Pero claro, eso no basta para que un incendio de tales dimensiones ocurra. Aún hace falta que se den condiciones de sequía excepcionales durante un largo periodo de tiempo y esto, se mire como se mire, lo facilita el aumento de las temperaturas y el alargamiento de los periodos de sequía. Vamos, que aún con la misma cantidad de combustible disponible hace un siglo (más que probable en este tipo de vegetación), la probabilidad de que esa vegetación se encontrase tan deshiratada era mucho menor que hoy en día. Vamos, que el aumento de las temperaturas sí que importa y mucho.


Tomo prestada esta infografía del periódico El Pais, que muestra muy bien la correlación existente entre el número de grandes incendios forestales y los días de ola de calor en la España peninsular. Dudo mucho viendo esto que pudiera producirse ningún megaincendio hace un siglo...

No es casualidad que incendios tan virulentos, con velocidades de propagación nunca vistas hasta la fecha, ocurran precisamente ahora. Y no solo en los Gallardos, sino en el mundo entero. No arde el bosque de Fontainebleau porque haya mucho combustible acumulado, sino porque gracias al cambio climático, hoy se dan las condiciones para que ese bosque arda. El carácter inédito de muchos incendios en Europa Central es la clara demostración de que el cambio climático está detrás de esas grandes olas de incendios, que casi siempre coinciden con periodos de olas de calor, cuya intensidad, frecuencia y duración no han dejado de aumentar durante las últimas décadas. ¿Limpiar el bosque evitaría la propagación de estos megaincendios? No, porque se ha visto muy claramente en los grandes incendios de estos últimos años que el fuego es capaz de trasladarse muy rápidamente a distancias considerables y de propagarse por zonas abiertas cubiertas de herbáceas por las que el fuego avanza a una velocidad asombrosa, tal como hizo en los Gallardos. Todo ello gracias a la falta de humedad que es consecuncia, fundamentalmente, de las altas temperaturas durante periodos prolongados.



Bureau of Meteorology, Australian Government

¿Ayudaría en la lucha contra los incendios mantener nuestros bosques limpios? Posiblemente. Pero no hemos de perder de vista que por si solo probablemente no sea suficiente además de suponer un esfuerzo y una inversión considerable. ¿Cuántos pueblos hay en España con extensísimas superficies de monte que hoy ya no se aprovechan debido a que apenas quedan vecinos activos? Cientos, tal vez miles. Es un combate perdido de antemano. Harían falta decenas de miles de personas para acometer un trabajo de limpieza tan faraónico y dudo mucho que nuestros hijos estén dispuestos a paterase nuestros montes durante meses a cambio de un salario que ni tan siquiera les permitiría salir de la precariedad. En tiempos en los que algunos reniegan de la inmigración y niegan la regularización a las personas que podrían aceptar este tipo de trabajo vale la pena preguntarse quien lo haría. Porque dudo mucho que los ancianos que asisten impotentes al declive de sus pueblos puedan acometerlo. Todo ello, como hemos dicho, sin ninguna garantía de que realmente sea efectivo...



El arrui es, en las zonas árias del SE de la Península, nuestro mejor aliado para luchar contra el desarrollo descontrolado de la vegetación. Claro que mientras sigan cayendo bajo las balas de los cazadores y ecologistas (que aunque no disparan son los autores intelectuales de la masacre), difícilmente podrán acometer ese trabajo de desbroce que son capaces de llevar a cabo...

La solución, creo yo, la tiene la propia Naturaleza. ¿Queremos menos combustible en nuestros montes? Pues dejemos de cazar aquellos herbívoros que podrían limitar el crecimiento de la vegetación. Pero claro, eso no es posible porque sería renunciar a una tradición profundamente arraigada. Queremos poder seguir cazando y, además, evitar que se quemen nuestros bosques tan fácilmente. Pues nada, yo tengo la solución: que se pongan a desbrozar nuestros montes los propios cazadores. Sería justo que quienes disfrutan matando los animales que podrían solucionar el problema hagan el trabajo que desempeñaban esos animales. ¿Que quieres abatir un ciervo? Pues desbroza una superficie equivalente al terreno que limpiaría ese ciervo. ¿Os imaginqais que en vez de pagar sus cuotas anuales y licencias pidiésemos a los cazadores que se pasen semanas en el monte desbrozando? Acabaríamos con la caza en muy pocos años. Me llama lucho la atención, en todo caso, que en ese mismo SE de España se haya cometido estos útimos años una terrible masacre de la que muchos ecologistas espero que se estén arrepintiendo ahora mismo, porque de haber existido en los Gallardos una población de arruis bien asentada, quien sabe si ese incendio hubiese tenido la misma virulencia...

De todos modos, herbívoros o no herbívoros, la frecuencia de los incendios irá in crescendo en el futuro porque tal como hemos visto, su frecuencia va de la mano del cambio climático. La única verdadera solución para frenar esta tendencia es renunciar a los combustibles fósiles para evitar que sigan subiendo las temperaturas. Mientras eso no ocurra, me temo que "ajo y agua"...

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