Modelos arquitecturales (3): el modelo de Bell

La característica definitoria del modelo de Bell son sus ejes basales horizontales, que pueden ser subterráneos o desarrollarse sobre la superficie del suelo. Los ejes subterráneos poseen entrenudos largos y portan hojas muy reducidas. Sobre estos ejes horizontales nacen ejes laterales que crecen verticalmente y que son los que portan las hojas que desempeñan la fotosíntesis y las inflorescencias. Estos ejes verticales secundarios pueden desarrollarse siguiendo distintos modelos arquitecturales.
Eje subterráneo (rizoma) de Paris quadrifolia, Polonia. / Fotografía: Kenraiz / Licencia: CC BY-SA
Este modelo es muy antiguo, conociéndose de distintas especies observadas en el chert de Rhynie, del Devónico temprano de Escocia (ver ilustraciones de Juliane Kiely). Esto se debe muy probablemente al hecho de que por aquél entonces las plantas aún no habían desarrollado un sistema radicular eficiente que les permitiese anclarse firmemente en el suelo, siendo mucho más fácil crecer horizontalmente y emitir ramas verticales desde los ejes subterráneos. De hecho, este modelo caracteriza aún hoy a plantas que colonizan suelos removidos o no consolidados como arenales o lodazales. También se observa con cierta frecuencia en especies nemorales que solo emiten tallos aéreos en primavera.
Reconstitución del aspecto que debían tener dos especies del chert de Rhynie, del Devónico temprano de Escocia, ilustradas por Juliane Kiely.
Aunque algunas especies de Calamites (Equisetales) construidas de acorde a este modelo pudiesen alcanzan un tamaño arbóreo en el Carbonífero, en la actualidad este modelo está representando esencialmente por plantas herbáceas tanto de las zonas templadas como tropicales. En ese mismo orden de las Equisetales, este modelo también se observa en las especies del género Equisetum ("cola de caballo"). No se observa, en cambio, en ninguna especie de las Gimnospermas. En las Angiospermas, aparece de forma esporádica en distintas familias. Podemos citar, en nuestra flora, especies como Carex digitata y Carex disticha (Cyperaceae), Paris quadrifolia (Melanthiaceae), Phragmites australis (Poaceae), Hedera helix (Araliaceae), Linnea borealis (Caprifoliaceae), Honckenya peloides (Caryophyllaceae), Lathyrus vernus (Fabaceae), Lysimachia nemorum (Primulaceae), Anemone nemorosa (Ranunculaceae) y Potentilla anserina (Rosaceae).
Los tapices de flores que cubren en primavera el suelo de los bosques de las zonas templadas se forman gracias al crecimiento de los tallos horizontales de muchas especies nemorales como la anémona de los bosques (Anemone nemorosa). Bosque de Sołtysowicki, Wrocław, Polonia. / Fotografía: Agnieszka Kwiecień, Nova / Licencia: CC BY-SA.
Un caso particular de plantas construidas según este modelo lo constituyen algunas lianas en las que los tallos inicialmente horizontales se convierten en trepadores y los ejes laterales son entonces horizontales. Es el caso de la hiedra (Hedera helix), por citar un ejemplo que podemos observar en nuestra flora.
Eje ramificado de una hiedra (Hedera helix). De estos ejes fijados sobre el substrato, nacen más tarde ejes horizontales que portan las inflorescencias. / Fotografía: Hladac / Licencia: CC BY-SA
El nombre de este modelo es un homenaje al botánico inglés Adrian D. Bell, que publicó varios estudios dedicados a los ejes subterráneos de las plantas.




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