E pur se rescalda...
Durante los últimos días se ha batido en buena parte de Europa el récord de temperatura absoluta para un mes de junio (ver mapa a continuación, en el que las zonas marcadas en rojo oscuro son aquellas en las que las temperaturas han sido las más altas nunca registradas). Ya no se trata de una simple circunstancia meteorológica, como pretenden hacernos creer los acérrimos negacionistas del cambio climático a los que los medios de comunicación aún dan incomprensiblemente voz. Es verdad que ya hubo olas de calor en junio en el pasado, pero ni llegaron tan pronto (la primera de este "verano" llegó en mayo, al final de la primavera) ni se alcanzaron nunca temperaturas tan altas. No es que se hayan batido récords. Es que en muchos lugares de Europa se han pulverizado.
Tras vivir un episodio de calor tan intenso, la responsabilidad de muchos medios de comunicación queda seriamente en entredicho dando voz de forma tan irresponsable a los negacionistas del cambio climático. Las evidencias científicas son hoy en día tan apabullantes que ya nadie en su sano juicio debería hacer caso de opiniones vehiculadas por canales de información cuyas afirmaciones no tienen ningún fundamento científico. La Ciencia no es opinable. Por poner un símil claramente entendible, los negacionistas son como esos charlatanes que pretenden curar el cáncer sin ser médicos. Por supuesto, cada cual es libre de escuchar y de creer lo que quiere, pero también es libre luego de asumir las consecuencias de sus malas decisiones. Si te mueres por no haber ido a consultar un médico y seguido un tratamiento científicamente avalado, es tu decisión. Lo grave en el caso del cambio climático es que las decisiones que tomamos o no tomamos afectan a todos y, lamentablemente, de forma muy desigual.
Los negacionistas del cambio climático son como los charlatanes que venden productos que prometen curar enfermedades como el cancer sin ningún aval científico...
Tras varias décadas acumulando evidencias y pruebas, la Ciencia había logrado poco a poco tomar las sucesivas trincheras desde las que los negacionistas intentaban contener la difusión del conocimiento científico. Su primera línea defensiva fue negar la existencia del calentamiento global, pero pronto resultó evidente que ese discurso no se sostenía viendo el ritmo sostenido al que subían las temperaturas en todo el mundo. Se retiraron luego a una segunda línea de trincheras desde la que se empeñaron en negar toda reponsabilidad humana en el calentamiento en curso, pero una vez más, la Ciencia vapuleó sus argumentos. Hasta los ingenieros contratados por algunas petroleras relacionaron claramente el aumento de las temperaturas con la emisión de gases de efectos invernadero, aunque sus resultados fueran callados durante décadas. Hoy resisten en una tercera línea de trincheras desde la que ponen en duda las soluciones propuestas por los científicos para parar el cambio climático. Básicamente, solo hay una única solución para evitar el desmadre: parar cuanto antes de emitir CO2 en la atmósfera.
No hay alternativa. Tan solo descarbonizando por completo o casi por completo nuestra economía se logrará el objetivo de no alcanzar una subida de temperaturas letal. Evidentemente, esto significa torcer el brazo a los grandes poderes económicos de este mundo. Un combate desigual en el que esos poderes económicos no dudan en jugar sucio. ¿No fue suficiente negar las evidencias científicas? Pues eliminemos puramente y simplemente la Ciencia. Cortémosle el grifo del dinero y enviemos los científicos al paro. ¿Os parece que exagero diciendo ésto? En absoluto. Es lo que lleva haciendo la admninistración Trump desde que fue reelegido. Y es lo que podría ocurrir aquí en Europa como esa corriente de pensamiento reaccionaria se imponga.
En pocos meses Trump ha retirado Estados Unidos del Acuerdo de Paris, desmantelado el Ocean Observatories Initiative (OOI), despedido a cientos de trabajadores de la NOAA y a cientos de científicos y expertos que estaban trabajando en la Sexta Evaluación Nacional del Clima.
Por ahora los negacionistas del cambio climático campan a sus anchas en las redes, en medios como YouTube, por ejemplo, donde me pone enfermo ver los videos que publican canales como el de Libertad Digital, que sigue resistiendo en la primera trinchera, intentando demostrar que la Ciencia se equivoca. Sus argumentos son tan burdos que cuesta creer que se empeñen en utilizar argumentos que ya fueron desmontados por la Ciencia hace décadas. Asusta pensar que haya medios que reciban cantidades ingentes de dinero para difundir bulos y mentiras mientras que los científicos acreditados solo reciben insultos y amenazas cuando publican cualquier tipo de material. En Francia, Serge Zaka, conocido agroclimatólogo, ha tenido que pedir protección policial para él y su familia debido a las amenzas de muerte que recibe. Así de agresivos están los negacionistas, que no son otra cosa que el brazo ejecutor de unos poderes económicos que en realidad están cagados de miedo al ver como sus imperios se tambalean, víctimas de sus propios excesos. Nuestra sociedad sufre de obesidad energética y su corazón late acelerado. ¿Hasta cuándo aguantará? Esa es la gran pregunta. No somos conscientes cuando hacemos uso de cualquier máquina que la energía que liberamos para ponerla en movimienton no desaparece. Se transfiere a la atmósfera, que cada día que pasa contiene más y más energía. Un fenómeno que se agrava con el uso de los hidrocarburos, que ellos tambien acaban en la atmósfera convertidos en CO2, gas que retiene en la atmósfera la radiación que emite la tierra hacia el espacio. Toda esa energía acumulada en la atmósfera permite que los fenómenos atmosféricos sean cada vez más potentes...
Mientras estas campañas de desprestigio de la Ciencia y de amenazas a los científicos ocurren, el cambio climático sigue adelante. A nadie se le escapa que negar el cambio climático no va a impedir que suban las temperaturas. Si hubiese vivido hoy, Galileo probablemente hubiese denunciado lo que está ocurriendo al grito de "E pur se rescalda"... La mala noticia en relación a las actuales olas de calor es que son perfectamente "normales" y previsibles. Normales en el contexto del cambio climático. Se escucha mucho hablar desde hace unas semanas de un posible episodio El Niño de una amplitud nunca vista pero este episodio tan solo está iniciándose. Las actuales olas de calor y las temperaturas de récord no son consecuencia de ese episodio de El Niño, cuyos efectos tardarán meses en hacerse notar en Europa. Son las temperaturas del próximo invierno y del verano del año que viene las que podrían verse aupadas por este episodio del Niño. La situación actual es la de un verano normal. Imaginaos pues lo que podría ocurrir si se confirma el caracter excepcional de este episodio de El Niño...
Riesgo de inundación en la región de Valencia según los datos del MITECO
Nuestra sociedad, lamentablemente, premia siempre al más fuerte. Quienes han recogido los frutos del desarrollo del sistema capitalista mañana serán los menos impactados por el cambio climático. Pertrechados en sus mansiones climatizadas o incluso en sus búnkeres, no sufrirán los terribles efectos de los días a 50 grados y no sufrirán las terribles inundaciones que se llevarán por delante los edificios que se dejaron construir en los lugares más expuestos ignorando todas las advertencias y planos de riesgos.


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