Crónicas de un mundo en mutación


El cambio climático ya es una realidad que promete modificar profundamente nuestros paisajes, nuestra flora y nuestra fauna.
El pasado es una ventana que nos permite intuir cómo será ese futuro que os propongo descubrir.

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De todas las especies del género Quercus presentes en la Península Ibérica, es sin lugar a dudas el quejigo andaluz (Quercus canariensis) la menos conocida de todas. Esto se debe, claro está, a que tiene un área de distribución muy reducida en la Penísnula Ibérica, que es un fiel reflejo de sus muy particulares exigencias ecológicas. Se trata, en efecto, de una especie termófila e higrófila, la más exigente en humedad de todas las especies del género Quercus presentes en la Península Ibérica.

- Temperaturas medias en agosto: 20 a 24ºC
- Temperaturas medias en enero: 0 a 12 ºC
- Precipitaciones: > 800 mm, con aridez veraniega limitada.
- Substrato:  suelos profundos, frescos y fértiles, desarrollados sobre terrenos silíceos.


En la Península Ibérica son pocos y muy reducidos los lugares que reúnen tales condiciones (umbrías frescas y márgenes de arroyos) pero en las montañas de gran pluviometría del N de África (Marruecos), el quejigo andaluz llega a constituir extensos bosques.




Hoja del quejigo andaluz, Real Jardín Botánico de Madrid / Fotografía: Adrián Rodríguez / Licencia: Dominio Público


El quejigo andaluz es un árbol que en condiciones favorables puede alcanzar una altura de hasta 30 m. Un pedazo de roble que poco tiene que envidiar a sus primos norteños.

Sus hojas, subcoriáceas, son relativamente grandes (hasta 20 cm de longitud) y tienen un margen sinuado-crenado a lobulado, con un elevado número de nervios secundarios (12-15). Se suele considerar al quejijo andaluz una especie marcescente pero lo cierto es que las hojas pueden aguantar más de un ciclo estacional, tal como he podido comprobar este invierno en el Real Jardín Botánico de Madrid (ver fotografía anterior, tomada a finales de enero).

El área de distribución del quejigo andaluz coincide con la de varias especies consideradas supervivientes de las laurisilvas terciarias como es el caso, por ejemplo, del ojaranzo (Rhododendron ponticum), que crece junto al quejigo andaluz en los canutos de las serranías gaditanas. Esta coincidencia no es casual, siendo igualmente el quejigo andaluz una especie relictual, que tuvo en el terciario un área de repartición mucho más extensa. Indicio de su otrora mucho más extensa área de repartición, presenta hoy en día una distribución muy fragmentada, con núcleos de población en el SO de la Península y en Cataluña, donde se encuentra muy hibridado con las demás especies de robles presentes en esa región.


Siendo el quejigo andaluz una especie con clarísimas afinidades ecológicas con especies de la laurisilva, cabe ahora hacerse la pregunta que a todos nos sugiere el nombre científico de esta especie: ¿ porqué escogió ese nombre de especie (canariensis) el autor que la describió para la ciencia ? Se suele atribuir casi unanimamente a un error de etiquetado en el herbario en el que se depositó el ejemplar en el que se basa su descripción. Existe, en efecto, un consenso casi general en considerar que esta especie nunca estuvo presente en las Islas Canarias. De hecho, resulta muy difícil explicar cómo esta especie habría podido llegar hasta las canarias, visto su modo de propagación. La mayoría de las especies de la laurisilva, en efecto, son especies que producen frutos carnosos cuyas semillas son fácilmente transportadas por las aves tras ser ingeridos los frutos. Las bellotas, en cambio, no viajan tan fácilmente...




Aún así, no cabe duda de que esta especie encontraría unas óptimas condicines de desarrollo en muchos puntos de las Islas Canarias. Por otra parte, existen en las Canarias algunos topónimos y referencias antiguas que hacen pensar en la presencia de alguna especie del género Quercus en las islas (1). Sabiendo con qué libertad se utilizaban antiguamente muchos nombres de plantas, estos indicios no convencieron a casi nadie pero he ahí que el estudio de los sedimentos de un antiguo lago en La Laguna (Tenerife) arrojó unos sorprendentes resultados (2)...




En este diagrama polínico he destacado en rosa dos géneros sorprendentes: Quercus y Carpinus, hoy en día ausentes de las Islas Canarias. Su desaparición es, por otra parte, reciente y con toda seguridad atribuible a la actividad humana. Aunque el estudio palinológico no permite atribuir ese polen a una u otra especie de Quercus, la coexistencia con el carpe me parece muy significativa. Es en efecto el carpe una especie muy exigente en humedad y lo debía ser también, por lo tanto, la especie de roble con la que convivía. Y ya sabemos, tras lo expuesto anteriormente, que existe efectivamente una especie de roble termófila e higrófila en nuestra flora. La conclusión para mí es obvia: el nombre específico canariensis que se dio a esta especie no es fruto de ningún error. Esta especie (así como el carpe) estuvo con toda probabilidad presente en las Islas Canarias hasta hace muy pocos siglos...

Sorprendente, ¿ no ?

Por cierto, es el roble canario una especie con un brillante porvenir si hemos de creer los modelos desarrollados para predecir la evolución de nuestros ecosistemas a consecuencia del calentamiento global...





Distribución potencial del quejigo andaluz (Quercus canariensis) en el horizonte 2100 (Felicísimo, Á.M.; Muñoz, J.; Villalba, C.J.; Mateo, R.G. (2010) / Impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático de la flora española. / Universidad de Extremadura, Real Jardín Botánico (CSIC), Oficina Española de Cambio Climático. / Licencia: Creative Commons).


Bibliografía

(1) Salas Pascual M & Cáceres Lorenzo M.T. (2000) / Datos históricos de la presencia de fitónimos relacionados con el género Quercus en Canarias / Vegueta, No. 5, pp. 341-347

(2) de Nascimento L. et al. (2009) / The long-term ecology of the lost forests of La Laguna, Tenerife (Canary Islands) / Journal of Biogeography, Vol. 36, pp. 499–514



Addenda

Buscando información en internet acerca de la posible presencia del quejigo andaluz en las Islas Canarias, he encontrado este interesante libro:

Letters from the Canary Islands / D.J. Browne / Boston : G. W. Light / 1834

En él, el autor describe así la vegetación del segundo piso de vegetación que reconoce en la isla de Tenerife:

The second zone commences at an elevation of about 3,000 feet above the ocean, and includes nearly all the sylvan tracts that the island affords. This region, constantly irrigated by clouds and springs, presents a scene of perpetual verdure. Lofty forests of the chesnut, the pine, the laurel, and the oak, crown the hills, intermingled with the visnea, the olea, the myrica, the sideroxylon, the arbutus, the juniperus, and a vast quantity of ferns. It is in this region that we find the golden campanula, the chrysanthema, the hyperica, and a number of aromatic plants.

Además de citar expresamente la presencia del roble (oak), en la siguiente página da una información mucho más precisa acerca de la especie de roble de la que se trata y de su ubicación:

Quercus canariensis, Montana de Tagayga.
Approximate elevation above the ocean: 4,000 feet


Pues nada, si algún día voy a Canarias, ya tengo programada una pequeña visita a esa zona. Quien sabe si no nos llevaremos una sorpresa...





Actualización 01/02/2017


La presencia de alguna especie de roble y del carpe en las Islas Canarias puede resultar algo difícil de entender si lo analizamos teniendo en cuenta la repartición actual de esas especies. Tenemos cierta tendencia a asumir que la proveniencia de las especies que pueblan las Islas Canarias es el continente europeo olvidándonos que durante buena parte del Cuaternario el norte de África y el Sáhara estuvieron cubiertos por un manto de vegetación mucho más rico y variado que lo que nos imaginamos. Más sorprendente aún resulta la composición florística de los bosques que cubrieron los principales macizos montañosos de esa zona. Estudios palinológicos llevados a cabo por equipos franceses a finales de los años 60 demostraron que las montañas del Hoggar, por ejemplo, estuvieron cubiertas por un bosque constituido por especies que hoy en día hay que ir a buscar en el E de Europa, el Cáucaso y el N de Irán: Zelkova, Ulmus, Pterocarya (cf. fraxinifolia), Platanus (cf. orientalis), Ostrya, Alnus, Corylus, Picea (cf. orientalis), Taxus baccata, Tilia (cf. rubra), Castanea, Aesculus, Juglans. Más al norte, en el valle de la Saoura, cerca de Mazzer, los análisis polínicos pusieron de manifiesto la presencia de taxones bastante similares acompañados de elementos típicamente mediterráneos: Pterocarya, Juglans, Ostrya, Platanus orientalis, Aesculus, Carpinus betulus, Carpinus cf. orientalis, Zelkova, Ulmus, Fagus, Corylus, Alnus, Tilia, Taxus, Pinus, Olea, Fraxinus, Celtis, Quercus ilex, Cupressaceae, Rhus. La presencia de una especie de roble y del carpe en las Islas Canarias parece mucho más lógica y probable teniendo en cuenta esta información.





Durante los últimos 2,5 millones de años, el continente europeo ha sido sometido a importantes y bruscos cambios climáticos que se han traducido durante los períodos más fríos por el desarrollo de enormes masas de hielo en el norte del continente y en sus principales sistemas montañosos. En la Península Ibérica hubo glaciares en los sistemas montañosos más importantes pero la mayor parte del territorio, sin embargo, quedó libre de hielo. En las zonas más meridionales y en las fachadas atlántica y mediterránea, las condiciones climáticas permitieron la supervivencia de una vegetación arbórea en zonas que actuaron como refugios. Hay que tener en cuenta que en los periodos más fríos, el nivel del mar se situaba a una altitud mucho menor y gran parte de la plataforma continental quedó al descubierto. En estos refugios sobrevivieron prácticamente todas las especies de frondosas que conocemos hoy en día en la Península.

Es interesante notar, sea dicho de paso, que también sobrevivieron algunas especies que se solían considerar tradicionalmente arqueófitos, como el castaño y el nogal, de los que hay un registro polínico continuo durante todo el Cuaternario. Cabe destacar que aún en los períodos más fríos, lograron sobrevivir incluso algunas especies propias de las laurisilvas terciarias, como pueden ser el laurel, el loro o el quejigo andaluz. Los contrastes climáticos en la Península Ibérica eran pues muy marcados en los máximos glaciales, sin llegar a desaparecer por completo la vegetación que conocemos actualmente, confinada en áreas mucho más reducidas pero siempre presentes durante todo el Cuaternario. Qué especies lograron sobrevivir y cuales no ha sido, en gran medida, circunstancial, existiendo muchas especies cuya desaparición se explica difícilmente teniendo en cuenta su resistencia al frío o a la sequía. La imposibilidad para muchas especies de poder alcanzar las zonas refugio que les eran propicias condicionó en gran medida la evolución de la flora europea durante el Cuaternario.





Muchas especies, pues, no lograron sobrevivir a las alternancias climáticas del Cuaternario, ya sea porque realmente no existían más las condiciones necesarias a su desarrollo (especies demasiado termófilas) o porque no encontraron las rutas que les hubiesen permitido alcanzar los refugios en los que hubiesen podido sobrevivir. Algunas desaparecieron totalmente del continente europeo. Otras se retiraron hacia otras zonas refugio, como la Península Itálica o los Balcanes y no volvieron. O lo están haciendo discretamente con la ayuda del hombre. En este artículo y en una serie de artículos dedicados al mismo tema me propongo haceros descubrir lo que el hielo se llevó. O sea, aquellas especies arbóreas de nuestra flora que desaparecieron a consecuencia de las glaciaciones. Os llevaréis, qué duda me cabe, alguna que otra sorpresa. Esta pequeña lista de especies sigue un orden cronológico inverso, empezando con las especies que pensábamos que habían desaparecido y siguiendo luego con una pequeña descripción de las especies que fueron desapareciendo poco a poco durante el Cuaternario.



Especies que nunca desaparecieron (falsos arqueófitos)

Los botánicos llaman “arqueófitos” aquellas especies de plantas que fueron introducidas por el hombre antes de 1500 y que están ya totalmente integradas en nuestra flora. Las especies que se describen a continuación eran tradicionalmente  consideradas como tales. Los estudios palinológicos han demostrado, sin embargo, que estuvieron presentes en la Península Ibérica durante todo el Cuaternario y que sobrevivieron al último episodio glacial (Würm).



Castanea

Se solía considerar que el castaño había sido introducido en la Península Ibérica por los romanos o los griegos en la Antiguedad pero los estudios palinológicos han demostrado claramente la permanencia de esta especie en la Península durante todo el Cuaternario. El castaño, sin embargo se viene explotando desde hace milenios y es muy probable que en muchas regiones gran parte de los castaños pertenezcan a razas introducidas, más productivas.






Juglans

Al igual que el castaño, se solía pensar en una introducción de esta especie en la Antiguedad pero los registros palinológicos han demostrado su pervivencia en áreas de clima templado. Al igual que ocurre con el castaño, es probable que en muchos lugares convivieran individuos auténticamente espontáneos con razas más productivas introducidas por el hombre.






Celtis

Difundido por buena parte de la Península y ampliamente cultivado, el almez también se consideraba un arqueófito. Su presencia, sin embargo, ha sido detectada a lo largo de buena parte del Cuaternario. Cabe destacar, por ejemplo, el hallazgo de semillas en los sedimentos depositados en Atapuerca que parecen demostrar que el Homo antecessor se alimentaba de sus frutos.







Pleistoceno Superior (126.000 – 11.700 BP)

El Pleistoceno Superior comienza en la base del último interglacial (Eemiense) y cubre el último episodio glacial (Würm), que alcanzó su apogeo hace 22.000 años. Aunque este episodio glacial es el último del Cuaternario y fue precedido por otros de una intensidad parecida, algunas especies consiguieron sobrevivir hasta ese momento. Les faltó realmente muy poco para haber sobrevivido en la Península Ibérica.



Cedrus

La presencia del cedro en los registros polínicos de la Península Ibérica es continua desde el Eoceno hasta el Pleistoceno Superior. Aunque algunos autores atribuyen la presencia de polen de cedro exclusivamente a aportes eólicos, no cabe duda de que en muchos lugares alejados de la costa africana, la presencia de polen de cedro bien podría tener una explicación local. La masiva presencia del cedro en Italia hasta el Pleistoceno medio parece en cambio claramente demostrada y parece por lo tanto razonable pensar que también estuvo presente en la Península Ibérica. / Ver también: Paleoautóctonas (18): Cedrus






Picea

Elemento boreal y alpino, la pícea común alcanzó en repetidas ocasiones el norte de España durante los períodos más fríos, desapareciendo durante los interglaciares. Su última presencia remonta a unos 35.000 años en Cantabria. En registros más antiguos los datos polínicos también pueden traducir la presencia de Picea omorica. / Ver también: Paleoautóctonas (16): Picea






Platanus

El plátano es indudablemente, a ojos de muchas personas, un símbolo del Mediterráneo. ¿ Es posible imaginar a muchos pueblos del contorno mediterráneo sin un imponente plátano dando sombra a sus vecinos en la plaza central de la localidad ? El hombre, en realidad, a contribuido en gran medida a restablecer este género en sus antiguos dominios, ya que estuvo presente en la Península Ibérica hasta una época muy reciente. Aunque el plátano de sombra, que se cultiva generalmente, tenga un origen híbrido, los estudios genéticos demuestran que se trata de un híbrido mucho más próximo a la especie oriental, con la que el híbrido se cruzó repetidas veces, que a la especie americana con la que se híbridó inicialmente. / Ver también: Paleoautóctonas (6): Platanus






Pterocarya

Si se tuviese que dar un premio a la especie más fiel, la pterocaria del Cáucaso probablemente tendría todas las papeletas para ganarlo. Los estudios palinológicos demuestran en efecto que interglaciar tras interglaciar, esta especie ha sido capaz de volver a colonizr media europa reptidamente. Su actual ausencia, en realidad, tan solo se debe a que no le dio aún tiempo para regresar. Que en algunos países se consideren a esta campeonas una invasora realmente tan solo puede ser entendido desde la ignorancia de quienes ignoran todo de un pasado no tan lejano como parece... / Ver también: Paleoautóctonas (2): Pterocarya






Syringa

Aún presente en el Pleistoceno superior en Cataluña, de donde procede la única referencia de la presencia de esta especie en todo el oeste del continente europeo, la persistencia del lilo en esta región demuestra claramente el papel de refugio que desempeñó durante los máximos glaciales del Cuaternario, también evidenciado por la persistencia en esta región de especies como el quejigo andaluz (Quercus canariensis), a una distancia considerable de sus poblaciones más cercanas. El lilo es originario del SE de Europa (N de Rumanía, C de Albania y NE de Grecia) pero se ha asilvestrado en muchos lugares, cosa que no es de extrañar considerando su pasado.






Pleistoceno medio (781.000 - 126.000)

El Pleistoceno Medio se inicia con el interglaciar Gúnz-Mindel, bastante cálido, que duraría unos 50.000 años. Le sucede la glaciación de Mindel, un largo periodo de clima fresco y bastante árido que duraría unos 350.000 años. Esta glaciación cede el paso a otro interglacial de clima templado y húmedo (Mindel-Riss) que duraría unos 50.000 años que deja finalmente paso a la glaciación de Riss, de frío intenso y durante la que el nivel del mar bajó considerablemente.



Carya

Género perteneciente a la misma familia que el nogal (Juglandaceae) que tiene hoy en día un área de distribución típicamente disyunta, con una docena de especies en Norteamérica y 5-6 especies en el E de Asia. Este género desapareció por completo del continente europeo y del oeste de Asia a consecuencia de las glaciaciones. Actualmente se cultivan en Europa varias especies de origen americano tanto para sus nueces (nueces pacanas) como para su madera. Carya illinoiensis se cultiva en la Alpujarra granadina, donde parece que tiene tendencia a naturalizarse. La persistencia de este género hasta una fecha tan reciente no necesariamente es una sorpresa si tenemos en cuenta que en Norteamérica una de sus especies alcanza el S de Canadá. / Ver también: Paleoautóctonas (11): Carya <






Ostrya

Perteneciente a la misma familia que el carpe, el carpe negro (Ostrya carpinifolia) es originario del E de la cuenca mediterránea no sobrevivió en la Península Ibérica a pesar de ser una especie típicamente mediterránea. Se trata de un pequeño árbol que alcanza los 15 m de altura, bastante parecido al carpe, del que difiere sobre todo por sus frutos y la nervación de sus hojas (los nervios laterales se ramifican).






Los bosques del Pleistoceno Medio y Superior eran pues esencialmente muy parecidos a nuestros bosques actuales, dominando en ellos las mismas especies que conocemos hoy en día, pero añadiéndose a ellos una cuantas especies que en su mayoría no nos resultan demasiado exóticas, al ser muchas de ellas especies ornamentales comunes o cultivadas para la producción de frutos (pacanero). La fauna que poblaba nuestros ecosistemas era entonces una curiosa mezcla de especies actuales o subactuales y de especies que hoy nos parecen francamente exóticas.



El entorno de Atapuerca en los periodos de clima predominantement atlántico. Autor: Mauricio Antón



En el próximo artículo de esta serie examinaremos las especies que estuvieron presentes en la Península Ibérica en el Pleistoceno inferior. Una larga lista de especies que os parecerán cada vez más exóticas...

El pinsapo (Abies pinsapo) es una reliquia del Terciario, época en la que una rica y diversa flora de Gimnospermas ocupaba los pisos superiores de las grandes cadenas montañosas de este continente: Abies, Tsuga, Picea, Cedrus, Cathaya, Sciadopitys, Pinus, Larix. Las glaciaciones cuaternarias acabaron con buena parte de ellas. Géneros como Sciadopitys y Cathaya son hoy en día auténticos fósiles vivientes que tan solo han sobrevivido en Japón (Sciadopitys) y el sur de China (Cathaya). El género Tsuga presenta un área de distribución disyunta (América del Norte y Asia), al igual que un sinfín de géneros otrora presentes en todo el Hemisferio Norte (como los magnolios por ejemplo). Los demás géneros (Abies, Cedrus, Picea) lograron sobrevivir en el sur de Europa o el norte de África, donde se mantienen a duras penas poblaciones relícticas en lugares que no sufrieron con tanta intensidad los efectos de las glaciaciones. La expansión por todo el continente de Abies alba y Picea abies es, por otra parte, un fenómeno muy reciente.





El pinsapo presenta actualmente un área de distribución muy reducida en el oeste de Andalucía (ver mapa), que pone seriamente en peligro las poblaciones actuales de esta especie ante el reto que supone un aumento considerable de las temperaturas durante el siglo XXI. Los modelos predicen que su área de distribución se restringirá aún más, sobreviviendo esta esperce tan solo en las partes más altas de su actual área de distribución.





Cabría estar preocupados si no existiesen en la Península otros lugares en los que esta especie pudiese encontrar las condiciones necesarias para su superviviencia. Es importante no olvidar nunca que la repartición actual de muchas especies no se debe solo a la existencia de dichas condiciones. También tiene mucha importancia la historia. Tal como lo comentábamos al principio de este artículo, las glaciaciones cuaternarias hicieron desaparecer a muchas especies de amplias zonas en las que estuvieron presentes anteriormente. Que hoy en día no crezcan en esos lugares (si es que no desaparecieron totalmente) no significa que no tengan el potencial para crecer en ellos. El pinsapo es un claro ejemplo de ello, Basta con echar una ojeadita al mapa de repartición "potencial" del pinsapo para darse cuenta que su actual área de distribución es absolutamente residual:





Este mapa coincide, grosso modo, con las evidencias de presencia de polen de pinsapo en los sedimentos cuaternarios. De hecho, también resulta muy llamativo el éxito del cultivo de esta especie en muchos puntos del Sistema Central, como El Escorial por ejemplo, donde fue plantado a finales del siglo XIX en las faldas del Monte Abantos por los alumnos de la escuela de montes y donde se regenera naturalmente. Pero si alguna experiencia me parece particularmente rica de enseñanzas es la repoblación realizada con pinsapos en la Sierra de Santa Cruz (Orcajo, Zaragoza, Sistema Ibérico). En las faldas de esta sierra, a una altura relativamente modesta (menos de 1000 m de altitud), se plantaron pinsapos en exposición norte y el resultado ha sido un éxito asombroso, siendo muy abundante la regeneración natural de esta especie (ver fotografía).





Así que dejemos ya de ser más papistas que el papa e incluyamos al pinsapo y a su alter ego el cedro del Atlas en los programas de repoblación que se llevan a cabo en los lugares que le son favorables o que le serán favorables en el futuro. Sé que a muchas personas esta declaración de intenciones les parecerá el quebrantamiento de un tabú profundamente enraizado en nuestras conciencias (hablar de especies "exóticas" es como hablar del diablo) pero quisiera recordar desde aquí que si los modelos de los científicos no se equivocan y realmente suben 6 grados las temperaturas medias desde los tiempos preindustriales hasta finales del siglo XXI, los pisos de vegetación subirán casi 1000 metros y los grandes biomas se desplazarán hacia el norte al menos 1000 km. Así que, efectivamente, puede que el pinsapo y el cedro del Atlas desaparezcan o casi desaparezcan de su actual área de distribución, pero vaya porvenir les espera en el norte de la Península y en media Europa si acaso les damos esa oprtunidad !



Mapa repartición actual: http://www.biogeografia.netau.net/cartografia18.html

Mapa paleobiogeográfico: Paleobiogeografía del pinsapo en la Península ibérica durante el Cuaternario / Francisca Alba-Sánchez & José Antonio López-Sáez / In book: Los pinspares en Andalucía (Abies pinsapo Boiss.): Conservación y sostenibilidad en el siglo XXI, Edition: 1º, Chapter: Paleobiogeografía del pinsapo en la Península Ibérica durante el cuaternario, Publisher: Córdoba: Servicio de publicaciones, Universidad de Córdoba; Sevilla: Junta de Andalucía, Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Editors: José López Quintanilla, pp.21-39

Fotografía pinsapar Orcajo: Comuneros Calatayud



Como ya hice el año pasado, os propongo este año también un pequeño resumen de lo que ha dado de sí este segundo año cultivando cactus sobre la terraza de mi apartamento. Con ello espero contribuir a que vayamos haciéndonos todos poco a poco una pequeña idea de lo que pueden dar de sí en el clima de Madrid  las diferentes especies de cactus que se proponen a la venta en las grandes superficies. No he recurrido a tiendas especialidades este año ni he caído en la tentación de comprar por internet. El Carrefour, el Leroy Merlin, el Alcampo y las tiendas de los chinos han sido los lugares en los que me he abastecido, cuando llegaron a sus estantes las típicas bandejas de cactus a 1 euro, en las que a veces se suelen colar pequeñas maravillas (la mayoría de ellas sin identificar).

Lo primero que cabe destacar tras este segundo año conviviendo con cactus en la terraza de mi apartamento es la escasa mortandad sufrida hasta ahora. Salvo una Rebutia que se me secó tras casi año y medio de buenos servicios y una Mammillaria que se me pudrió al poco tiempo de comprarla (sospecho de que ya estaba mal cuando la compré), los demás cactus que tenía y mis nuevas adquisiciones primaverales han aguantado perfectamente las condiciones climáticas de mi terraza. Mi principal preocupación era el invierno, que no resultó ser demasiado duro. Vivo en la parte más alta del barrio de Moratalaz (Madrid), que sufre relativamente pocas heladas severas durante el invierno. De hecho, las temperaturas tan solo bajaron de cero grados en tres ocasiones durante el pasado invierno (ver gráfico). Las precipitaciones otoñales y primaverales, por otra parte, no afectaron demasiado los cactus de mi terraza y pude controlar bastante bien los riegos, respetando escrupulosamente la pausa invernal y reanudando progresivamente el riego a principios de marzo.





Como resultado de todo ello, muchos de los cactus que alberga mi terraza han crecido bastante durante este segundo año y buena parte de ellos ha llegado a florecer. Algunos tímidamente por ahora y otros de una forma realmente espectacular. En el pequeño resumen que encontraréis a continuación os podréis hacer una pequeña idea de los cactus que han “funcionado” bien hasta ahora en las condiciones climáticas de Madrid, en una situación semi resguardada de las lluvias (mi terraza) que me ha permitido evitar problemas de humedad. El año que viene empezaré a experimentar con algunas especies sobre la azotea, totalmente expuesta a la intemperie pero, en compensación, con muchas más horas de sol. Pero de eso ya os hablaré el año que viene…



Astrophytum ornatum (2015)

Otro “bebé” que también compré en Leroy Merlin a principios del año. Me sorprendió su relativamente rápido desarrollo, habiendo casi duplicado su tamaño durante este primer año. Síntoma de su buena salud y adaptación, ha llegado a dar una primerísima flor este verano. Me imagino que su floración será más generosa el próximo verano…

24/01/2015
23/04/2015


Carnegeia gigantea (2014-2015)

Otro gigante de crecimiento bastante lento que me parece tener exactamente el mismo aspecto que tenía hace un año. A este ritmo, está claro que lo voy a poder tener en la terraza durante bastantes años antes de suponer un problema.



Cereus peruvianus (2014-2015)

Ha seguido creciendo a buen ritmo este año, alcanzando ya su tallo más alto unos 70 cm de altura. Aún le falta mucho, sin embargo, para alcanzar un tamaño que le permita florecer.



Echinocereus knippelianus (2014-2015)

Otro cactus que se ha beneficiado claramente de su traslado a la terraza. Su floración ha sido espectacular y le han crecido varios hijuelos en la base que prometen mucho. En los próximos años no me cabe duda de que este cactus se convertirá en uno de los más atractivos de mi terraza.

23/04/2015
30/12/2015


Echinopsis arachnacantha (2014-2015)

Forma ya un bello conjunto que ha producido muchas flores este año. Le veo sin embargo con un aspecto un poco deslucido actualmente que espero tan solo sea consecuencia del invierno.

23/05/2015
30/12/2015


Echinopsis aurea (2015)

Otro cactus que compré este año con un tamaño bastante reducido y que ha crecido algo. No lo suficiente, pensaba yo, para florecer. Y vaya si lo ha hecho... ¡ Las flores duplicaban el tamaño del cactus !

30/05/2015
30/05/2015


Echinopsis chamaecereus (2015)

Un auténtico espectáculo la pasada primavera, floreciendo sin tregua durante varias semanas. Tras la floración sus tallos se alargaron un poco. No muestra signos, actualmente, de estar pasándolo mal y probablemente siga siendo en 2016 uno de los principales atractivos en mi terraza.

14/05/2015
14/05/2015


Echinopsis subdenudata (2014-2015)

Ha engordado visiblemente este año, aunque lo más espectacular ha sido su floración. Ha dado bastantes flores durante varias semanas. Eso sí, me perdí la apertura simultánea de toda una corona de flores este verano, justo cuando me iba de vacaciones. Un valor seguro tras dos años rebosante de salud.

28/05/2015
28/05/2015


Espostoa nana (2014-2015)

Al ser una especie columnar de un tamaño relativamente reducido (alcanza 1,5 m de altura), la compré el año pasado con la idea de plantarla en una pequeña jardinera de cemento que tengo al pie de una ventana. El caso es que no tenía claro que iba a dar de sí este cactus expuesto a la intemperie pero la verdad es que sigue en pie y no tiene mal aspecto.





Ferocactus hamatacanthus (2014-2015)

Este año, curiosamente, no ha tenido una floración tan sostenida como el año anterior. Tan solo una flor aparecida tardíamente. Ignoro si el prolongado verano no le ha sentado bien. Tal vez el hecho de haber regado mis cactus algo menos este año ha podido influir. El caso es que tiene actualmente un buen aspecto. Así que espero que tan solo se trate de un año menos propicio y que el próximo tenga un mejor “rendimiento”.



Ferocactus latispinus (2014-2015)

No ha sido un buen año para este cactus, que no acababa de asentarse en la jardinera en la que estaba. Lo trasplanté a una maceta algo mayor y de momento parece que se está adaptando a su nueva situación. El caso es que no tiene muy mala pinta. Así que espero que el próximo año lo empiece con más vigor. No ha florecido hasta la fecha. ¿ Demasiado joven ?





Gymnocalycium bruchii (2014-2015)

Uno de los poco cactus que compré en CactoCacto, la única vez que me dejé caer por allá. Lo dejé el primer año en la cocina y lo pasé a la terraza a finales del año, en pleno invierno. No podía haber tomado mejor decisión. Está espléndido actualmente y me ha regalado esta primaver una floración espectacular. Muy recomendable.

23/04/2015
23/04/2015


Lophophora williamsii (2015)

Cuando vi la pequeña bandeja de peyotes que tenían en el Leroy Merlin al principios del año no lo dudé ni un segundo. Me llevé a casa una de esas minúsculas bolitas que me apresuré en instalar sobre la terraza, donde parece que se encuentra a gusto. Ha crecido muy poco durante este primer año y ahora que ha llegado el invierno ha retraído casi por completo su cuerpo en la tierra. Un comportamiento sorprendente pero normal en este tipo de cactus. Siendo aún muy pequeño, no ha florecido este año. Ya veremos qué pasa la próxima primavera…

24/01/2015
29/12/2015


Mammillaria bombycina (2014.2015)

Este es uno de los dos cactus que tengo en una pequeña jardinera de cemento totalmente expuestos a las intemperies pero gozando de una exposición al sol máxima. Tan solo los riego en verano, intentando sino aprovechar las lluvias de primavera y de otoño. El crecimiento de esta Mammillaria ha sido espectacular. Los tallos laterales se han desarrollado sobremanera y empieza ya a ser difícil diferenciar el tallo principal de los demás. Florece abundantemente y muy precozmente. De hecho, ya está floreciendo actualmente.

10/01/2015
27/08/2015


Mammillaria compressa ? (2014-2015)

Alcanza ya un tamaño respetable este cactus por el que nadie daba un céntimo en el Alcampo, de donde lo rescaté hace dos años. Este año, además de seguir creciendo, ha florecido y fructificado abundantemente, demostrando hasta qué punto parecen gustarle las condiciones climáticas de la capital.

25/01/2015
30/12/2015


Mammillaria elongata (2014-2015)

Aguantó sin problemas el pasado invierno y este año ha florecido y fructificado. Sus espinas se han oscurecido y sus tallos se han alargado un poco, aunque menos de lo que yo esperaba.

21/08/2015
23/05/2015


Mammillaria hahniana ? (2015)

Me llevé un susto con este cactus, que puse en la terraza muy bruscamente, cuando hacía un frío que pelaba. Tanto que se le helaron unos cuantos tubérculos. Sin embargo, a pesar de ello, parece que se ha aclimatado bastante bien al clima de la terraza y luce un aspecto muy saludable (creo yo).





Mammillaria marksiana (2015)

Compré esta Mammillaria a principios de años y la puse directamente en la terraza. Sufrió inicialmente un poco del brusco cambio de temperatura y de exposición pero luego se recuperó bastante bien y floreció abundantemente en primavera. Meses más tarde me sorprendieron sus frutos, más cortos que los tubérculos que recubren el cuerpo del cactus. De momento parece que aguanta bastante bien el suave invierno que hemos tenido hasta ahora. Ya se pueden ver despuntar entre la lana de las axilas los primeros capullos de flores.

14/03/2015
21/08/2015


Mammillaria matudae (2014-2015)

Además de alargarse considerablemente, el por ahora único tallo de este cactus se ha tumbado, cosa aparentemente normal en esa especie. Ha florecido con ganas durante el verano y tengo mucha curiosidad por ver qué me reserva el próximo año. ¿ Se enderezará la extremidad de su tallo ?





Mammillaria zeilmanniana (2014-2015)

Tras una primera fase de desarrollo muy regular, su crecimiento se ha descontrolado en los últimos meses. Su tallo se ha tumbado hacia un lado y le han salido numerosos hijuelos. Tengo curiosidad por ver qué aspecto tendrá cuando estos tallos laterales se desarrollen.

02/05/2015
30/12/2015


Matucana sp. (2014-2015)

Cactus  globoso cuando lo compré dio luego un buen estirón y al ver las dimensiones que adquiría finalmente lo trasladé a la terraza donde estuvo todo este año. Floreció tardíamente, dando sus últimas flores en Navidad. No tengo claro que sea muy resistente a las heladas pero me arriesgo a dejarlo en la terraza...

11/09/2015
11/09/2015


Neoporteria sp. (2015)

Uno de los pequeños cactus a 1 € que compré a principios del año en Leroy Merlin, seducido por su feroz aspecto y por el hecho de tratarse de un género del que no tenía ningún representante en mi terraza. Parece ser un cactus de crecimiento más bien lento, que no ha florecido aún este año. Visto lo visto, no tengo claro que lo haga tampoco el próximo (es aún muy pequeño).

31/12/2015
31/12/2015


Opuntia sp. (2014-2015)

Mi pequeña opuntia de glóquidas amarronadas sigue fiel al puesto que le asigné. Le crecieron unos cuantos cladodios nuevos pero de momento no parece que la idea de florecer le seduzca demasiado. Pues nada, a esperar a ver qué pasa la próxima primavera…



Oreocereus trollii (2014-2015)

Su crecimiento no ha sido tan importante este año aunque sí que lo veo más rechoncho. Me preocupaba sobre todo el escaso desarrollo de su sistema radicular, que le ha provocado repetidos problemas de estabilidad. Desde hace unas semanas, le veía algo inclinado pero me he dado cuenta que se debe a que le esta saliendo otro tallo en la base... Fuera eso, un campeón que aguanta cualquier cosa.



Pachycereus pringlei (2014-2015)

Sigue luciendo un magnífico aspecto con sus bellas espinas blancuzcas, aunque no parece haber crecido demasiado este año. Tal vez sea una sensación pero el caso es que no se nota su crecimiento. Como no tengo espacio en mi terraza, casi mejor que sea de crecimiento lento. Así lo disfrutaré durante un tiempo. De hecho es probable que me muera mucho antes de que los ”gigantes” de mi terraza alcancen un tamaño desmesurado. Como ocurre con los árboles (eso son al fin y al cabo estos cactus), otros disfrutarán de ellos cuando se conviertan en adultos y florezcan (seamos optimistas).



Parodia haselbergii (2014-2015)

Otro gran éxito. El cuerpo solitario de este cactus ha alcanzado ya su tamaño adulto y se encuentra cubierto por una densísima cubierta de finísimas espinas. Su floración ha sido espectacular este año, siendo una de las especies más precoces, apareciendo ya los capullos de flores en enero (ya tiene algunos capullos de flores a puntito de abrirse en diciembre). Actualmente permanecen sobre el cuerpo del cactus los frutos, cuya dehiscencia interviene muy poco a poco, liberando una cantidad importante de semillas. Ya veremos si logro que germinen algunas…

01/02/2015
14/03/2015


Parodia leninghausii (2014-2015)

Han seguido creciendo los tallos de esta bella especie del sur de Brasil que aún no ha alcanzado, creo yo, el tamaño suficiente para que empiece a florecer. Su crecimiento no es muy rápido y no creo que lo haga antes de unos cuantos años.



Parodia magnifica (2014-2015)

El bellísimo grupo que tengo en la terraza ha seguido creciendo con regularidad y lleva camino de convertirse en realmente espectacular. El tallo principal, el más desarrollado, ha florecido este verano. Es interesante notar que la otra Parodia magnifica que tengo, plantada en la jardinera de cemento, floreció semanas antes, gracias a su privilegiada exposición.

02/01/2015
14/06/2015


Parodia notoraushii (2014-2015)

Tras haber crecido de manera espectacular el año pasado, este año ha florecido por primera vez y lo ha hecho de una manera realmente espectacular, desarrollándose una vistosa corona de flores alrededor del ápice deprimido de este espectacular cactus. Llama poderosamente la atención, por otro lado, la bellísima y densa espinación que ha desarrollado, muy parecida a la de los ejemplares “salvajes” que he tenido ocasión de observar en la interesantísima web cactusinhabitat.

14/05/2015
14/05/2015


Parodia scopa (2015)

Otra adquisición de principios de este año. Si no recuerdo mal, la compré en el Alcampo. Venía sin nombre pero sus aspecto me recordaba mucho el de una Parodia, cosa que se confirmó definitivamente cuando floreció. Ha crecido bastante durante este año y ha florecido sin muchos problemas. Estoy curioso de ver como se comportará el año que viene tras un invierno fuera.

14/05/2015
16/05/2015


Parodia werneri (2014-2015)

Otra especie de Parodia que me ha deparado una gran alegría floreciendo cuando no esperaba que lo hiciera. Parece, sin embargo, que se trata de una especie de dimensiones más reducidas y con un crecimiento algo más lento que el de las demás especies del mismo género. Luce actualmente un aspecto muy saludable y no me cabe la menor duda de que este año también, seguirá siendo una de las grandes atracciones en mi terraza.

14/05/2015
16/05/2015


Parodia sp. ? (2015)

Viendo el parecido tan grande de sus flores y de sus frutos con los de las demás especies de Parodia, he llegado a la conclusión de que este cactus tan particular debía seguramente pertenecer a ese género. Se me escapa de momento su identidad exacta

30/12/2015
07/06/2015


Rebutia albiflora (2015)

Auténtica miniatura cuando lo compré a principios de año, ha crecido bastante durante este primer año, floreciendo incluso teniendo aún un tamaño muy reducido. Estoy impaciente por ver lo que va a dar de sí este año.

02/05/2015
14/05/2015


Rebutia krainziana (2014-2015)

Sus tallos han crecido sensiblemente este año y es la primera vez que florece. Lo que más me ha sorprendido es la coexistencia de flores de dos colores en el mismo individuo, produciendo flores rojas algunos tallos y naranjas otros.

01/03/2015
01/03/2015


Rebutia marsoneri (2015)

Lo vi con capullos de flores a principios de año y me lo llevé para casa sin pensármelo. Lo pese de inmediato sobre la terraza, en pleno invierno, temiendo por lo que pudiera pasar pero lo cierto es que parece que esta especie no teme demasiado el frío. Tanto que ya está con flores en este atípico mes de diciembre….

01/03/2015
01/03/2015


Rebutia muscula ? (2014-2015)

Sigo sin tener muy clara la identidad de esta Rebutia, que este año también floreció con ganas- La veo algo decaída en estos momentos pero supongo que se trata de los efectos del invierno (que aguantó perfectamente la pasada temporada).





Rebutia senilis "fuchsia" (2014-2015)

En comparación con las demás especies de Rebutia, esta es un auténtico monstruo. Si añadimos a ello que el cuerpo principal del cactus está sufriendo ahora una división dicotómica del tallo... Curiosamente sus flores son mucho más discretas que las de las demás especies.

26/01/2015
02/05/2015


Rebutia sp. (2014-2015)

Tan solo una palabra lograría describir lo que siento al contemplar esta Rebutia: proliferación. Una sensación aumentada, además, por el caracter tan compacto del conjunto. Cuando florece es todo un espectáculo.

06/06/2015
09/05/2015


Rebutia sp. (2015)

Esta Rebutia la compré al principio del año con un tamaño muy reducido y es, probablemente, uno de los cactus de mi terraza que más ha crecido. Creo no exagerar diciendo que ha triplicado o quadruplicado su volumen. Tan solo dio un par de flores que me parecieron bellísimas y espero la próxima primavera con impaciencia. Algo me dice que esta Rebutia podría convertirse en un auténtico espectáculo. Aún no tengo clara su identidad, sea dicho de paso…



Especies no identificadas

Además de todos las especies citadas anteriormente, tengo en mi terraza unos cuantos cactus cuya identidad desconozco por completo. Me los compré porque los veía muy diferentes a los demás y porque ya estaba un poco cansado de tanta Mammillaria. No parece que ninguna de ellas tenga quejas, por ahora, de haber sido trasladada a la terraza a que le de un poco el sol… Si acaso tenéis alguna pista sobre su identidad, no dudéis en comunicármelo (se pueden añadir comentarios al final de la entrada).

Este es probablemente el más misterioso de todos mis cactus. Tiene un aspecto muy particular con sus tallos alargados y unos tubérculos muy poco marcados. Llegó a dar una flor este verano que sin embargo no llegué a ver y a fotografiar. Me hubiese sido de gran ayuda para identificarlo.
Estoy más cerca de ponerle nombre a este cactus, que el pasado verano dio una única flor amarilla que nació en una posición lateral, casi basal.
No podía, decentemente, ignorar este bellísimo cactus. Su densísima cubierta de espinas blancuzcas y recurvadas me fascinó. Eso sí, no tengo no idea de su identidad...
Aunque su cuerpo esté cubierto de tubérculos, no tiene pinta de ser una Mammillaria. Tal vez algún género afín ?
Tiene toda la pinta de ser una especie del género Gymnocalycium, aunque no tengo por ahora ninguna certeza de ello. Aunque ha crecido muchísimo este año (se ha ensanchado considerablemente), no há florecido aún. Tal vez la próxima primavera tenga más clara su identidad...
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SOBRE EL AUTOR

Geólogo de formación, nacido en Suiza pero establecido en España desde hace más de 20 años, trabajo actualmente en el sector de la informática (soporte). Eso no me ha impedido mantener vivo mi interés por los temas medioambientales, el cambio climático en particular, cuyas consecuencias intento anticipar buscando respuestas en ese pasado no tan lejano hacia el que parece que estamos empeñados en querer volver.

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